Nuevos canales, información que circula en tiempo real e inteligencia artificial aplicada a tareas que hasta hace poco realizábamos de manera completamente manual. Las relaciones públicas están atravesando una transformación que también está modificando lo que las marcas esperan de la comunicación. La profesión, además, continúa creciendo. Según The Business Research Company, el mercado global de relaciones públicas alcanzó aproximadamente los US$100.060 millones en 2024 y se proyecta que supere los US$132.516 millones en 2029.
Este 26 de septiembre, Día Interamericano de las Relaciones Públicas, quisimos mirar nuestra profesión desde dentro. Conversamos con quienes participamos en distintas etapas del trabajo en Trend, desde encontrar una historia y convertirla en contenido hasta gestionar oportunidades con periodistas, coordinar con clientes y hacer posible la ejecución de una estrategia. Las perspectivas son distintas, pero coincidimos en que las dinámicas del PR han cambiado, pero la necesidad de construir relaciones, confianza y reputación permanece.
Del evento masivo a una comunicación más estratégica
Para entender cuánto ha cambiado el PR basta con observar algunas prácticas que hace unos años eran habituales. Claudia Calmet Vilela, senior PR de Trend, recuerda que las conferencias de prensa se utilizaban con mucha mayor frecuencia. Podían organizarse para presentar un nuevo sabor de yogur, anunciar la llegada de un artista internacional o comunicar el ingreso de una transnacional al mercado. Las convocatorias de periodistas también eran más amplias y la dinámica entre empresas, agencias y medios era diferente.
Su experiencia refleja una transformación importante. No necesariamente hemos dejado de utilizar estas herramientas, pero hoy necesitamos preguntarnos con mayor rigor cuándo realmente tienen sentido. Una conferencia de prensa, una entrevista, un evento o una nota de prensa siguen siendo recursos válidos cuando la historia los justifica. La diferencia es que contamos con más canales y posibilidades para comunicar, lo que nos obliga a ser más estratégicos al elegirlos.
El trabajo de PR empieza mucho antes de una publicación
Una publicación o una entrevista suele ser la parte más visible de una gestión. Sin embargo, gran parte del trabajo ocurre antes. Para Raisa del Castillo Osorio, ejecutiva PR de Trend, ese proceso comienza con la planificación, entendiendo el objetivo del negocio, identificando oportunidades y encontrando un enfoque capaz de conectar un tema de la marca con una conversación relevante. “No buscamos que la marca simplemente aparezca, buscamos darle un enfoque que genere interés, aporte algo a la audiencia y le dé una razón para ser parte de una conversación más amplia”, comentó.
Esto también implica reconocer cuándo una información necesita desarrollarse más o cuándo un anuncio corporativo no constituye necesariamente una noticia. “El posicionamiento no se construye con una mención aislada, se construye con tiempo, a partir de cada historia, cada conversación y cada oportunidad bien aprovechada”, agrega Del Castillo.
Ahí encontramos una diferencia fundamental entre conseguir visibilidad y construir posicionamiento. Una aparición puede acercarnos a una audiencia; construir reputación exige consistencia.
Una buena gestión también necesita una buena historia
Entre la información que comparte una organización y aquello que finalmente recibe un periodista, existe otro trabajo fundamental: encontrar la historia. Priscila Andrade, periodista de Trend, observa ese proceso desde la generación de contenidos periodísticos y el trabajo conjunto con el equipo de PR. “Hay mucho trabajo detrás de una publicación. El proceso empieza desde la primera reunión con el cliente, cuando buscamos identificar qué tiene realmente para contar y cómo convertirlo en una historia con valor periodístico. Luego, la gestión y la relación que el equipo de PR construye con los periodistas son fundamentales para encontrar el medio y el momento adecuados”, comenta.
Lo que una organización considera importante no necesariamente constituye una noticia. Por eso, producir contenidos para PR exige preguntar, investigar, identificar datos y encontrar un ángulo que resulte relevante para una audiencia. Pero un contenido sólido tampoco garantiza por sí mismo una publicación. Necesitamos que la gestión encuentre al periodista para quien esa historia realmente pueda tener sentido. Una buena historia necesita una buena gestión y una buena gestión necesita una historia que valga la pena contar.
La relación con los periodistas sigue siendo esencial
Para Ingrid Vásquez, ejecutiva PR de Trend, una buena relación con los periodistas se construye mucho antes de necesitar una publicación. “Para mí, la diferencia está en construir una relación genuina con el periodista, conocer los temas que trabaja, entender sus tiempos y saber qué información realmente puede serle útil. Es importante generar confianza y mantener una relación profesional en el tiempo”, comenta.
Esa relación también implica entender que cada periodista y cada medio tienen intereses, audiencias y dinámicas diferentes. Por eso, una buena gestión consiste en identificar a quién puede interesarle realmente una historia y acercarnos con información relevante, clara y oportuna. Más allá de las herramientas que utilicemos para encontrar contactos, monitorear medios o distribuir información, existe algo difícil de sustituir y es el entender a la persona que está al otro lado. Conocer los temas que cubre un periodista, comprender su medio y su audiencia, respetar sus tiempos y convertirnos en una fuente útil sigue siendo parte esencial de nuestro trabajo.
La IA acelera el trabajo, pero aumenta la necesidad de criterio
La inteligencia artificial es probablemente uno de los cambios más evidentes que enfrenta actualmente la profesión. El ICCO World PR Report 2024-2025 señala que el 74 % de los profesionales de relaciones públicas ya utiliza herramientas de IA en su trabajo diario y el 47 % de los líderes del sector considera su dominio como una de las habilidades más importantes hacia el futuro.
La IA puede ayudarnos en la creación de contenidos, el análisis de información y la automatización de procesos. Al mismo tiempo, plantea desafíos relacionados con la desinformación y la confiabilidad de lo que producimos. Precisamente cuando generar contenido resulta más sencillo, el criterio para determinar qué información es confiable, relevante y verdaderamente útil adquiere mayor valor. La tecnología puede acelerar procesos; comprender una organización, interpretar un contexto y construir confianza sigue requiriendo criterio profesional.
Adaptarnos también forma parte del trabajo
Un día dentro de una agencia difícilmente termina exactamente como fue planificado. Una consulta de un periodista, un cambio solicitado por un cliente o una nueva oportunidad pueden modificar las prioridades en cuestión de horas. Para Tamara Dávila Collahuazo, ejecutiva PR de Trend, la adaptación y la comunicación son fundamentales.
“Siempre estamos en contacto con periodistas, clientes y diferentes equipos, cada uno con formas de trabajo, necesidades y tiempos muy distintos. Por eso, saber escuchar y entender qué necesita cada persona es importante para que el trabajo sea más fluido y evitar contratiempos”, explica Dávila.
Asimismo, destaca que no podemos comunicarnos de la misma manera con todos. Un cliente, un periodista o un vocero requieren aproximaciones distintas. En todo caso, adaptarnos es contar con el criterio y la organización necesarios para responder cuando el escenario cambia.
Las buenas ideas también necesitan buenos procesos
La creatividad es fundamental para encontrar historias y nuevos enfoques, pero una buena idea que no logra ejecutarse sigue siendo solamente una buena idea. Augusto Rodríguez, jefe de Operaciones de Trend, el punto de partida es entender que cada cliente es un universo único. Por eso, considera clave contar con una estructura de trabajo flexible que permita acompañar todo el ciclo de vida de un proyecto o una cuenta.
Rodríguez identifica dos componentes necesarios para convertir las ideas en resultados: buenas prácticas de gestión de proyectos —alcances claros, tiempos, riesgos y entregables— y un equipo creativo, resolutivo y con capacidad de respuesta. En PR esto cobra especial importancia porque muchas oportunidades tienen una ventana corta, por eso necesitamos coordinación, información, aprobación y capacidad de reacción para aprovecharlas.
Cuando aparecer ya no es suficiente
La evolución del PR también está vinculada con construir confianza en un entorno cada vez más fragmentado. El 2026 Edelman Trust Barometer Special Report: Brand Growth in an Insular World, realizado entre 17.688 personas de 15 países, encontró que confianza y relevancia se potencian mutuamente. Cuando ambas están presentes, la disposición de los consumidores estudiados a seguir utilizando una marca que comienza a vender a personas diferentes a ellos alcanza el 71 %, frente al 36 % cuando no perciben ninguna de las dos.
El estudio también señala que, entre los consumidores definidos como “insulares”, las voces no pagadas tienen cinco veces más poder que las voces pagadas de las propias marcas para generar confianza. Para las relaciones públicas, el dato plantea una reflexión importante, y es que la confianza no puede simplemente declararse. Una organización puede definirse como innovadora, responsable o cercana, pero necesita evidencia, experiencias consistentes y voces con credibilidad propia para que otros también la perciban así. Por eso, nuestro desafío consiste en contribuir a que una marca sea relevante y confiable para las personas con las que necesita relacionarse.
El PR cambia, las relaciones permanecen
Las relaciones públicas seguirán transformándose; también lo harán las herramientas y los canales que utilizamos. Sin embargo, las experiencias de nuestro equipo muestran que algunas capacidades adquieren todavía más importancia, como el criterio para distinguir una noticia de un anuncio corporativo; estrategia para entender qué queremos conseguir; capacidad periodística para encontrar historias; escucha para comprender a diferentes públicos; adaptación para reaccionar ante los cambios; y procesos que permitan convertir las ideas en acciones.
En Trend vivimos esta profesión desde distintas especialidades, pero compartimos la idea de que el hacer relaciones públicas va mucho más allá de conseguir una publicación; implica comprender contextos, encontrar historias relevantes, construir relaciones, anticiparnos y ayudar a que las organizaciones se relacionen mejor con las personas que influyen en su reputación.
La comunicación estratégica se mide por la capacidad de las organizaciones para construir relaciones, gestionar su reputación y confianza y entender el entorno social en el que operan.
En ese contexto, el liderazgo femenino está teniendo un papel cada vez más visible en la industria de la comunicación y PR, con nuevas formas de entender la estrategia, la gestión de reputación y la relación con los distintos stakeholders.
En Trend creemos que esta transformación refleja una evolución en la manera de ejercer una comunicación más consciente, más estratégica y más humana.
Un liderazgo que amplía la mirada estratégica
Desde la experiencia profesional dentro de la industria, coincidimos en que la presencia de más mujeres en espacios de decisión ha ampliado la forma en que se abordan los procesos de comunicación dentro y fuera de las organizaciones.
Para Raisa Del Castillo, ejecutiva PR en Trend, el impacto se observa en la diversidad de perspectivas que hoy influyen en las decisiones estratégicas.
“Creo que más que cambiar la comunicación, el liderazgo femenino ha ampliado la forma en que se toman decisiones dentro de las organizaciones. Cada vez hay más diversidad de miradas en la mesa, y eso enriquece mucho la estrategia, porque permite anticipar mejor los riesgos, entender con mayor profundidad el contexto y cuidar la reputación”, comenta Del Castillo.
Esta sensibilidad hacia el contexto y la percepción externa se vuelve especialmente relevante en una época donde cada mensaje puede generar reacciones inmediatas.
Comunicación estratégica: más contexto, menos improvisación
La gestión de la reputación corporativa exige hoy una lectura integral del entorno. En ese sentido, Del Castillo destaca que el PR actual se orienta cada vez más hacia la estrategia. “En reputación corporativa cada vez se trata más de estrategia y menos de visibilidad. Obviamente buscamos presencia, pero sobre todo tener claridad de qué se quiere decir, por qué y en qué momento. Esa lectura más integral del entorno es lo que termina sosteniendo la credibilidad de una organización en el tiempo”, explica la especialista.
Este enfoque también refleja una evolución natural de la disciplina, donde el análisis del contexto, la anticipación de riesgos y la coherencia del mensaje son fundamentales.
Relaciones con medios en un entorno más inmediato
La relación entre PR y periodistas también ha cambiado. Hoy el flujo de información es mucho más rápido y las audiencias consumen noticias en tiempo real.
Para Tamara Dávila, ejecutiva PR en Trend, esta dinámica ha hecho que la relación con periodistas y clientes sea más constante y estratégica.
“Hoy existen muchos más canales para contactar a periodistas, pero eso no necesariamente garantiza una comunicación fluida. En algunos casos es necesario insistir para lograr visibilidad o concretar entrevistas. Sin embargo, también existen relaciones basadas en el entendimiento mutuo y en el intercambio constante de información”.
Desde PR, el desafío es aportar información clara, relevante y contextualizada que permita a los periodistas desarrollar historias con valor informativo.
La mirada periodística dentro de la comunicación estratégica
Dentro de los equipos de comunicación también resulta cada vez más valioso incorporar perfiles con experiencia en medios.
Para Priscila Andrade, redactora y periodista en Trend, su experiencia previa en medios de comunicación permite comprender mejor las dinámicas del ecosistema informativo.
“Haber trabajado en medios te da una perspectiva distinta sobre cómo circula la información y qué hace que una historia realmente sea relevante. Cuando trabajas desde PR, entender los tiempos, las prioridades y la lógica editorial de los periodistas ayuda mucho a construir propuestas de contenido que realmente aporten valor”, señala Andrade.
Esa experiencia también permite anticipar cómo puede ser interpretada una historia antes de que llegue a la agenda mediática.
“Al final, el trabajo de comunicación también implica pensar en la audiencia, en lo que una marca quiere decir y qué información puede resultar útil, interesante o relevante para las personas que están al otro lado”, añade.
Nuevas generaciones, nuevas formas de comunicar
La industria de la comunicación también está experimentando un cambio generacional. Las nuevas profesionales que ingresan al sector llegan con una fuerte comprensión del entorno digital y una mayor sensibilidad hacia el impacto reputacional de la comunicación.
Según Del Castillo, estas nuevas miradas están transformando la forma en que las organizaciones se relacionan con sus públicos. “Las nuevas generaciones se mueven con naturalidad en el entorno digital y tienen una lectura muy clara de cómo se forman hoy las conversaciones en redes. Pero también llegan con una conciencia mucho más marcada sobre el impacto reputacional de lo que se dice y se hace”.
Comunicación más humana en un entorno más complejo
En un entorno marcado por la velocidad de la información, la polarización de opiniones y la presión constante sobre la reputación corporativa, las organizaciones necesitan estrategias de comunicación cada vez más sólidas.
El liderazgo femenino en PR está contribuyendo a reforzar enfoques que priorizan la empatía, la escucha activa y la construcción de relaciones de confianza.
El enfoque Trend: comunicación con estrategia y sensibilidad
En Trend entendemos que la comunicación estratégica hoy requiere integrar múltiples miradas, experiencias y perspectivas.
Con la diversidad dentro de los equipos de comunicación se fortalecen las estrategias y permite construir narrativas más auténticas y cercanas a las audiencias.
La comunicación estratégica seguirá transformándose con la tecnología, los cambios sociales y las nuevas dinámicas informativas. Pero la necesidad de construir confianza se construye escuchando, entendiendo y comunicando con responsabilidad.
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La reputación corporativa es un activo intangible que impacta en la percepción y éxito de una empresa. Pero ¿qué hace que una reputación sea sólida? El modelo RepTrak®, creado por Charles Fombrun, evalúa la reputación corporativa a través de siete elementos esenciales: calidad de productos y servicios, innovación, lugar de trabajo, liderazgo, conducta ética, ciudadanía y resultados financieros.
En esta nota, te explicaremos cada uno de estos pilares y por qué son clave en la construcción de la reputación de una organización.
¿Qué es la reputación corporativa?
Es la percepción de los diferentes grupos de interés tienen sobre una empresa, basada en sus acciones, comportamientos y valores. Este activo se construye con el tiempo a partir de experiencias directas, la calidad de sus productos y servicios, y la coherencia entre lo que dice y lo que hace una organización.
LEGO Group: con un puntaje de 78.3, esta compañía es reconocida por su compromiso con la sostenibilidad y la calidad de sus productos.
Mercedes-Benz Group: con 77.4, destaca por su excelencia en innovación tecnológica y diseño automotriz.
Rolex: con 77.3, la marca suiza de relojería se mantiene como un referente en relojería de alta gama.
Los elementos de la reputación corporativa
El modelo RepTrak® identifica siete dimensiones clave que definen la reputación corporativa. Estos pilares contribuyen a la construcción de una percepción sólida y sostenible de una empresa. A continuación, te explicamos de que trata y cómo reforzar cada uno.
1. Productos y servicios
La calidad y valor de los productos o servicios que ofrece una empresa son fundamentales para la percepción del público. Esto incluye la experiencia del cliente, la consistencia en el cumplimiento de expectativas y la capacidad para satisfacer necesidades.
Cómo reforzarlo:
Garantizar altos estándares de calidad y seguridad en los productos.
Implementar mejoras continuas basadas en la experiencia del cliente.
Ofrecer una atención al cliente rápida, efectiva y personalizada.
Comunicar de manera clara los beneficios y ventajas de los productos o servicios.
2. Innovación
Es la capacidad de una empresa para adaptarse al cambio y mantenerse a la vanguardia en su sector. La innovación abarca tanto los avances tecnológicos como la modernización de procesos.
Cómo reforzarlo:
Estando informado de la coyuntura actual y de las últimas tendencias a nivel nacional e internacional.
Implementar herramientas innovadoras como IA Generativas.
Desarrollar productos o servicios que resuelvan problemas actuales.
3. Lugar de trabajo
Se refiere al ambiente laboral que abarca el bienestar de los empleados, la igualdad de oportunidades, la diversidad y la satisfacción en el trabajo.
Garantizar condiciones laborales justas y salarios competitivos.
Brindar oportunidades de desarrollo y crecimiento profesional
Priorizar la salud física y mental de los trabajadores a través de programas de bienestar.
4. Liderazgo
Explora la visión estratégica de la empresa, la calidad de sus directivos y la capacidad de los líderes para inspirar confianza de manera interna como externa.
Cómo reforzarlo:
Comunicar de forma clara la misión, visión y objetivos de la organización.
Capacitar a los directivos para que sean referentes de ética y profesionalismo.
Fomentar una comunicación transparente y abierta con todos los stakeholderso grupos de interés.
5. Conducta ética
Analiza la ética empresarial, la transparencia y la equidad que tiene una empresa con sus trabajadores, clientes, e inversores.
Cómo reforzarlo:
Establecer y aplica códigos de ética claros y coherentes.
Garantizar prácticas de negocio justas, como precios competitivos y contratos transparentes.
Comunicar públicamente las acciones de responsabilidad ética.
Tener cero tolerancia hacia prácticas poco éticas, como el soborno o la corrupción.
6. Ciudadanía
Mide la contribución de la empresa al bienestar de la sociedad y el medio ambiente. Incluye su capacidad para apoyar causas sociales, ecológicas, etc.
Cómo reforzarlo:
Implementar políticas sostenibles e impulsar a los trabajadores y clientes a convertirse en agentes de cambio.
Apoyar proyectos sociales y medioambientales alineadas con los valores de la empresa.
Ser transparente sobre los objetivos y resultados de las iniciativas de responsabilidad social.
7. Resultados financieros
Representa el desempeño financiero de la empresa, incluidas sus perspectivas de crecimiento y rentabilidad, así como la estabilidad y sostenibilidad a largo plazo.
Cómo reforzarlo:
Mantener una gestión financiera eficiente.
Invertir en proyectos que generen valor para la empresa y su entorno.
Publicar reportes financieros claros y accesibles para demostrar los resultados obtenidos.
En un mercado competitivo, es necesario medir y fortalecer la reputación corporativa de una empresa bajo estos siete elementos. Y ¿tu empresa evalúa su reputación bajo el modelo RepTrak®? ¿Qué otro enfoque peleas para evaluar este valioso activo? Cuéntanos en los comentarios. ¡Te leemos!
Hoy, las marcas han dejado de ser únicamente actores económicos para transformarse en agentes de cambio, asumiendo un rol activo en temas sociales, políticos y ambientales. A esto se le llama activismo corporativo, una postura relevante para muchos consumidores al momento de elegir una marca. Pero, ¿qué implica esta tendencia de gestión empresarial? Descúbrelo en esta nota.
¿Qué es el activismo corporativo?
Es una práctica de gestión empresarial en la que las organizaciones adoptan una postura sobre temas sociales, políticos o ambientales, buscando generar un impacto positivo más allá de sus operaciones comerciales. De esta manera, una empresa transforma sus valores en acciones concretas para un futuro más equitativo y sostenible para todos.
De acuerdo con el estudio “Predicciones para 2032 de líderes de marketing”de Think with Google, la generación Z y los millennials están redefiniendo la conversación sobre la sostenibilidad, el género y la igualdad en el mundo, por lo que es y será clave que las empresas se preocupen por reflejar sus valores y comunidades, tanto en la práctica interna como externa.
Pros del activismo corporativo
Conexión emocional con los consumidores
Al adoptar una postura activa en causas sociales y ambientales, las marcas se humanizan y logran una conexión más fuerte con sus clientes. Las personas tienden a admirar y sentirse identificadas con las marcas que no solo venden productos, sino que también trabajan para generar un cambio positivo.
Mejora la reputación de marca
Una marca comprometida con la responsabilidad corporativa puede posicionarse como referente en sostenibilidad y justicia social, lo que refuerza su competitividad. Asimismo, una organización que tome una postura clara sobre cuestiones sociales y medioambientales genera mayor confianza y respeto entre los consumidores, a diferencia de aquellas que no toman acción.
Fomenta una cultura organizacional positiva
El activismo corporativo no solo impacta a los consumidores, sino que también promueve un sentido de propósito y cohesión dentro de la empresa. Al involucrar a los empleados en causas significativas, se fortalece el compromiso y la motivación, lo que fomenta un ambiente de trabajo más colaborativo y productivo.
Retos del activismo corporativo
Riesgo de ser percibido como oportunista
Si las acciones de una empresa no se alinean con sus prácticas internas o si se perciben como una táctica para mejorar su imagen, puede enfrentar críticas y perder la confianza de su comunidad y grupos de interés. Recuerda que el activismo corporativo debe ser genuino, no forzado, para evitar acusaciones de greenwashing o purpose-washing.
Costos y recursos elevados
Implementar una estrategia de activismo corporativo efectiva requiere inversiones sustanciales en diversas áreas, desde la adaptación de procesos operacionales hasta la implementación de prácticas más sostenibles. Estas inversiones pueden resultar costosas y, en ocasiones, complejas, ya que las empresas deben garantizar que sus acciones no solo sean consistentes con sus valores, sino también eficaces en su impacto social o medioambiental.
Posibles reacciones negativas o polarización
Abordar temas polémicos puede resultar en reacciones mixtas entre los consumidores. Mientras algunos apoyan la postura de la empresa, otros pueden sentirse alienados o en desacuerdo, lo que podría llevar a la pérdida de clientes. A su vez, puede llegar a generar divisiones entre el público, por lo que las marcas deben estar preparadas para gestionar la polarización que pueda surgir como consecuencia de su activismo.
Ejemplo de activismo corporativo
Día Internacional de la Mujer de Pilsen Callao
En 2019, en el Día de la Mujer, Pilsen Callao presentó una campaña disruptiva simulando el lanzamiento de una “Pilsen para mujeres”, con la finalidad de evidenciar el micromachismo de asociar la cerveza solo con hombres. La iniciativa generó debate y destacó la importancia de romper estereotipos de género. Con su mensaje “ellas no necesitan diferencias, necesitan igualdad”, la marca reafirmó su compromiso con la equidad y su rol activo en causas sociales.
Para Augusto Ayesta, CEO de Trend | Agencia de PR & Reputación, “el activismo corporativo puede fortalecer la reputación y conectar con las audiencias si es genuino y coherente con los valores de la empresa. Sin autenticidad, corre el riesgo de ser percibido como oportunismo, lo que puede dañar su credibilidad. Las marcas deben demostrar compromiso real y sostenido”.
Sin duda, el activismo corporativo representa una oportunidad para que las empresas contribuyan al cambio social. Sin embargo, este enfoque requiere autenticidad, coherencia y un compromiso genuino, ya que los consumidores actuales no solo valoran las buenas intenciones, sino también la consistencia y la transparencia en las acciones de las empresas.
De acuerdo con un estudio desarrollado por Statista, Lego Group es considerada la marca con mejor imagen y reputación a nivel mundial. Pero, ¿qué factor contribuye para lograr este reconocimiento? La respuesta es simple: su personalidad de marca. 😉
¿Qué es la personalidad de marca?
Es el conjunto de características emocionales y humanas que una marca proyecta hacia su audiencia. La confianza y el respeto que inspira, la imagen positiva que transmite y el tono de comunicación, son algunos de los factores que definen la personalidad de marca.
Según el reporte “Shifts in Consumer Shopping Habits” realizado por la plataforma de marketing de contenidos Stackla, el 88 % de los consumidores afirma que la autenticidad es importante a la hora de decidir cuál marca apoyar y respaldar. Por ello, resulta esencial que las marcas cuenten con una personalidad definida, ya que les permite crear una conexión cercana con su público y reforzar su valor en el mercado.
¿Cómo definir la personalidad de marca?
Para definir la personalidad de una marca, es necesario conocer los siguientes factores claves:
1. La historia de la marca
Es el origen, los desafíos y las motivaciones que impulsaron su creación. Al conocer la historia y crecimiento de una marca, se puede desarrollar la narrativa que conecte su audiencia.
2. Los valores de marca
Definen el propósito de la marca en cada acción y decisión. Es crucial que los valores resuenen con la cultura y mensaje que transmite tanto a sus clientes como a sus trabajadores. Recuerda que aquellas marcas que comuniquen su misión y visión con sinceridad, generaran confianza y lealtad con su comunidad
3. La audiencia de la marca
Conocer a tu público objetivo es clave para crear una personalidad de marca efectiva. Por lo tanto, es importante que una marca identifique sus intereses, necesidades y aspiraciones para adaptar sus mensajes y contenidos, a fin de resonar con su audiencia.
4. El tono de comunicación
Es la forma en la que la marca se comunica con su comunidad, como por ejemplo, de manera formal, amigable, inspiradora, disruptiva, etc. Este tono debe alinearse con la historia de la marca, valores, sector, entre otros puntos que considere la compañía importante. Asimismo, la comunicación debe ser integral, es decir, en todas las plataformas y espacios donde este presente, para transmitir una imagen coherente y reconocible.
5. La identidad visual de la marca
La personalidad de una marca no solo se define por lo que dice, sino también por cómo se ve. Por ello, es crucial determinar los colores, tipografías, imágenes y diseño gráfico para formar una imagen visual sólida y auténtica en el mercado.
Tipos de personalidad de marca
Ahora que tenemos claro el ADN de la marca, el siguiente paso es elegir el tipo de personalidad. Para determinarla, es crucial recurrir a los 12 arquetipos de Carl Jung. El fundador de la psicología analítica, propuso esta teoría con el objetivo de comprender los patrones de comportamiento y pensamiento del ser humano.
Por esta razón, los arquetipos cobran especial importancia en la comunicación y marketing, ya que cada uno representa una forma particular de ver y relacionarse con el mundo.
Los 12 arquetipos de Carl Jung
El inocente
Se caracteriza por su simplicidad y optimismo. Transmiten un deseo de felicidad y paz. Ejemplo: Coca-Cola con su mensaje de felicidad y unión.
El explorador
Valora la libertad, aventura y descubrimiento, apelando a quienes buscan nuevas experiencias. Ejemplo: The North Face, enfocada en la exploración y la vida al aire libre.
El sabio
Se centra en el conocimiento, la comprensión y el aprendizaje continuo. Ejemplo: Google, que ofrece información accesible para todos.
El héroe
Representa la fuerza, el coraje y la superación de desafíos, inspirando a ser lo mejor posible. Ejemplo: Nike, con su lema “Just Do It”.
El forajido
Desafía las normas, rompe reglas y adopta una actitud rebelde. Ejemplo: Harley-Davidson, que representa libertad y rebeldía.
El amante
Se enfoca en los sentimientos como la pasión y el deseo, así como la conexión emocional. Ejemplo: Chanel, que evoca elegancia y sensualidad.
El bufón
Se caracteriza por la diversión, el humor y la despreocupación. Ejemplo: M&M’s, con su tono ligero y cómico en sus campañas de publicidad.
El cuidador
Refleja empatía, cuidado y protección hacia los demás, fomentando el bienestar. Ejemplo: Johnson & Johnson, que se preocupa por la salud familiar.
El mago
Inspira transformación y promueve lo imposible, creando momentos mágicos. Ejemplo: Disney, que convierte los sueños en realidad.
El gobernante
Representa el poder y el orden, reflejando autoridad y liderazgo. Ejemplo: Mercedes-Benz, que proyecta prestigio y excelencia.
El creador
Fomenta la creatividad y la innovación, impulsando la autenticidad. Ejemplo: LEGO, que permite crear y construir infinitas posibilidades.
El compañero
Promueve la pertenencia, la comunidad y la amistad. Ejemplo: IKEA, marca que ofrece soluciones funcionales y asequibles para el hogar.
Sin duda, conocer la historia y los valores de una marca, así como su público objetivo, es fundamental para definir su personalidad y destacar en el mercado. Y para ti, querido lector, ¿qué arquetipo representa tu marca? Cuéntanos en los comentarios.