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Imagínese que una marca de la competencia reúne información suya y de su negocio, y hace uso de una imaginación perversa para crear una campaña de desprestigio, con el único objetivo de hacerle daño. Enterado de esto, usted toma de inmediato acciones legales y, luego de un costoso y extenso proceso, la ley termina dándole la razón.

Sin embargo, más allá de su esfuerzo por aliviar las consecuencias del escándalo y tratar de que su reputación no se siga viendo afectada, las pérdidas han provocado una larga cola y mantienen su negocio ‘en rojo’. ¿Por qué su victoria legal no es suficiente para revertir la pérdida de clientes y por qué sus ventas jamás se recuperaron?

Es simple. En mundo cada vez más conectado y en el que la reputación online es un factor decisivo a la hora de elegir una marca, la huella digital dejada por aquel escándalo –más allá de que la información haya sido inventada- es factor suficiente para que todo aquel que busque su marca en la web o que solo trate de averiguar las mejores opciones del mercado, se termine enterando del problema y prefiera elegir a la competencia.

En la web todo está al descubierto. Cualquiera puede detectar qué es lo que dice la gente de usted, si es que su vida o trayectoria está limpia o si ha tenido algún escandalillo que lo haya marcado.

Limpiando el Pasado

No obstante, existe un recurso que, si bien ha generado controversia en muchos países, fue concebido para ayudar a combatir este tipo de problemas. El ‘derecho al olvido’ es el derecho a cancelar u oponerse a la aparición de nuestra información en los motores de búsqueda en Internet, es decir, de impedir de forma formal la difusión de información personal o aquella que ya no es de interés público.

Aunque, fuera de la pantalla, en el mundo real, no es tan fácil como se lee. En distintas partes del mundo, muchos han intentado borrar datos de la red sobre su pasado y no lo han logrado o aún se mantienen en trámite para conseguirlo. Por esta razón, lo ideal es tener mucho cuidado siempre con la huella que vamos dejando en internet, pues siempre es fácil de rastrear.

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En mayo de 2014, Google puso a disposición de sus usuarios europeos un formulario a través del cual podían solicitar que se borren de los resultados de las búsquedas de información personal desfasada y sensible. El primer día que entró en funcionamiento, unos 12 mil usuarios enviaron al gigante informático sus respectivos formularios solicitando el retiro de enlaces direccionados a información perjudicial.

Hasta mayo de 2019, estudios del informe de transparencia que Google actualiza y publica cada día, revelaban que los usuarios europeos habían solicitado el retiro de un total de 3’129,077 direcciones. De todas, al final, se eliminó el 44,6%.

Según el propio buscador, las solicitudes para eliminar enlaces se estudian al detalle, una por una. En algunos casos se pide más información al demandante y cada una de ellas, además, se somete a una revisión manual.

¿Qué justifica el retiro de información en Google?

  1. Entre los factores más comunes que justifican el retiro de una dirección figuran:La ausencia evidente de interés público.
  2. Si es información sensible vinculada a orientación sexual, raza, etnia, religión y afiliación política o sindical.
  3. Si es contenido relacionado con menores de edad.
  4. Cuando la información se vincula con condenas, sanciones o antecedentes prescritos.

Pero, hay que tener en cuenta que Google puede decidir no retirar las páginas y alegar para ello que existen soluciones alternativas, razones técnicas o que las direcciones estén duplicadas y, en algunos casos, que la dirección que se pretende eliminar contiene información de interés público. Precisamente, para corroborar este último detalle, se analiza si el contenido está relacionado con la vida profesional del solicitante, con un delito pasado o con un cargo público.

Los casos más famosos de ‘Derecho al Olvido’

En España, el diario La Vanguardia publicó en 1998 el nombre de Mario Costeja y el de su socia en un caso de embargo inmobiliario que, en realidad, no era suyo. Algunas semanas después, al buscarse en Google, Costeja se dio cuenta de que aparecía en los primeros resultados del buscador con información que lo perjudicaba a él y a su negocio.

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Al inicio, solicitó al medio el retiro de la publicación, pero no tuvo éxito. Luego de seis años de intensa batalla, Costeja logró que se le reconociera el ‘derecho al olvido’ para eliminar del buscador toda la información que lo vinculaba al referido caso. En Europa, hoy por hoy, basta realizar la solicitud y Google da una respuesta en 1 o 2 meses.

En 2015, la web Ashley Madison (EE.UU.), una de las más populares entre aquellas personas que buscan una aventura extramatrimonial, sufrió varios ataques por parte de hackers. Estos ingresaron a su base de datos y dejaron expuesta información personal y financiera de 39 millones de usuarios. Fue un caos total.

Muchos de los afectados acudieron al ‘derecho al olvido’ para tratar de arreglar el daño, y aunque no consiguieron que Google borre la información, sí se ha dificultado el acceso a ella. Como resultado, ya no es posible encontrar estos datos con el simple uso de un motor de búsqueda.

El peruano que le ganó a Google

En el Perú, un abogado fue denunciado en 2009 porque la policía encontró su computadora llena de pornografía infantil. El profesor universitario aclaró que en 2012 fue absuelto de toda culpa por la justicia; sin embargo, cada vez que googleaba su nombre, todo lo que encontraba eran notas periodísticas que describían el escándalo en el que fue involucrado, con lujos y detalles.

Tras mucho esfuerzo, logró que la noticia sea retirada de varias páginas web, pero no de todas y los resultados de búsqueda en Google tampoco habían variado. Por ello, solicitó al juzgado que le había dado la razón, que ordene a Google eliminar de su motor de búsqueda toda la información del caso.

El juzgado encontró el pedido razonable y, mediante un oficio, solicitó a Google Perú borrar lo requerido, y esto significaba retirar todos los resultados de Google Search que incluyeran el nombre del ciudadano. No obstante, Google Perú advirtió que ese tipo de solicitud debía tramitarse ante Google Inc. (EE.UU.), pues argumentaba que era la matriz la que maneja el servicio de búsquedas.

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En 2015, la Dirección General de Protección de Datos Personales (DGPDP), del Ministerio de Justicia, resolvió que Google había obstaculizado los derechos del denunciante y se había negado a respetar su derecho de cancelación de datos. Por ambas infracciones, el gigante tecnológico fue multado con S/ 250 mil (65 UIT).

Pero no solo eso. Este órgano estableció también que Google debía bloquear todos los datos, informaciones y noticias relacionadas con la referida denuncia. La decisión y la multa fueron exigidas tanto para la filial peruana del buscador como para Estados Unidos.

Un derecho amparado en la protección de datos personales

Cabe señalar que el Derecho al Olvido no existe como concepto jurídico independiente. Es decir, no ha sido reconocido por ninguna ley ni decisión judicial del mundo.

En la actualidad, se le denomina así a la posibilidad de aplicar el marco legal de protección de datos personales en dos contextos:

  1. Los medios de comunicación y fuentes de contenidos en Internet.
  2. Los buscadores de Internet y otros registros que no publican originalmente información, pero la ordenan para hacerla accesible.

En esta era digital, cualquier usuario de internet puede saltar a la palestra y convertirse en un personaje mediático. En muchos casos, la vida privada se exhibe a todo el mundo a través de un clic y cualquiera puede escudriñar en nuestras vidas.

Por ello, más allá de cualquier derecho que sirva de herramienta para borrar las sombras del pasado, cuidar nuestra huella digital es fundamental para mantener una reputación online ‘saludable’ y no arriesgar que nuestro futuro se vea perjudicado en manos de otros.

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Redactor en Trend
Este post ha sido escrito con mucho amor y consciencia por el equipo de redacción creativa de Trend.
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