por Trend | Agencia de PR & Reputación | 24 julio 2026 | Reputación
Es frecuente que las áreas de relaciones públicas y marketing de cualquier empresa trabajen en silos. Marketing se concentra en generar demanda, captar leads y facilitar la conversión, mientras que PR se ocupa de la reputación, relacionamiento con stakeholders, la cobertura mediática y la visibilidad de marca. Sin embargo, esta división limita el impacto de ambas disciplinas. Una estrategia de PR bien enfocada también puede ayudar a que una marca gane credibilidad, entre en el proceso de consideración, reduzca las dudas antes de una compra y convierta a sus clientes en prescriptores. Para lograrlo, PR y marketing deben compartir una misma visión a lo largo del customer journey.
¿Qué relación existe entre PR y el customer journey?
El customer journey es el recorrido que realiza una persona desde que descubre una necesidad o conoce una marca hasta que toma una decisión, se convierte en cliente y, potencialmente, recomienda su experiencia. Aunque suele representarse como un proceso lineal, en la práctica está formado por múltiples interacciones. El usuario puede descubrir una empresa a través de un medio de comunicación, buscar información en la IA o en Google, consultar sus redes sociales, leer opiniones, comparar alternativas y hablar con un equipo comercial antes de decidir. En cada uno de estos momentos, la reputación influye.
La cobertura mediática, las opiniones de expertos, los casos de éxito, las reseñas y la comunicación de los portavoces pueden aportar una credibilidad que los mensajes publicitarios no siempre consiguen por sí solos. Por eso, una estrategia de PR debe diseñarse teniendo en cuenta la etapa del customer journey en la que se encuentra la audiencia.
1. Awareness: generar notoriedad y relevancia
En la etapa de awareness, la audiencia todavía no conoce la marca o no identifica claramente el problema que esta puede resolver. El objetivo de PR es conseguir que la organización entre en el radar de sus públicos y empiece a ser relacionada con un tema, una categoría o una necesidad concreta. La marca debe ocupar un espacio relevante en la conversación.
Tácticas de relaciones públicas para la etapa de awareness
En esta fase pueden funcionar acciones como:
- Presentar estudios, datos o tendencias relevantes.
- Posicionar a los portavoces como fuentes expertas.
- Participar en conversaciones de actualidad vinculadas con el negocio y la coyuntura local.
- Organizar eventos, encuentros o experiencias.
- Realizar campañas de lanzamiento.
- Colaborar con medios, expertos o creadores.
- Construir una narrativa alrededor de una categoría emergente.
Por ejemplo, una empresa que ofrece una solución tecnológica innovadora puede generar más interés explicando el cambio que está experimentando el mercado que enumerando únicamente las características o beneficios de su producto. PR permite crear el contexto en el que la propuesta de la marca adquiere mayor relevancia. ¿Te ayudamos?
¿Qué se puede medir?
En awareness pueden analizarse indicadores como:
- Calidad y relevancia de la cobertura.
- Presencia en medios prioritarios.
- Alcance de la comunicación.
- Share of voice.
- Búsquedas de marca.
- Tráfico directo.
- Recuerdo y reconocimiento.
- Asociación de la marca con determinados conceptos.
El objetivo es llegar a las audiencias adecuadas con un mensaje que puedan recordar.
2. Consideración: transformar visibilidad en confianza
Una marca puede ser conocida sin ser considerada como una opción real. Durante esta etapa, los potenciales clientes buscan información, comparan soluciones y tratan de determinar qué empresas son fiables. PR debe ayudar a transformar la visibilidad inicial en autoridad y credibilidad.
Tácticas de relaciones públicas para la etapa de consideración
Algunas acciones útiles son:
- Publicar análisis y contenidos educativos.
- Comunicar casos de éxito.
- Conseguir presencia en medios especializados del sector en el que opera tu marca.
- Participar en entrevistas, podcasts y columnas de opinión como expertos.
- Desarrollar informes sobre el sector.
- Dar visibilidad a clientes, socios o expertos.
- Trabajar el posicionamiento de los voceros de la marca.
- Responder a las dudas habituales de los compradores a través de medios propios.
En esta etapa, la coordinación con marketing es especialmente importante, ya que esta área puede identificar, a través de los datos de búsqueda, el comportamiento web o las conversaciones comerciales, qué preguntas se hacen los potenciales clientes. PR puede convertir esas preguntas en contenidos, argumentos e historias respaldadas por terceros.
¿Qué se puede medir?
Entre los indicadores de consideración se encuentran:
- Tráfico referido desde medios.
- Visitas a páginas de soluciones o servicios.
- Descargas de informes.
- Interacción con contenidos especializados.
- Inclusión en comparativas.
- Mensajes estratégicos presentes en la cobertura.
- Leads influenciados por contenidos de comunicación.
- Percepción de la marca como referente.
La medición debe mostrar si la audiencia comprende mejor la propuesta y confía más en la organización.
3. Conversión: reducir las dudas antes de la decisión
Las relaciones públicas no son un canal que cierra una venta directamente, pero pueden reducir las barreras que impiden que esa venta se produzca. Antes de tomar una decisión, los clientes buscan señales que confirmen que una empresa es legítima, fiable y capaz de cumplir lo que promete. Aquí, la reputación se convierte en un mecanismo para reducir el riesgo percibido.
Tácticas de PR en la etapa de conversión
En esta fase pueden utilizarse:
- Testimonios de clientes satisfechos
- Casos de éxito con resultados concretos.
- Premios y reconocimientos relevantes.
- Opiniones de expertos o analistas.
- Cobertura sobre innovación, resultados o crecimiento.
- Certificaciones y garantías.
- Campañas de reseñas y pruebas sociales.
- Contenidos que respondan a objeciones frecuentes.
PR genera la validación externa y marketing la acerca al momento de decisión.
¿Qué se puede medir?
En conversión pueden analizarse:
- Solicitudes de información.
- Registros o peticiones de demostración.
- Conversiones asistidas.
- Leads procedentes de medios o eventos.
- Uso de activos de PR en procesos comerciales.
- Influencia sobre oportunidades de venta.
- Reducción del ciclo comercial.
- Tasa de conversión de páginas con prueba social.
No siempre será posible atribuir una venta completa a una acción de PR. Por eso, conviene hablar de influencia y contribución, no únicamente de atribución directa.
4. Fidelización: mantener la confianza después de la compra
La comunicación no termina cuando el cliente realiza una compra. Después de la conversión, la persona compara su experiencia real con las expectativas que la marca creó durante las etapas anteriores. Si existe una gran diferencia entre ambas, la reputación puede deteriorarse. PR debe ayudar a mantener una narrativa coherente y transparente.
Tácticas de PR para la etapa de fidelización
Algunas acciones posibles son:
- Comunicar novedades y mejoras.
- Compartir historias de clientes.
- Crear espacios de participación.
- Dar visibilidad a la comunidad.
- Explicar cambios o decisiones empresariales.
- Reconocer la contribución de clientes y socios.
- Gestionar incidencias con transparencia.
- Demostrar los valores de la organización mediante hechos.
La fidelización no depende solo del producto o del servicio. También está relacionada con la capacidad de la empresa para escuchar, responder y mantener la confianza.
¿Qué se puede medir?
En esta etapa se pueden observar:
- Retención y renovación.
- Evolución de reseñas y valoraciones.
- Sentimiento de las conversaciones.
- Participación de los clientes.
- Confianza en la marca.
- Número de casos de éxito.
- Respuesta a comunicaciones corporativas.
- Disposición a recomendar.
Aunque estos resultados no dependen exclusivamente de PR, la comunicación puede influir de forma significativa.
5. Recomendación: convertir clientes en prescriptores
Cuando una experiencia positiva se comparte, el cliente se convierte en una fuente de credibilidad para nuevas audiencias. Las recomendaciones, testimonios y casos de éxito pueden influir en el awareness, la consideración y la conversión de otros potenciales compradores. De esta forma, el customer journey vuelve a comenzar.
Cómo usar el PR para fomentar la recomendación de clientes
PR puede:
- Identificar clientes dispuestos a compartir su experiencia.
- Crear programas de embajadores.
- Desarrollar casos de éxito con valor editorial.
- Invitar a clientes a participar en eventos.
- Facilitar entrevistas con medios especializados.
- Crear comunidades profesionales.
- Amplificar recomendaciones orgánicas.
- Reconocer públicamente los logros compartidos.
El objetivo en esta etapa es crear una relación beneficiosa para ambas partes, más allá de ver al cliente como un soporte publicitario.
¿Qué se puede medir?
En la etapa de recomendación pueden analizarse:
- Menciones espontáneas.
- Referencias generadas.
- Testimonios obtenidos.
- Contenidos creados por clientes.
- Participación en programas de embajadores.
- Apariciones conjuntas en medios o eventos.
- Influencia de los casos de éxito sobre nuevos leads.
Cómo alinear las relaciones públicas y el marketing en la práctica
Compartir una misma definición de la audiencia
Ambos equipos deben conocer:
- Qué necesita el público.
- Qué problemas quiere resolver.
- Qué preguntas se plantea.
- Qué fuentes considera fiables.
- Qué objeciones tiene.
- Qué factores influyen en su decisión.
Si PR y marketing trabajan con perfiles de audiencia diferentes, la comunicación perderá coherencia.
Relacionar cada acción con una etapa del journey
Antes de iniciar una campaña, conviene responder a tres preguntas: ¿a qué audiencia queremos llegar?, ¿en qué etapa del customer journey se encuentra? y ¿qué cambio queremos provocar? La respuesta puede ser generar conocimiento, aumentar la confianza, reducir una duda, facilitar una acción o fomentar una recomendación.
Construir una narrativa común
PR, marketing, ventas y dirección deben trabajar sobre una arquitectura de mensajes compartida. Los mensajes pueden adaptarse a cada canal, pero deben mantener una misma promesa y una visión coherente de la marca.
Planificar la distribución desde el inicio
Un estudio, una noticia o un caso de éxito debería planificarse pensando en, por ejemplo, creación de un evento, página web, blog, redes sociales, email marketing, comunicación interna, entre otros. De esta forma, los activos de PR tienen una mayor vida útil y generan impacto en diferentes puntos del recorrido.
Compartir datos e información cualitativa
Marketing puede aportar información sobre búsquedas, tráfico, comportamiento digital, leads y conversiones. PR puede aportar información sobre medios, periodistas, expertos, conversaciones públicas y percepción reputacional. Al combinar ambas perspectivas, la organización comprende mejor a su audiencia y puede tomar decisiones más precisas.
De la cobertura al impacto
Uno de los principales errores en relaciones públicas es utilizar las mismas métricas para todas las acciones. Una campaña de awareness no debe evaluarse igual que una iniciativa destinada a apoyar la conversión. Cada etapa del customer journey necesita objetivos e indicadores diferentes.
La medición puede organizarse en distintos niveles:
- Exposición: quién recibió el mensaje.
- Comprensión: qué entendió la audiencia.
- Percepción: cómo cambió su opinión.
- Comportamiento: qué acción realizó.
- Resultado: qué impacto tuvo para la organización.
Este enfoque permite superar una medición basada exclusivamente en publicaciones, alcance o impresiones.
PR y marketing: dos disciplinas complementarias
Marketing permite segmentar audiencias, distribuir mensajes, generar demanda y facilitar acciones medibles. Por su parte, el PR aporta reputación, legitimidad, autoridad y confianza. Cuando ambas disciplinas se alinean, la comunicación deja de estar formada por campañas aisladas y se convierte en un sistema que acompaña a la audiencia durante todo su recorrido.
En awareness, el PR puede hacer que una marca sea descubierta, ofreciendo razones para creer. En conversión, puede reducir el riesgo percibido. En fidelización, puede mantener la confianza. Y en recomendación, puede convertir una experiencia positiva en una historia capaz de atraer a nuevos clientes. La pregunta que deben hacerse los equipos de PR es qué función ha cumplido la noticia dentro del customer journey y qué ha cambiado después de su publicación.
Preguntas frecuentes sobre PR y customer journey
¿PR solo sirve para generar awareness?
No. Aunque la notoriedad es una de sus funciones más visibles, PR también puede reforzar la consideración, reducir el riesgo percibido antes de una compra, apoyar la fidelización y fomentar la recomendación.
¿Cómo puede PR contribuir a la conversión?
Puede aportar pruebas de credibilidad, como testimonios, cobertura independiente, opiniones de expertos, reconocimientos o casos de éxito. Estos activos pueden reducir dudas y facilitar la decisión de compra.
¿Qué diferencia existe entre PR y marketing?
Marketing se centra habitualmente en identificar y activar mercados para generar demanda y resultados comerciales. PR trabaja especialmente sobre la reputación, las relaciones, la legitimidad y la confianza. Sus funciones se complementan.
¿Cómo se mide el impacto de PR en el customer journey?
Es necesario definir primero qué cambio se desea producir en cada etapa. Después pueden combinarse indicadores de exposición, comprensión, percepción, comportamiento y resultados organizacionales. No todas las acciones deben medirse mediante ventas directas.
¿Por qué deben compartir información los equipos de PR y marketing?
Porque marketing conoce el comportamiento digital y comercial de las audiencias, mientras que PR aporta información sobre conversaciones públicas, reputación, medios y grupos de influencia. La combinación mejora tanto la planificación como la medición.
Finalmente, para Augusto Ayesta, CEO de Trend PR & Reputación, «las relaciones públicas no existen para cerrar la venta inmediata, pero ninguna venta sostenible ocurre sin la credibilidad que el PR aporta. Cuando alineamos la reputación con el marketing del customer journey, dejamos de perseguir impactos pasajeros y empezamos a construir la confianza duradera que convierte a los usuarios en prescriptores leales de nuestra marca.»
por Trend | Agencia de PR & Reputación | 17 julio 2026 | Digital
Sabemos que las noticias se publican en cuestión de minutos y las redes sociales aceleran el ciclo informativo, entonces, podría parecer que las exclusivas han perdido valor. Sin embargo, ocurre exactamente lo contrario. Cuanto mayor es la velocidad con la que circula la información, más importante resulta ofrecer contenido verdaderamente diferencial.
Para un periodista, una exclusiva es disponer del tiempo suficiente para investigar, contrastar fuentes, desarrollar un enfoque propio y ofrecer una historia que aporte valor a su audiencia. Para una marca, en cambio, supone una oportunidad para construir credibilidad y fortalecer la relación con un medio de comunicación.
El “State of the Media Report 2026”, elaborado por Cision, revela que el 27 % de periodistas valora especialmente recibir exclusivas, como entrevistas, eventos, pruebas de producto o información anticipada. A ello se suman otros elementos altamente apreciados, como datos confiables, fuentes expertas y contenido con verdadero valor informativo.
Una exclusiva se construye con confianza, no con urgencia
Existe la idea de que una exclusiva consiste simplemente en ofrecer una noticia a un solo medio. En la práctica, gestionar una exclusiva implica mucho más. Supone identificar qué periodista puede desarrollar mejor la historia, entender qué temas cubre, respetar sus tiempos de trabajo y acordar reglas claras desde el inicio.
Una exclusiva también requiere confianza mutua. El periodista confía en que recibirá información relevante y suficiente para desarrollar la historia. La marca, por su parte, confía en que el acuerdo será respetado hasta el momento de la publicación. Cuando alguna de esas partes falla, la relación difícilmente vuelve a ser la misma.
No todas las noticias necesitan una exclusiva
Uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que cualquier anuncio debe gestionarse como exclusiva. No todas las historias tienen el mismo potencial periodístico. Resultados financieros, adquisiciones, investigaciones propias, lanzamientos disruptivos o anuncios con alto impacto público suelen justificar este tipo de estrategia.
En cambio, cuando una información carece de verdadero interés noticioso, ofrecerla como exclusiva difícilmente generará mayor valor para el periodista. La clave está en preguntarse primero si la historia merece ser exclusiva y no simplemente si la marca desea mayor visibilidad.
La peor decisión es romper una exclusiva
En relaciones públicas existe un activo que cuesta años construir y apenas unos minutos perder: la confianza. Prometer una exclusiva y luego compartir la misma información con otros medios antes del horario acordado puede afectar seriamente la credibilidad de una organización y de la agencia que la representa.
Del mismo modo, modificar condiciones durante el proceso o entregar información incompleta también deteriora la relación. Las exclusivas funcionan porque ambas partes respetan el acuerdo. Cuando ese compromiso desaparece, también desaparece uno de los principales incentivos para seguir colaborando.
Una exclusiva también beneficia a la marca
Algunas organizaciones todavía creen que una cobertura simultánea en muchos medios genera automáticamente un mayor impacto. Sin embargo, una exclusiva bien gestionada suele producir un efecto diferente.
El periodista dispone de más tiempo para investigar, acceder a entrevistas, recopilar datos adicionales y desarrollar un contenido mucho más completo. Eso beneficia tanto al medio como a la marca. Una historia bien trabajada suele generar mayor profundidad, credibilidad y posibilidades de convertirse posteriormente en referencia para otros medios. La calidad termina generando más valor que la cantidad.
Las mejores exclusivas rara vez nacen de una llamada improvisada. Generalmente, son el resultado de una relación construida durante meses o incluso años. Conocer el trabajo del periodista, respetar sus tiempos, ofrecer información útil de manera constante y convertirse en una fuente confiable hace que, llegado el momento, exista mayor disposición para trabajar una historia en exclusiva.
Antes de ofrecer una exclusiva, hazte estas preguntas
Detrás de una buena gestión existe planificación, conocimiento del periodista y, sobre todo, una historia que realmente merece ser contada. Antes de proponer una exclusiva a un medio de comunicación, vale la pena detenerse unos minutos y revisar algunos aspectos clave:
- ¿La noticia realmente merece ser una exclusiva?
No todas las noticias tienen el mismo peso periodístico. Una exclusiva debe ofrecer información relevante con datos, investigaciones propias, adquisiciones, anuncios de alto impacto o lanzamientos que aporten una mirada distinta al mercado.
- ¿Elegiste al periodista adecuado?
No solamente es seleccionar un medio con gran alcance. Una buena exclusiva empieza identificando al periodista que conoce el tema, ha escrito sobre él y puede desarrollar la historia con profundidad.
- ¿Las reglas están claras desde el inicio?
Define con transparencia las condiciones de la exclusiva, los tiempos de publicación y cualquier embargo acordado. La confianza se construye cuando ambas partes saben exactamente cuáles son los compromisos asumidos.
- ¿Tienes toda la información lista?
Una exclusiva pierde valor cuando la información llega incompleta o las respuestas aparecen a cuentagotas. Facilita datos, cifras, voceros y fuentes que permitan al periodista investigar y desarrollar una historia sólida.
- ¿Estás pensando en la relación de largo plazo?
Las mejores exclusivas no nacen de una llamada de último minuto. Son el resultado de relaciones construidas con el tiempo, basadas en el respeto mutuo, la credibilidad y la confianza entre periodistas y profesionales de relaciones públicas.
La propuesta de Trend: menos ruido, más valor
En Trend, creemos que una exclusiva es una oportunidad para construir mejores historias y fortalecer relaciones duraderas con los medios de comunicación. Cuando una exclusiva se gestiona con transparencia, planificación y respeto por el trabajo periodístico, el resultado beneficia a todas las partes: el periodista obtiene una historia de valor, la audiencia recibe información de calidad y la marca fortalece su reputación.
«Menos ruido, más valor. La eficacia en PR está en la capacidad de construir historias que importan, más allá de cuántas publicaciones simultáneas obtienes. Ese es el verdadero valor de una exclusiva: permitir que la noticia sea contada de la mejor manera posible», finalizó Augusto Ayesta, CEO de Trend PR & Reputación.
por Trend | Agencia de PR & Reputación | 10 julio 2026 | Reputación
Hace algún tiempo —y quizás ahora también— enviar una misma nota de prensa a cientos de periodistas, insistir con llamadas o medir el éxito únicamente por el número de apariciones en medios era una práctica habitual para evaluar una estrategia de relaciones públicas. Sin embargo, esto cambió y evolucionó la manera de construir relaciones entre periodistas, marcas y consultores de PR.
El State of the Media Report 2026, elaborado por Cision, confirma esta transformación. Cuando se consultó a periodistas qué hace que un pitch destaque entre los cientos de correos que reciben, la respuesta fue contundente: la relevancia. El 79 % afirmó que es mucho más probable que considere una propuesta cuando está alineada con su fuente, audiencia o cobertura, mientras que solo un 13 % prioriza que el mensaje sea simplemente breve y fácil de leer.
El PR dejó de ser una carrera por enviar más correos
Durante muchos años, la lógica era que, mientras más periodistas recibieran una nota de prensa, mayores serían las posibilidades de obtener cobertura. Hoy ocurre exactamente lo contrario. Los envíos masivos y poco personalizados suelen terminar ignorados porque no responden a las necesidades reales de cada medio. Justo sobre ese tema, nuestro CEO, Augusto Ayesta, acaba de publicar un profundo blogspot en su blog.
«Los periodistas reciben decenas de mensajes cada día. La diferencia está en la calidad del vínculo y en ofrecer información realmente relevante para cada medio», comenta Tamara Dávila, ejecutiva PR de Trend.
Conocer la línea editorial, entender qué temas cubre cada periodista y ofrecer propuestas que aporten información útil genera relaciones mucho más sólidas que cualquier envío indiscriminado. En la misma línea, Raisa del Castillo, ejecutiva PR de Trend, señala que seguir enviando notas de prensa con un enfoque excesivamente corporativo y sin un ángulo noticioso claro ha perdido efectividad. «Hoy el reto es entender qué le interesa a las personas y construir historias que conecten con esa realidad”, comentó.
El informe de Cision respalda esta visión. Entre los recursos que más valoran los periodistas al recibir propuestas de PR destacan los datos e investigaciones (47 %), seguidos por los embargos y el acceso anticipado a la información, ya que les permiten verificar, contextualizar y producir contenidos de mayor calidad.
Más voceros no significan más credibilidad
Algunas marcas piensan que mientras más voceros aparezcan en una nota de prensa, mayor será el impacto de la marca. Sin embargo, la experiencia demuestra lo contrario. Cada representante debería aportar una perspectiva distinta que ayude a enriquecer la historia. Si todos repiten el mismo mensaje, el resultado termina siendo redundante y resta claridad al contenido.
Lo mismo ocurre con las menciones de marca. Repetir el nombre de una empresa una y otra vez en un contenido periodístico no fortalece el posicionamiento; por el contrario, puede hacer que la nota pierda naturalidad y parezca más una pieza comercial (publirreportaje o branded content) que una historia de interés periodístico.
Como explica Raisa del Castillo: «Un segundo o tercer vocero solo tiene sentido si aporta una mirada distinta, como tendencias, impacto social, contexto o análisis del mercado. Lo mismo ocurre con las menciones de marca. No importa cuántas veces aparezca, sino que cada una tenga una razón de ser dentro de la historia».
Las marcas que consiguen mayor visibilidad suelen ser aquellas que entienden que primero deben aportar valor a la conversación y después hablar de sí mismas.
El backlink nunca debería ser la noticia
En los últimos años, muchas estrategias digitales comenzaron a incorporar solicitudes específicas dentro de las gestiones de prensa, como la inclusión obligatoria de backlinks o enlaces hacia determinados sitios web. Si bien estos recursos pueden aportar contexto cuando complementan la información, el problema aparece cuando se convierten en la principal condición para gestionar una nota de prensa.
Los periodistas trabajan bajo criterios editoriales, no solo bajo objetivos de posicionamiento SEO. Su prioridad sigue siendo ofrecer contenido útil y relevante para sus audiencias.
De acuerdo con Raisa, cuando una marca prioriza un backlink por encima del valor periodístico de la nota, la conversación deja de centrarse en la noticia y pasa a responder a un interés comercial. “La estrategia siempre funcionará mejor cuando entendamos y respetemos la lógica editorial, no cuando impongamos la lógica del marketing”, agregó.
Las relaciones públicas funcionan precisamente porque se basan en la confianza y buena información entre periodistas y consultores. Cuando esa confianza se reemplaza por exigencias comerciales, la relación pierde equilibrio y puede romperse.
El éxito del PR no son solo publicaciones
Durante muchos años, el equivalente publicitario (AVE) fue uno de los principales indicadores para medir el éxito de una estrategia de relaciones públicas. Sin embargo, esa forma de evaluación quedó atrás. Hoy resulta mucho más relevante analizar preguntas como:
- ¿En qué contexto apareció la marca?
- ¿El tono de la cobertura fue positivo, neutral o negativo?
- ¿La historia fortaleció la reputación de la organización?
- ¿Los mensajes clave estuvieron presentes en la cobertura periodística?
- ¿La conversación generó confianza en la audiencia?
«Durante muchos años medimos el PR por el equivalente publicitario, pero hoy ese indicador resulta insuficiente para entender el verdadero impacto de una estrategia. Prefiero evaluar la calidad de la cobertura, el contexto en el que aparece la marca, la relevancia de las menciones y, sobre todo, si esa conversación realmente contribuye a fortalecer la reputación”, dijo Del Castillo.
También cambió la forma de relacionarnos con los periodistas
Las relaciones públicas siempre han sido, ante todo, una profesión basada en las relaciones humanas. Sin embargo, la manera de construir esos vínculos también evolucionó. Hace algunos años, las llamadas telefónicas sin previo aviso eran parte habitual del trabajo diario. Hoy, la dinámica es distinta. Los periodistas gestionan múltiples plataformas, trabajan con tiempos mucho más cortos y valoran que se respete su disponibilidad.
Como señala Tamara, antes las llamadas sin previo aviso eran parte de la rutina. “Hoy prefiero escribir primero por WhatsApp y preguntar si es un buen momento. Respetar el tiempo del periodista también es construir confianza”. Este pequeño cambio refleja una transformación mucho más profunda, teniendo en cuenta el generar relaciones basadas en el respeto mutuo.
La propuesta de Trend: menos presión, más relaciones
Las relaciones públicas han evolucionado al mismo ritmo que los medios, las audiencias y la forma en que consumimos información. Las prácticas que hace una década podían dar resultados hoy necesitan replantearse desde una mirada mucho más estratégica.
En Trend, creemos que el PR ha dejado de ser una disciplina basada únicamente en la difusión de información. Hoy consiste en construir relaciones de confianza entre marcas, periodistas y stakeholders. Eso implica entender que la cobertura no se negocia, la confianza no se impone y la reputación comienza a construirse mucho antes de que una nota llegue a una redacción. Porque, al final, las herramientas cambian, y lo que permanece es la confianza, y ese sigue siendo el activo más valioso de cualquier estrategia de relaciones públicas.
«Al final del día, las herramientas cambian y la automatización avanza a pasos agigantados, pero el activo más valioso de cualquier estrategia de relaciones públicas sigue siendo exactamente el mismo: la confianza. En este nuevo entorno, no basta con hacer ruido para ganar visibilidad, sino que debemos enfocarnos en construir una legitimidad social que sea sostenible entre marcas y audiencias”, finalizó Augusto Ayesta, CEO de Trend.
por Trend | Agencia de PR & Reputación | 25 junio 2026 | Sociedad Digital
Hubo un tiempo en que las marcas competían por acumular seguidores. Cuantos más números aparecían en el perfil, mayor parecía ser su relevancia. Durante años, esa cifra, hoy considerada una métrica de vanidad, se convirtió en un símbolo de éxito digital, una especie de termómetro para medir notoriedad e influencia. Sin embargo, el panorama ha cambiado.
Hoy, una cuenta puede tener cientos de miles de seguidores y generar escasa interacción. Mientras tanto, perfiles mucho más pequeños logran movilizar conversaciones, construir comunidades sólidas e influir en decisiones de compra. Entonces, la pregunta es: ¿cuántas personas escuchan a tu marca, interactúan con ella y confían en lo que comunica?
Por eso, en 2026, las organizaciones están replanteando la forma en que evalúan su presencia digital. Y en ese cambio, los seguidores han dejado de ocupar el primer lugar.
La obsesión por los seguidores está perdiendo valor
Durante más de una década, las redes sociales impulsaron una carrera por el crecimiento de audiencias. Alcanzar los primeros mil, diez mil o cien mil seguidores era una meta habitual dentro de las estrategias digitales. Hoy, los algoritmos priorizan relevancia sobre volumen. El contenido llega a quienes siguen una cuenta y a quienes muestran interés por determinados temas, formatos o conversaciones.
Una publicación relevante puede llegar a miles de personas sin necesidad de contar con una comunidad masiva. Al mismo tiempo, perfiles con grandes audiencias pueden experimentar niveles mínimos de interacción. Las empresas han comenzado a entender que tener una comunidad grande no siempre significa tener influencia.
La verdadera métrica es la atención
Las personas consumen información a una velocidad sin precedentes. Cada día compiten por segundos de atención, publicaciones de amigos, medios de comunicación, creadores de contenido, empresas e incluso herramientas de inteligencia artificial.
En este contexto, las organizaciones han dejado de preguntarse únicamente cuántas personas las siguen. Ahora buscan responder preguntas más relevantes:
- ¿Quién interactúa con nuestro contenido?
- ¿Qué conversaciones generamos?
- ¿Qué percepción estamos construyendo?
- ¿Las personas recuerdan nuestra marca?
- ¿Generamos confianza o solo visibilidad?
La diferencia parece sutil, pero cambia por completo la estrategia. Mientras los seguidores representan una cifra, la atención representa una oportunidad real de conexión.
Del alcance a la influencia
Durante años, muchas estrategias digitales estuvieron enfocadas en maximizar el alcance. El objetivo era aparecer frente a la mayor cantidad posible de personas. Hoy, las marcas entienden que aparecer no siempre significa influir, y esto se construye cuando una organización logra modificar percepciones, generar conversación o inspirar una acción.
Por eso, cada vez más empresas priorizan métricas relacionadas con engagement, tiempo de visualización, participación de la audiencia, conversaciones generadas, compartidos y recomendaciones, y sentimiento asociado a la marca.
Estas variables ofrecen una lectura mucho más profunda sobre el impacto real de la comunicación. En otras palabras, las marcas están dejando de medir exposición para empezar a medir influencia.
Las comunidades reemplazan a las audiencias
Otro cambio importante en 2026 es la forma en que las organizaciones entienden a sus públicos. Durante mucho tiempo se habló de audiencias masivas. Hoy, el foco está en las comunidades.
- La diferencia es importante.
- Una audiencia observa.
- Una comunidad participa.
Las comunidades comentan, recomiendan, defienden y construyen vínculos más profundos con las marcas. Por eso vemos cada vez más organizaciones apostando por espacios donde la interacción tiene más valor que el alcance.
Reputación digital: la métrica que no aparece en los dashboards
Las plataformas ofrecen cientos de indicadores. Alcance, impresiones, clics, visualizaciones y seguidores aparecen diariamente en los reportes. Sin embargo, existe una variable mucho más importante que no siempre resulta tan fácil de medir: la reputación.
La reputación digital se construye a partir de la percepción que las personas desarrollan sobre una organización; se forma con cada interacción, comentario, experiencia y conversación. Una marca puede tener millones de visualizaciones y, aun así, enfrentar problemas de credibilidad. También puede tener una comunidad más pequeña y disfrutar de altos niveles de confianza.
Por eso, las empresas más avanzadas están incorporando indicadores relacionados con:
- Sentimiento de marca.
- Confianza.
- Share of voice.
- Calidad de las conversaciones.
- Reputación digital.
Porque entienden que la percepción tiene un impacto mucho más profundo que la exposición.
El auge de los microinfluencers explica el cambio
Uno de los fenómenos más representativos de esta transformación es el crecimiento de los microinfluencers. Muchas organizaciones prefieren trabajar con creadores que tienen comunidades más pequeñas pero altamente comprometidas, ya que las personas confían más en quienes perciben como cercanos y auténticos. La influencia depende del tamaño de la audiencia y también de la calidad de la relación.
¿Qué están midiendo realmente las marcas en 2026?
Más allá de los seguidores, las organizaciones están prestando atención a indicadores que reflejan valor real para el negocio y la reputación.
Entre ellos destacan:
- Calidad de la interacción:
Importa la cantidad de comentarios que existen, y sobre todo qué dicen esos comentarios.
- Conversaciones generadas:
Las marcas buscan generar diálogo, no únicamente visualizaciones.
- Confianza:
La credibilidad se ha convertido en una métrica estratégica.
- Relevancia:
Las organizaciones quieren saber si forman parte de conversaciones significativas para sus públicos.
- Comunidad:
La fortaleza de una comunidad vale más que el tamaño de una audiencia.
La propuesta de Trend: priorizar la confianza sobre la visibilidad
La verdadera diferencia está en la capacidad de construir relaciones. Las métricas tradicionales seguirán existiendo, los seguidores continuarán siendo un indicador útil, pero ya no serán suficientes para explicar el impacto real de una estrategia digital.
En Trend, creemos que las redes sociales atraviesan una etapa de madurez. Durante años, la conversación estuvo dominada por indicadores de volumen. Hoy, las organizaciones más inteligentes están aprendiendo a mirar más allá de los números.
«En pleno 2026, seguir compitiendo por acumular seguidores es aferrarse a una métrica vacía que no aporta nada, en la mayoría de ocasiones. Con toda la saturación que tenemos, un seguidor más es solo un número; pero una persona que interactúa y cree en tu marca es realmente un activo muy valioso. La verdadera influencia consiste en lograr que te crean y te defiendan aquellos que realmente importan. La reputación no se mide en volumen ni en clics, se construye con autenticidad y se mide en confianza”, comentó Augusto Ayesta, CEO de Trend.
La influencia digital, la reputación digital y la comunicación estratégica están cada vez más conectadas. Porque una comunidad comprometida genera más valor que una audiencia pasiva, y la pregunta que deberían hacerse todas las marcas es: ¿cuántas personas creen en lo que decimos?
por Trend | Agencia de PR & Reputación | 17 junio 2026 | Sociedad Digital
La inteligencia artificial forma parte de nuestro día a día. Hoy redacta correos, crea imágenes, produce videos, resume reuniones y responde consultas complejas en cuestión de segundos. Lo que hasta hace pocos años parecía una promesa futurista, se ha convertido en una herramienta cotidiana para agencias, áreas de marketing, comunicación corporativa y medios de comunicación. Según un informe de Mckinsey, el 88 % de las organizaciones reporta utilizar IA de forma regular en al menos una función empresarial, frente al 78 % registrado apenas un año antes.
Sin embargo, surge una pregunta que cada vez cobra más relevancia: si la IA ya puede escribir, diseñar y responder, ¿qué seguirá siendo exclusivamente humano? La respuesta tiene menos que ver con la tecnología y más con la confianza.
La IA acelera procesos, pero no construye relaciones
Uno de los mayores aportes de la IA generativa es su capacidad para optimizar tareas y aumentar la productividad. Permite generar contenido en minutos, automatizar procesos y agilizar decisiones operativas. Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre producir información y construir relaciones. La confianza se construye a partir de experiencias compartidas, coherencia en el tiempo, empatía y credibilidad. Son elementos que se fortalecen con cada interacción y que siguen dependiendo, en gran medida, del criterio humano.
El estudio de la Universidad de Melbourne y KPMG revela una realidad interesante, y es que aunque la adopción de la IA crece aceleradamente, también aumentan las preocupaciones sobre su uso. El 64 % de las personas afirma confiar en los resultados generados por inteligencia artificial sin verificar necesariamente su precisión, mientras que el 53 % reconoce haber cometido errores en su trabajo como consecuencia de esa confianza excesiva en la tecnología.
Estos datos reflejan que utilizamos más la IA, pero seguimos necesitando juicio humano para interpretar, validar y contextualizar sus resultados. Por eso, aunque la IA y la comunicación avanzan de la mano, la confianza continúa dependiendo de factores profundamente humanos.
La confianza se ha convertido en el activo más escaso
Las audiencias viven expuestas a una cantidad de información sin precedentes. Cada día consumen noticias, contenido generado por usuarios, publicaciones corporativas, recomendaciones de creadores de contenido, publicidad segmentada y respuestas automatizadas. Paradójicamente, cuanto más contenido existe, más difícil resulta generar credibilidad.
El mismo estudio global de KPMG, revela que el 49 % de las personas en el mundo está dispuesta a confiar en los sistemas de inteligencia artificial. Esta cifra demuestra que, aunque la tecnología avanza, la confianza todavía no la acompaña al mismo ritmo. Ahora, las organizaciones compiten por generar credibilidad, legitimidad y vínculos duraderos con sus públicos.
Lo que la IA todavía no puede replicar
Muchos se han preguntado: ¿reemplazará a las personas? Pues, la historia demuestra que las tecnologías transforman profesiones, automatizan tareas y redefinen industrias, pero rara vez sustituyen aquello que constituye la esencia del trabajo humano. En comunicación ocurre exactamente lo mismo. La IA puede redactar un comunicado de prensa, proponer titulares, resumir informes o identificar tendencias. Sin embargo, todavía existen capacidades que siguen dependiendo del criterio, la experiencia y la sensibilidad humana, como por ejemplo:
Interpretar contextos complejos
La comunicación ocurre dentro de realidades sociales, culturales y emocionales. Comprender esos matices sigue siendo una tarea muy humana.
Gestionar crisis reputacionales
Cuando una organización enfrenta una crisis, las decisiones no se toman únicamente con datos. También requieren juicio, experiencia y sensibilidad.
Construir relaciones de confianza
Las relaciones con periodistas, clientes, colaboradores, comunidades y otros stakeholders se construyen a través de vínculos humanos.
Ejercer empatía
Entender cómo se siente una audiencia, anticipar reacciones o conectar emocionalmente continúa siendo un diferencial humano.
Reputación corporativa en tiempos de inteligencia artificial
La expansión de la IA también plantea nuevos desafíos reputacionales. Deepfakes, contenido sintético, desinformación y automatización masiva están cambiando el entorno comunicacional. En este contexto, la reputación corporativa se vuelve más relevante que nunca.
Cuando las audiencias dudan de lo que ven, escuchan o leen, la confianza acumulada por una organización se convierte en un activo fundamental. Las marcas que han construido credibilidad durante años tienen una ventaja competitiva difícil de replicar. Por el contrario, aquellas que basan su comunicación únicamente en volumen o visibilidad pueden enfrentar mayores dificultades para diferenciarse. La confianza actúa como un filtro.
¿Qué habilidades necesitarán los comunicadores del futuro?
Las habilidades más valoradas en los próximos años probablemente serán:
- Pensamiento crítico.
- Gestión reputacional.
- Inteligencia emocional.
- Escucha activa.
- Capacidad de análisis.
- Creatividad estratégica.
- Gestión de crisis.
- Construcción de relaciones.
Curiosamente, todas tienen un elemento en común: son profundamente humanas.
Más IA, más humanidad
A medida que la inteligencia artificial gana protagonismo, los atributos humanos se vuelven más valiosos:
- La empatía destaca en un entorno automatizado.
- La autenticidad sobresale frente al contenido masivo.
- La confianza se convierte en un diferenciador cuando cualquier mensaje puede ser generado por una máquina.
Las organizaciones más exitosas serán aquellas capaces de combinar eficiencia tecnológica con criterio humano.
El enfoque Trend: la tecnología potencia, la confianza diferencia
En Trend, creemos que la IA representa una oportunidad extraordinaria para transformar la comunicación. Nos permite ser más eficientes, más ágiles y más productivos; pero también creemos que los elementos que realmente construyen reputación siguen siendo humanos.
La inteligencia artificial y la comunicación continuarán evolucionando juntas. La IA generativa seguirá revolucionando procesos, la comunicación estratégica será más importante que nunca, y la reputación corporativa continuará siendo un activo esencial para las organizaciones.
«La inteligencia artificial es una herramienta excepcional para amplificar la voz, pero nunca podrá suplantar nuestra alma corporativa. En la era de la reputación algorítmica y los motores generativos, la ventaja competitiva no estará en quién tiene el mejor prompt, sino en quién mantiene la relación más honesta y transparente con sus stakeholders. Al final del día, la tecnología genera la data, pero solo los humanos otorgamos la credibilidad y confianza que el mercado requiere», finalizó Augusto Ayesta, CEO de Trend PR & Reputación.