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Gestión de la reputación de marca en redes sociales: ¿Cómo hacerlo bien?

Gestión de la reputación de marca en redes sociales: ¿Cómo hacerlo bien?

La reputación es una sola y se ve influida tanto por la reputación online como la reputación offline, es decir un evento que afecte la reputación de la empresa en el mundo físico también la afectará en el mundo virtual y viceversa.

Por ello, en un mundo hiperconectado es crucial gestionar correctamente la reputación en el entorno digital, pero hacerlo bien puede ser una tarea ardua, ya que las opiniones, experiencias y valoraciones de los clientes en este medio no tienen filtro, son inmediatas y se ven influenciadas por otros usuarios en línea.

¿Qué es la gestión de la reputación en las redes sociales?

La gestión de la reputación en las redes sociales ha evolucionado con el tiempo y ha incorporado nuevas tácticas. Lo básico de la gestión es el proceso de publicación con contenido estratégico, en conjunto con el monitoreo de las redes sociales (Facebook, Tik Tok, Instagram, etc.) y la interacción entre consumidores y marca, especialmente en los canales con mayor movimiento. 

Hoy en día hay más terreno que cubrir. Terreno digital que involucra los sitios de reseñas web de especialistas o empresas, las aplicaciones de descubrimiento de empresas y otros espacios digitales de opinión de experiencia.

Aún así, el objetivo de la gestión de la reputación en las redes sociales sigue siendo la búsqueda de comentarios e interacciones positivas sobre la percepción del consumidor hacia la marca o negocio. 

Algunos consejos para lograr una buena gestión de reputación digital

Las redes sociales cuentan con un rol fundamental al momento de generar interacción entre consumidores y marca y para crear opiniones. Sin embargo, también puedes conocer cómo crear una estrategia adecuada para participar de estas herramientas y lograr una buena gestión de marca. Por eso, te compartimos algunos consejos para lograrlo. 

Publica contenido atractivo y relevante para tu público

Es importante reconocer el protagonismo de las redes sociales en el mundo digital. Por eso, es recomendable la publicación constante de contenido relevante y atractivo para el grupo de personas al que te diriges. Puedes publicar noticias, ofertas, fotos, nuevos lanzamientos, videos y demás. En caso cuentes con un equipo que maneje la gestión de tu marca o empresa, es crucial que exista una alta actividad de publicaciones regulares para mantener una participación entre los consumidores. Los contenidos utilitarios que ahorran tiempo, dinero y sirven para el día a día de los usuarios, funcionan muy bien y deben estar presente siempre en la grilla o calendario de contenidos de tu marca. Asimismo, presta atención a las fechas importantes en tu calendario local; fiestas, celebraciones y conmemoraciones son siempre una oportunidad para crear contenido que esté alineado con la coyuntura y genere pertenencia e identificación entre la marca y su comunidad. 

Resuelve problemas que afectan tu reputación

Evitar resolver los problemas de interacción a tiempo puede perjudicar tu reputación. La publicación de una crítica seria sin respuesta, o incluso una publicación borrada, puede terminar mal en el futuro y transformar un simple problema en una crisis online

Recuerda que no todas las relaciones con tus consumidores serán positivas. Por ello, si surgen problemas con tus clientes, es mejor comunicarte con ellos, a tiempo, para lamentar lo ocurrido y ofrecer una solución sensata. Además, recuerda que no todos los problemas surgen en el entorno online: una mala experiencia en un centro de atención al cliente presencial o con un call center podría acabar en contenidos negativos hacia la marca en redes sociales. Por eso es muy importante que toda la organización esté bien alineada operativamente, para evitar estos casos que minarán la buena reputación de la marca. 

De acuerdo con nuestro CEO, Augusto Ayesta, “ninguna marca puede huir del escrutinio y juicio de valor de los diversos públicos de interés que posee. En ese sentido, la experiencia real con la marca es fundamental, pues es imposible construir una buena reputación de manera artificial solo con herramientas de comunicación digital; eso no es sostenible en el tiempo. En cambio, es muy importante que las marcas cuenten con un plan estratégico de gestión de la reputación que les permita incidir en sus variados stakeholders para poder obtener admiración, respeto y confianza, ingredientes esenciales de una buena reputación de marca”.

Utiliza alguna herramienta de social listening

Estas herramientas digitales son software fáciles de usar para poder obtener información valiosa sobre tus consumidores en base a datos. El social listening está diseñado para visualizar y rastrear conversaciones, publicaciones, menciones de marca o tendencias en las redes sociales. Esto te permite conocer a tus consumidores y competencias para mejorar tu estrategia de marketing.

Una herramienta reconocida de social listening a nivel usuario es Hootsuite. Te puede ahorrar tiempo y esfuerzo al programar tus publicaciones, rastrear conversaciones y menciones, monitorear las reseñas, conocer tu crecimiento y más. Hootsuite permite conocer de cerca a tus clientes y con las herramientas que te brinda puedes contar con una buena administración de tu reputación de marca. Existen también otras herramientas de pago más complejas y que las agencias o áreas de comunicación usan como proveedores para el análisis digital de marcas o sectores más grandes o que cuentan con un volumen de conversaciones digitales amplio, como los servicios de telefonía, aerolíneas, política y gobierno, entre otros.  

Las reseñas son importantes

Préstale mucha atención a las reseñas de tus clientes y considera la distribución de estas en dos canales importantes: Google y Facebook. Los consumidores utilizan estas plataformas para dar su opinión y compartir sus experiencias. Puedes crear tu propio procedimiento para monitorear estas plataformas y recopilar la información que te ayude a comprender mejor tu reputación de marca digital. Existen sectores que cuentan con plataformas especializadas para la valoración social, como TripAdvisor. Estas herramientas son de gran potencial para negocios vinculados al sector turismo, por lo que siempre debes contar con un enlace o código QR que facilite la opinión de tus clientes a partir de una experiencia real con la marca.

Comparte los buenos comentarios

Las reseñas y los comentarios de tu comunidad digital son importantes para poder entusiasmar a otros posibles clientes. Si recibes buenas calificaciones en sitios web de reseñas o algunos clientes te cuentan su grata experiencia, no dudes en compartirlo. En caso publiques un relato privado de tu consumidor, es necesario preguntarle si podrías utilizar su testimonio para compartirlo. 

Un plan de gestión de reputación en las redes sociales debe de reconocer que el impacto del contenido generado por los usuarios puede llegar a ser más poderoso y efectivo que los mensajes de venta o contenidos de promociones. Por todo eso, la gestión de reputación es fundamental para la supervivencia de las empresas en estos tiempos digitales. Sin embargo, toma en cuenta que es imposible obtener una buena reputación que se refleje en el espacio digital, si tus clientes no tienen una experiencia real con la marca que sea memorable, coherente y positiva. 

Fuente consultada: 

Diez conceptos sobre reputación que te harán reflexionar sobre tus estrategias actuales

Diez conceptos sobre reputación que te harán reflexionar sobre tus estrategias actuales

Para Justo Villafañe Gallego, presidente de Villafañe & Asociados, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, la reputación corporativa se define como el reconocimiento que los stakeholders de una compañía hacen del comportamiento corporativo de esa compañía a partir del grado de cumplimiento de sus compromisos con relación a sus clientes, empleados, accionistas si los hubiere y con la comunidad en general. 

La reputación corporativa es el concepto más emergente dentro del management actual y una de las principales fuentes del valor intangible de las empresas. A diferencia de otros conceptos que ha generado el management en las últimas décadas y que tuvieron un escaso desarrollo teórico y profesional, más allá del glamour inicial que los popularizó, la reputación corporativa constituye una síntesis de los factores de éxito de una compañía, de los duros como los resultados económico-financieros o la calidad de la oferta comercial, y también de los blandos como la responsabilidad social corporativa o la calidad laboral. La imagen corporativa cuando se alarga en el tiempo se convierte en reputación corporativa.

Este es uno de los conceptos que el recientemente publicado Diccionario de la reputación y de los intangibles empresariales -del que Villafañe es coautor- trata de definir. Se trata de un diccionario temático que establece los conceptos y conocimientos básicos, y los más admitidos empresarial y académicamente, sobre la reputación y los recursos intangibles de las empresas según una Teoría de la Reputación Corporativa. Es una obra coral, redactada por consultoras y consultores de Villafañe & Asociados, que además ha contado con la inestimable colaboración de unas decenas de CEOs de las principales corporaciones y de académicos de prestigio de Hispanoamérica.

Estos son solo algunos de los más de 200 conceptos presentes en la publicación:

  1. Activo intangible. Son activos inmateriales, sin sustancia ni esencia física pero que sí poseen capacidad para generar beneficios económicos futuros controlables por la empresa propietaria. Los activos intangibles visibles son los generados internamente, o por adquisición a terceros, y sobre ellos existe una regulación contable; los activos intangibles ocultos, como el talento de una organización, no tiene regulación contable y su valor económico, que existe, no puede incluirse en el balance porque dicho activo no está protegido.
  2. Activismo empresarial. La iniciativa de organizaciones de participar activamente en asuntos públicos, sociales y medioambientales desligados de su negocio, con la intención de influir en la opinión pública. El activismo corporativo podrá generar reputación en la medida en que el objeto de ese activismo esté alineado con el propósito, visión, misión y valores corporativos de una compañía y contribuya a generar confianza entre sus stakeholders. 
  3. Binomio reputacional. La reputación corporativa es un binomio cuyo primer elemento es la realidad, o el desempeño de una empresa y el segundo, el reconocimiento que sus principales stakeholders hacen de dicha realidad y desempeño.
  4. Compromisos de marca. Concretan la propuesta de valor de una marca reputada y como compromisos fehacientes que son, deben cumplir tres condiciones: ser explícitos, suficientemente conocidos por aquellos grupos de interés a quienes conciernen y que normalmente suelen ser los clientes; verificables, de manera empírica y por último, han de ser consecuentes, es decir, que cualquier incumplimiento parcial o total de la empresa tendrá consecuencias y la empresa, libremente y de acuerdo a una escala de consecuencias, resarcirá al sujeto que sufriera el incumplimiento. 
  5. Cálculo económico de la incidencia reputacional (CIR). Permite realizar una aproximación de la contribución de la reputación a los resultados de una empresa. La metodología del CIR se basa empíricamente en la elaboración de la Matriz de Incidencia Reputacional (MIR) donde se identifican los impactos en la reputación corporativa que tienen los stakeholders más relevantes a través de los procesos productivos o comerciales de la organización. Estos procesos son valorados económicamente para poder aislar el factor reputacional o contribución económica de la reputación.
  6. Crisis de reputación. Cualquier riesgo vinculado o no a la cadena de valor de la compañía, que afecte negativamente a la satisfacción de las expectativas de alguno de sus grupos de interés clave, de manera suficientemente grave que menoscabe severamente la reputación corporativa debe considerarse una crisis de reputación.
  7. Matriz de materialidad. Es el resultado del estudio de materialidad que prioriza los aspectos claves para la organización teniendo en cuenta tanto su importancia para el desarrollo del negocio como su relevancia para los stakeholders clave de la compañía. Las prioridades establecidas en dicha matriz determinan el impacto económico, social y ambiental de la compañía y establecen las bases para la definición de la estrategia de sostenibilidad de la organización y el reporte de su actividad en estos tres pilares ante terceros.
  8. Índice Global de Reputación (IGR). El IGR es una métrica específica de cada empresa que se desglosa en unidades de gestión concretas y accionables y que permite medir –de acuerdo con un baremo de 0 a 1000– todas las métricas internas y externas que maneja una organización para conocer la evolución de su realidad o desempeño y de las valoraciones de sus stakeholders de forma comparable a lo largo del tiempo y con respecto a las ratios de su sector y/o de la competencia. Dichas métricas se ponderan en función de la importancia que representan para cada stakeholder y de la propia importancia del stakeholder en la reputación corporativa.
  9. Propósito. El primer autor que utiliza el término “liderar con propósito” es Richard R. Ellsworth (2002), aunque esta noción no se ha incorporado definitivamente al management empresarial hasta hace poco tiempo. Por propósito se entiende la idea que da sentido y significación a una organización en el medio y largo plazo. El propósito de una organización tiene su origen en la identidad corporativa de ésta y constituye el origen del relato corporativo que se completa con las declaraciones de visión, misión, valores corporativos, proyecto empresarial y marca. 
  10. Valor emocional de una marca. Es el valor con mayor capacidad de diferenciación de una marca y, en consecuencia, el que más hay que fortalecer. Las marcas son, fundamentalmente, objetos de intermediación cognitiva con sus públicos; las marcas facilitan –aunque sea por simplificación– una mejor comprensión de la complejidad del mundo actual, una de cuyas características según Lipovetsky (2006) es una visión individualista y vacua del entorno social, de la comunidad, en la que viven y se desenvuelven. En esta era del vacío, las marcas ordenan algo el caos en el que se desenvuelve ese individuo que carece, según el autor francés, del criterio suficiente para discernir, y le facilitan la adscripción personal en torno a valores que expresan su propia personalidad. El valor de autoexpresión de una marca es el que mayor retorno económico le puede reportar.
Definiendo conceptos básicos: Identidad, imagen y reputación corporativas. ¿Qué las diferencia?

Definiendo conceptos básicos: Identidad, imagen y reputación corporativas. ¿Qué las diferencia?

Si bien los conceptos pueden parecer obvios para los profesionales que se desempeñan en el campo de las relaciones públicas, hay muchas personas que no tienen claras las diferencias entre cada uno de ellos. Incluso es posible que los propios comunicadores y profesionales de otras áreas no se hayan detenido nunca a preguntarse por su definición exacta y cómo se relaciona cada concepto con la gestión de una agencia de PR y lo que busca un cliente.

  1. La identidad corporativa. Según el Reputation Institute de Australia, se define como el conjunto de símbolos que una organización utiliza para identificarse ante distintos grupos de personas. La identidad de una empresa es como la personalidad de un individuo, que se tiene, quiérase o no, por el mero hecho de existir. Sin embargo, esto no significa que no se pueda cambiar. Al contrario, si una empresa considera que sería conveniente cambiar la manera cómo se define ante sus públicos puede y debe hacerlo. Para seguir con la alegoría, sería el mismo caso si una persona averiguara que sus amigos consideran que algunos rasgos de su personalidad son desagradables.

    La identidad corporativa puede subdividirse a su vez en dos. Por un lado, la cultura corporativa, que es el conjunto de creencias (conjunto de ideas básicas sobre la organización), valores (los principios que rigen la organización) y las pautas de conducta (modelos de comportamiento que expresan las creencias y valores de la organización). En segundo lugar está la filosofía corporativa, que se define como lo que la organización quiere ser y vincula el presente con el futuro de la empresa.  Esta filosofía se ve plasmada en la misión, visión y valores corporativos.
  1. La imagen corporativa. Esta va un paso más allá. Es la impresión que produce en el público la identidad de la empresa. En ese sentido, la imagen es el conjunto de significados asociados a una organización. La imagen de una empresa es la visión que tienen de ella cada uno de sus públicos, es decir, las ideas y asociaciones que utilizan para describirla o recordarla.

    El tener bien definida la imagen corporativa ofrece grandes beneficios como aumentar el reconocimiento del negocio, generar mayor confianza a empleados y clientes y posicionar la marca en la mente de los consumidores. 
  1. La reputación corporativa. Finalmente, la reputación corporativa es un juicio de valor de la empresa que los públicos efectúan comparando la imagen corporativa con los valores y comportamientos que consideran ideales para este tipo de organización a partir de las interacciones que tienen con ella. La imagen de la empresa que se forman los públicos tiene que ver con el conjunto de inputs que reciben, mientras que la reputación es la valoración  de  estos  inputs según unos criterios.  La  reputación deriva de las relaciones que una compañía establece con sus grupos de interés y la calidad de cada relación forma la particular imagen que la compañía da a este grupo. Consistentes  o  inconsistentes,  esas  imágenes  se  combinan  para  crear  el  concepto de “reputacional de la compañía”.

    Además, es muy importante señalar que la reputación es un intangible que tiene un gran componente emocional y subjetivo. Se basa en expectativas, cuanto más grande y fuerte eres más se espera de ti. Por lo tanto, si te equivocas la caída es más dura y levantarte cuesta más. También debemos señalar que si la reputación es buena por mucho tiempo, los consumidores pueden darte una oportunidad ante la crisis, pero no puedes esperar que siempre lo hagan, sobre todo cuando tienen diferentes opciones para reemplazarte. Cuando una marca no cumple con su promesa, definida en su identidad, o su comportamiento no se ajusta a la misma, el público lo notará y su reacción puede ser tan grande como las expectativas que tiene hacia la marca.

Toda empresa, supuestamente basándose en su identidad, desarrolla su labor empresarial relacionándose con sus proveedores, con sus clientes, con sus accionistas, es decir con sus diferentes públicos de interés. Esas acciones generan en ellos una “imagen” de esa empresa. Por lo tanto, todas y cada una de las acciones llevadas a cabo desde una corporación son generadoras de imagen corporativa, toda acción comunica y toda comunicación es una forma de acción.

El estado ideal sería conseguir que nuestros públicos nos vieran como nosotros queremos ser vistos, es decir, que la reputación e imagen corporativa que generamos sea lo más parecida posible a nuestra identidad; eso querría decir que en nuestra relación con nuestros públicos hemos sabido comunicar, y que se entiendan, los valores y propósito que nos mueven como organización. 

¿Qué es el ESG y cómo ha cambiado el mundo de los negocios?

¿Qué es el ESG y cómo ha cambiado el mundo de los negocios?

Los negocios son hoy impensables sin tomar en cuenta la sostenibilidad, tanto por un nivel de compromiso con sus diferentes stakeholders y el medio ambiente, como por su impacto en la reputación de la organización. Por ello, cobran cada vez más importancia tendencias como la ESG. Estas siglas en inglés significan Environmental (medio ambiente), Social (social), and Corporate Governance (gobierno corporativo). 

Las palabras se refieren al cumplimiento de estándares en cada uno de estos aspectos, que a su vez obedecen a ciertos criterios en el campo medioambiental, social y de gobierno corporativo. En otras palabras, ESG es un conjunto de estándares que deben cumplir las operaciones de una empresa para que los inversionistas con conciencia social puedan detectarlas como posibles inversiones.

Cada uno de estos criterios influye al momento de decidir una inversión, pero lo hace de distinta manera:

  1. Criterio ambiental: El inversionista considera cómo se desempeña la empresa como administradora de la naturaleza. Incluyendo el uso de energía, los desechos, la contaminación, la conservación de los recursos naturales y el tratamiento de/a los animales. Los criterios también se pueden utilizar para evaluar cualquier riesgo ambiental que pueda enfrentar una empresa y cómo la empresa está gestionando esos riesgos.
  2. Criterio social: Se examina cómo gestionan las relaciones con los empleados, proveedores, clientes y las comunidades donde opera. Esto implica desde salarios justos y beneficios laborales acordes a ley para los trabajadores, hasta el cumplimiento de normas para la protección de la comunidad en la zona de influencia de un proyecto,  como -en nuestro país- el respeto a consulta previa.
  3. Gobierno corporativo: Se analiza el liderazgo de la empresa, la remuneración de los ejecutivos, las auditorías, los controles internos y los derechos de los accionistas y todos los demás actores que participan en las relaciones de la empresa. Además, se analizan los mecanismos que la empresa ha implementado para combatir la corrupción en sus procesos, ya sean internos o en el caso de licitaciones u otros.

Hoy, las gestoras de todo el mundo trabajan para incorporar los criterios ESG en sus procesos de inversión y productos, bien sean estrategias de gestión activa como de gestión pasiva. Esta tendencia ha tenido diversas caras, desde gamas de fondos sostenibles y de impacto, hasta la adhesión a los principios que las instituciones internacionales, públicas o privadas, promueven acerca de la inversión responsable. 

Aunque todo esto puede sonar lejano e incluso teórico, trae consecuencias y beneficios reales. En opinión de Graeme Anderson, presidente y gestor de Twentyfour Asset Managers el respeto a los criterios ESG es una cuestión de rendimientos. “Nuestro análisis nos ha confirmado que los sectores y valores más respetuosos con los factores ESG tienden a comportarse mejor en bolsa que aquellos que no lo son, y los datos históricos muestran que ha sido así desde hace algún tiempo”, señala Anderson.

No es la única ventaja. Un estudio realizado en Harvard, las empresas que se hicieron cargo de los factores ESG tuvieron un incremento de 46.4% en el precio de sus acciones versus las empresas que no lo gestionaban. El mismo estudio señala también que las empresas con una gestión ESG tienen menor tendencia a la devaluación de sus acciones. 

Afortunadamente, no se trata de un compromiso exclusivo de las empresas. Estos avances se ven cada vez más favorecidos o apoyados por estrategias nacionales de financiación sostenible, ya que los gobiernos reconocen no solo los riesgos climáticos y ambientales inherentes al sistema actual, sino también las ventajas de atraer capital a largo plazo para apoyar la transición a una economía más sostenible. Muchos centros financieros también compiten por convertirse en hubs sostenibles -alineados a los criterios ESG- a medida que aumenta la necesidad y crece el mercado de soluciones financieras y de inversión innovadoras.

Dada esta inevitable tendencia legislativa, no es sorprendente que estemos viendo un aumento de la implicación de los inversores con los legisladores, reguladores y los encargados de establecer normativas. Si bien se trata, en un primer momento, de una tendencia difundida principalmente en Norteamérica y Europa, no pasará mucho para que se comience a implementar de manera real y efectiva en Latinoamérica. Tengamos en cuenta que las grandes inversiones en nuestra región son llevadas a cabo precisamente por organizaciones del hemisferio norte. 

¿Puede y debe una PYME aplicar el compliance en su gestión?

¿Puede y debe una PYME aplicar el compliance en su gestión?

El área compliance -o cumplimiento, traducido al español- dentro de una organización se dedica a la supervisión del respeto a toda normativa que rige a la empresa, ya sean regulaciones externas (como las legales y económicas) hasta reglamentos internos (como aquellos relacionados con los compromisos con cliente). Esta área actúa sin la necesidad de intervención de los órganos de asesoría legal a los que antes se les atribuía tales actividades, pues las regulaciones se han vuelto cada vez más complejas y requieren de un departamento específico para su asistencia.

El sistema de compliance se puede complementar con otras normativas que se orientan a la gestión empresarial como la prevención de riesgos laborales, la protección de datos, la competencia o la protección al consumo. Su implementación puede necesitar del apoyo de otras áreas. Por ejemplo, para desarrollar una herramienta de gestión de la evidencia de cumplimiento o para  elaborar el plan de comunicación interna, formación y gestión del cambio.

¿Qué debe contener y cuales son los objetivos de un programa de compliance? En primer lugar, debe contener todo el marco regulatorio que rige a la empresa, debe prever todos los riesgos propios de la actividad de que se trate, las infracciones y sanciones que deberá soportar quien las infrinja, y fijar como premisa fundamental, cuáles son los objetivos éticos que persigue la compañía.

Un poco de historia…

Los programas de compliance nacieron en Estado Unidos en las décadas de 1960 y 1970, pero en ese entonces se enfocaban únicamente en temas legales. Es recién para la década de 1990 que estos programas se estandarizan, generalmente luego de que grandes empresas hayan sobrevivido a escándalos de corrupción.

Esto obligó a que las empresas ampliaran sus departamentos de asesoría jurídica o que se decidieran por contratar a personas que vigilaran que las acciones de una compañía cumplieran con la legalidad vigente. 

Se trata de un instrumento de gran valor dentro de las organizaciones que evitará riesgos y potenciará la cultura empresarial. También permitirá la construcción de procesos legítimos, formalizará la presencia diferenciadora de la compañía en la industria, aumentará la lealtad de los empleados, el interés de las audiencias y el amparo del capital intelectual. 

¿Se puede aplicar a nivel de Pymes?

De acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el Perú, las pequeñas y medianas empresas (Pymes) conforman el 98,6% del total de las empresas. Así, representan el 75,9% de la población ocupada, su participación en el PBI es del 42% y contribuyen con el alrededor del 3% a las exportaciones.

La relevancia de las Pymes para la economía del país y el rápido avance que han experimentado en los últimos años -gracias a su modernización y desarrollo tecnológico- hace que también sea necesario aplicar los programas de compliance en estas organizaciones, aunque su implementación, obviamente, no puede ser idéntica al caso de las grandes organizaciones.

En términos básicos, una Pyme podría -y debería- verificar la identidad de las empresas con las que establezcan relaciones, como asociados, proveedores o clientes. Además, debería asegurarse de que estas empresas y sus administradores sean confiables, si se encuentran en algún listado de sanciones o si se ha publicado información negativa sobre ellos.

Si las Pymes no atienden estas cuestiones, podría suponer un daño para su reputación o incluso implicar una sanción, por ejemplo, al relacionarse con alguna compañía que esté siendo investigada por actos ilícitos o incluso haya recibido sanciones que le impidan contratar con el Estado. De darse el caso, su actividad comercial y sus resultados también se verían perjudicados.

Otra medida a considerar es la implementación de un canal de denuncia o canal ético. Este es un sistema interno de comunicación que pone una empresa a disposición de empleados, y opcionalmente, de terceros relacionados (socios, proveedores, clientes., etc.), para que estos puedan informar (de forma confidencial, segura y con garantías) sobre actos delictivos, incumplimientos o irregularidades de los que hayan tenido conocimiento y que contravengan el código ético de la compañía o sean contrarios a la normativa interna o externa aplicable a la empresa.

Tomar estas medidas no solo permitirá a la empresa evitar conflictos legales futuros, sino también mejorará su reputación y -a la larga- su desempeño a nivel comercial.

Si quieres saber más sobre cómo aplicar el compliance a nivel de Pymes, la World Compliance Association (WCA) ha preparado esta guía que puede ayudar a cualquier empresario a adaptar su organización a estos programas. 

¿Qué es la economía de la reputación?

¿Qué es la economía de la reputación?

De acuerdo a la consultora Mazars, dedicada a servicios de financial advisory en 90 países, el 80% del valor de una marca recae hoy en sus activos intangibles. Estos pueden dividirse en cinco aspectos: la reputación, identidad, compromiso de los empleados, satisfacción de los clientes y la propensión a recomendar mis productos y servicios.

La reputación encabeza la lista y no de manera gratuita. El término específico de “economía de la reputación” fue acuñado por primera vez en la XV International Conference on Corporate Reputation, Brand, Identity and Competitiveness, de Reputation Institute, celebrada en 2011 en Nueva Orleans (Estados Unidos). Su auge surgió tras las grandes crisis reputacionales que llevaron a los líderes de todo el mundo a entender que una mala reputación puede ocasionar la desaparición de una empresa. El concepto, como disciplina de gestión, se ha consolidado tras la crisis financiera de 2008 con el llamado ciclo económico de la economía de los intangibles y de la reputación corporativa.

En el marco de este nuevo paradigma, hoy las decisiones de compra, de inversión, o de trabajo, dependen en gran medida del grado de admiración, respeto y confianza que inspiran las organizaciones, las instituciones, las marcas y también los países. La gestión de los intangibles es un nuevo modelo de negocio de las organizaciones porque genera valor social.

Para triunfar en un mundo regido por la economía de la reputación, una empresa debe, entre varios otros factores, tener un propósito corporativo significativo, convertirse en un empleador de elección, administrar la privacidad de los datos y otras macrotendencias de reputación clave son las que determinan si las personas que más le importan a su confianza y negocio. 

¿Cómo aprovechar la economía de la reputación y destacarse? Aquí algunos consejos.

  1. Sé coherente. Hoy, las acciones son más importantes que las palabras. Pero ambas deben ir de la mano. Una empresa que afirme ser responsable con el medio ambiente o con los derechos de sus trabajadores debe demostrarlo a través de sus políticas y procesos. Es posible, por ejemplo, ser una empresa minera responsable y respetar al medio ambiente, pero esta no tendrá una buena reputación si al mismo tiempo, expone a sus trabajadores a peligros y no respeta sus derechos laborales.
  2. Cumple con tus seguidores y clientes. Por mucho que una marca lo intente, será imposible conseguir que la totalidad de la población la tenga en alta estima. Siempre habrá quien la tenga en el extremo opuesto. Esta es la razón por la que Apple ha logrado convertirse en una marca paradigmática con fervientes seguidores y también muchos detractores. Asumió riesgos de acuerdo a su propósito y tiene una legión de fans que la defiende incluso después de muchas polémicas a su alrededor.
  3. Monitorea las redes sociales. No solo las tuyas sino también las de la competencia y las conversaciones que involucren a tu rubro. Ahí encontrarás la opinión que tiene el público sobre tu marca. Estos nuevos canales han obligado a las compañías a afinar sus reflejos y a la vez su templanza, para no sobreactuar ante cualquier comentario que se produzca. Las redes han obligado a las empresas a escuchar qué espera la sociedad de ella y cómo debe reaccionar ante un error o escándalo.
  4. Mantén un equipo intachable. Actualmente, la reputación de una empresa está íntimamente ligada a la de sus directivos e incluso trabajadores. Cada vez es más común que, al darse a conocer una denuncia a nivel personal -como un caso de acoso- la organización empleadora del presunto acosador deba pronunciarse y desligarse del incidente. De no hacerlo, su reputación podría verse afectada, especialmente si intenta disminuir u ocultar el hecho. Por ello, no solo es necesario tener en cuenta las calificaciones académicas al contratar a alguien, también es importante asegurarse que esta sea una persona ética.
  5. El proceso nunca culmina. Construir la reputación de una marca es un proceso constante. Incluso empresas consolidadas con décadas de respaldo pueden caer en una crisis. Esto ocurrió con Volkswagen en el 2015, cuando se descubrió que había instalado ilegalmente un software para alterar los resultados de los controles técnicos de emisiones contaminantes en 11 millones de automóviles, vendidos entre 2009 y 2015. El escándalo es todavía una marca en el historial de la empresa.
  6. La mejor estrategia es la prevención. Ninguna crisis de reputación llega sin aviso ni razón. Siempre hay manera de prever las complicaciones que puede traer una decisión corporativa. Por ello, lo mejor es anticiparse y contar con un protocolo claro de respuesta ante cualquier problema o crisis que pueda dañar la reputación de la organización.