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Estos son los elementos clave para una reputación corporativa sólida

Estos son los elementos clave para una reputación corporativa sólida

La reputación corporativa es un activo intangible que impacta en la percepción y éxito de una empresa. Pero ¿qué hace que una reputación sea sólida? El modelo RepTrak®, creado por Charles Fombrun, evalúa la reputación corporativa a través de siete elementos esenciales: calidad de productos y servicios, innovación, lugar de trabajo, liderazgo, conducta ética, ciudadanía y resultados financieros.

En esta nota, te explicaremos cada uno de estos pilares y por qué son clave en la construcción de la reputación de una organización.

¿Qué es la reputación corporativa?

Es la percepción de los diferentes grupos de interés tienen sobre una empresa, basada en sus acciones, comportamientos y valores. Este activo se construye con el tiempo a partir de experiencias directas, la calidad de sus productos y servicios, y la coherencia entre lo que dice y lo que hace una organización.

Según el Global RepTrak® 100 de 2024, las tres empresas con mejor reputación en el ranking mundial son:

  1. LEGO Group: con un puntaje de 78.3, esta compañía es reconocida por su compromiso con la sostenibilidad y la calidad de sus productos.
  2. Mercedes-Benz Group: con 77.4, destaca por su excelencia en innovación tecnológica y diseño automotriz.
  3. Rolex: con 77.3, la marca suiza de relojería se mantiene como un referente en relojería de alta gama.

Los elementos de la reputación corporativa

El modelo RepTrak® identifica siete dimensiones clave que definen la reputación corporativa. Estos pilares contribuyen a la construcción de una percepción sólida y sostenible de una empresa. A continuación, te explicamos de que trata y cómo reforzar cada uno.

1. Productos y servicios

La calidad y valor de los productos o servicios que ofrece una empresa son fundamentales para la percepción del público. Esto incluye la experiencia del cliente, la consistencia en el cumplimiento de expectativas y la capacidad para satisfacer necesidades.

Cómo reforzarlo:

  • Garantizar altos estándares de calidad y seguridad en los productos.
  • Implementar mejoras continuas basadas en la experiencia del cliente.
  • Ofrecer una atención al cliente rápida, efectiva y personalizada.
  • Comunicar de manera clara los beneficios y ventajas de los productos o servicios.

2. Innovación

Es la capacidad de una empresa para adaptarse al cambio y mantenerse a la vanguardia en su sector. La innovación abarca tanto los avances tecnológicos como la modernización de procesos.

Cómo reforzarlo:

  • Estando informado de la coyuntura actual y de las últimas tendencias a nivel nacional e internacional.
  • Implementar herramientas innovadoras como IA Generativas.
  • Desarrollar productos o servicios que resuelvan problemas actuales.

3. Lugar de trabajo

Se refiere al ambiente laboral que abarca el bienestar de los empleados, la igualdad de oportunidades, la diversidad y la satisfacción en el trabajo.

Cómo reforzarlo:

  • Implementar políticas claras de diversidad e inclusión.
  • Garantizar condiciones laborales justas y salarios competitivos.
  • Brindar oportunidades de desarrollo y crecimiento profesional
  • Priorizar la salud física y mental de los trabajadores a través de programas de bienestar.

4. Liderazgo

Explora la visión estratégica de la empresa, la calidad de sus directivos y la capacidad de los líderes para inspirar confianza de manera interna como externa.

Cómo reforzarlo:

  • Comunicar de forma clara la misión, visión y objetivos de la organización.
  • Capacitar a los directivos para que sean referentes de ética y profesionalismo.
  • Fomentar una comunicación transparente y abierta con todos los stakeholders o grupos de interés.

5. Conducta ética

Analiza la ética empresarial, la transparencia y la equidad que tiene una empresa con sus trabajadores, clientes, e inversores.

Cómo reforzarlo:

  • Establecer y aplica códigos de ética claros y coherentes.
  • Garantizar prácticas de negocio justas, como precios competitivos y contratos transparentes.
  • Comunicar públicamente las acciones de responsabilidad ética.
  • Tener cero tolerancia hacia prácticas poco éticas, como el soborno o la corrupción.

6. Ciudadanía

Mide la contribución de la empresa al bienestar de la sociedad y el medio ambiente. Incluye su capacidad para apoyar causas sociales, ecológicas, etc.

Cómo reforzarlo:

  • Implementar políticas sostenibles e impulsar a los trabajadores y clientes a convertirse en agentes de cambio.
  • Apoyar proyectos sociales y medioambientales alineadas con los valores de la empresa.
  • Ser transparente sobre los objetivos y resultados de las iniciativas de responsabilidad social.

7. Resultados financieros

Representa el desempeño financiero de la empresa, incluidas sus perspectivas de crecimiento y rentabilidad, así como la estabilidad y sostenibilidad a largo plazo.

Cómo reforzarlo:

  • Mantener una gestión financiera eficiente.
  • Invertir en proyectos que generen valor para la empresa y su entorno.
  • Publicar reportes financieros claros y accesibles para demostrar los resultados obtenidos.

En un mercado competitivo, es necesario medir y fortalecer la reputación corporativa de una empresa bajo estos siete elementos. Y ¿tu empresa evalúa su reputación bajo el modelo RepTrak®? ¿Qué otro enfoque peleas para evaluar este valioso activo? Cuéntanos en los comentarios. ¡Te leemos!

Fuentes consultadas

RepTrak®

La reputación, el liderazgo responsable y la sostenibilidad, los intangibles prioritarios en la gestión empresarial

La reputación, el liderazgo responsable y la sostenibilidad, los intangibles prioritarios en la gestión empresarial

En un contexto global de inestabilidad geopolítica, polarización política y social y crecientes riesgos ambientales y tecnológicos, la incertidumbre es ya un sentimiento generalizado. Ante este marco, las empresas están asumiendo una evolución necesaria hacia modelos de gestión y liderazgo más comprometidos y responsables que generen confianza en sus grupos de interés, en los que la reputación corporativa y el riesgo reputacional son elementos clave. Así se desprende de la 9ª edición del informe Approaching the Future (ATF) 2024: Tendencias en Reputación y Gestión de Intangibles, elaborado por Corporate Excellence – Centre for Reputation Leadership en colaboración con CANVAS Estrategias Sostenibles y Global Alliance for Public Relations and Communication Management como worldwide partner.

Este estudio, que analiza el impacto de los intangibles en la agenda empresarial y en la toma de decisiones estratégicas, es un referente para comprender cuáles son hoy las prioridades de las organizaciones, los asuntos a los que dedican mayores recursos y los retos y dificultades a los que se enfrentan. Elaborado a partir de encuestas a cerca de 2.200 profesionales (4 de cada 10 pertenecen a la alta dirección) y el análisis cualitativo de 11 grandes expertos y referentes en los temas analizados, el documento ofrece una prospectiva de futuro sobre la estrategia de las empresas. Y como no podía ser de otro modo, este año, entre las nueve tendencias más importantes para las empresas se incorpora por primera vez la inteligencia artificial y su impacto en la disrupción de los negocios.

Las empresas afrontan cambios disruptivos en entornos dinámicos y altamente competitivos marcados por crisis y riesgos diversos que originan desafíos reputacionales relevantes. De ahí que la reputación corporativa y el riesgo reputacional lideren el ránking de tendencias del ATF 2024: 6 de cada 10 profesionales la consideran el intangible más importante, y 7 de cada 10 aseguran que en los últimos tres años su importancia ha aumentado significativamente.

De hecho, es el asunto que más ha crecido en inversión y recursos respecto a la edición anterior (+7,8 puntos), y más de la mitad de las empresas (54%) ya trabaja activamente en la gestión de su reputación. Y aunque el 57% reconoce no estar midiendo la reputación, sí utilizan encuestas directas y rankings reputacionales. Se observa, además, cómo la reputación se reporta y consolida en los comités de dirección y consejos de administración (68%), introduciéndose en la toma de decisiones estratégicas y de negocio.

“La gestión de intangibles y el impulso del liderazgo reputacional se traduce en crecimiento y excelencia corporativa. Las compañías que apuesten por el fortalecimiento de su reputación y la mitigación de los riesgos reputacionales encontrarán una fuente sólida de confianza y de apoyo por parte de todos sus grupos de interés”, subraya Ángel Alloza, director general de Corporate Excellence – Centre for Reputation Leadership.

El liderazgo responsable, como un modelo de gestión consciente guiado por el propósito corporativo y una cultura fuerte anclada en valores y principios, es la segunda tendencia más relevante para las empresas, y la primera si tomamos como referencia a la alta dirección: el 53,3% asegura estar dedicando recursos para desarrollarlo. En estos nuevos modelos de liderazgo, practicar la escucha activa de los grupos de interés y ser capaces de alinear sus inquietudes con el propósito de la compañía son los principales retos.

“El contexto incierto hace que adquiera aún más valor un liderazgo responsable, que marque el rumbo y actúe como faro. Un liderazgo consciente guiado por el propósito corporativo y una cultura fuerte anclada en valores y principios que permita liderar la transformación social”, sostiene Isabel López Triana, cofundadora y directora general de CANVAS Estrategias Sostenibles.

Sostenibilidad: el triple impacto se consolida

En tercera posición se sitúa la sostenibilidad, que es también el tercer ámbito más trabajado por los profesionales consultados (51,8%), y la principal preocupación para 7 de cada 10 empresas grandes (70,3%). El foco principal de las organizaciones que avanzan en sostenibilidad es su integración en la estrategia de negocio (que es, a su vez, el principal reto), junto a la necesidad de adaptarse al nuevo marco regulatorio y de mantener una visión de oportunidades potenciales para el desarrollo corporativo sostenible.

“El nuevo marco normativo europeo en sostenibilidad plantea grandes retos de adaptación para las empresas, pero también abre importantes oportunidades para avanzar hacia una gestión cada vez más estratégica y transversal de la sostenibilidad. Para ello, será fundamental la colaboración interna de todas las áreas, desde sostenibilidad y comunicación hasta los departamentos financieros y de riesgos”, comenta Constanza Nieto, directora de proyectos de CANVAS Estrategias Sostenibles.

Esta edición del ATF 2024 incluye una consulta específica sobre cómo se está avanzando en los ámbitos del triple impacto o ASG (ambiental, social y de gobernanza). El resultado es que existe un equilibrio entre los tres aspectos (el 35,4% de los recursos en sostenibilidad se destinan a temas sociales, el 35% a aspectos ambientales y el 29,6% al ámbito de la gobernanza), lo que demuestra que la sostenibilidad es entendida y gestionada cada vez más como un activo de negocio transversal, y no solo ambiental, como se venía haciendo tradicionalmente.

Propósito y comunicación, en el centro de la estrategia empresarial

El propósito corporativo sube dos posiciones respecto a la anterior edición y se coloca en la cuarta posición del ránking de importancia. Es, además, el aspecto que más crece para la alta dirección en inversión y recursos dedicados (+7,3) en relación a 2023, y en él trabaja más de la mitad de las organizaciones (51,7%), priorizando su integración en el negocio como guía estratégica en el proceso de toma de decisiones.

La comunicación corporativa es, por segundo año consecutivo, la tendencia más trabajada y a la que se dedican más recursos, con independencia de los roles profesionales y el tamaño de las empresas. Y se observa cómo desempeña un papel fundamental en la generación de contenidos propios y en su rol movilizador para impulsar la implantación y activación efectiva del propósito, tanto desde una perspectiva interna como a nivel externo hacia los grupos de interés y la sociedad en su conjunto.

“Para la alta dirección, el propósito es una brújula para la toma de decisiones y un camino hacia la creación de valor a largo plazo. Aunque todavía está por resolver el reto de la medición de su impacto en el negocio, un aspecto fundamental para su integración en la estrategia empresarial, pero en lo que solo trabajan 2 de cada 10 organizaciones. Los datos demuestran, a su vez, que la comunicación es una herramienta esencial para las organizaciones y la vía para activar comportamientos”, apunta Clara Fontán, Director of Intelligence & Operations de Corporate Excellence – Centre for Reputation Leadership.

Ciberseguridad, marca, nuevos modelos de trabajo e IA

La digitalización es el segundo ámbito en el que más trabaja el segmento de las empresas grandes, con 6 de cada 10 invirtiendo esfuerzos en ella. Se observa una preocupación creciente en todos los segmentos empresariales por la protección de la ciberseguridad y la privacidad de los datos, siendo el foco principal al que un 41,3% destina sus recursos. Y la marca, entendida como la plataforma de relación con los grupos de interés, consolida su relevancia en esta edición con un 48,5% de organizaciones avanzando en ella de forma prioritaria, y en el top 5 de los ámbitos más trabajados por las empresas españolas, sobre todo en la activación del propósito a través del posicionamiento de la marca.

Se observa una evolución de los modelos de trabajo en su adaptación a la nueva realidad social, esencial para la captación y retención de talento. Si bien la implantación de modelos de trabajo híbrido continúa siendo el aspecto en el que más se esfuerzan las organizaciones, en 2024 destaca también un aumento importante de las empresas que se focalizan en el impulso de la colaboración y la transversalidad para romper los silos y favorecer el funcionamiento interno de sus equipos (38,4%), siendo este el principal desafío que encuentran las organizaciones.

Por último, entra por primera vez en la lista de tendencias más relevantes para las empresas la Inteligencia Artificial (IA) generativa: el 28,5% de las organizaciones ya está avanzando en este ámbito, principalmente para conseguir su integración en los procesos de negocio (43%) y formar en su uso a sus empleados (35%). Garantizar un uso ético de la IA es uno de sus principales retos, aunque solo un 24,9% dedica actualmente recursos a este fin.

Metodología y entidades colaboradoras

Además de los estudios de prospectiva social de Punto de Fuga, expertos en investigación de mercados, el análisis de fuentes de referencia y cerca de 2.200 encuestas, el informe ATF 2024 incorpora una red de más de 30 entidades colaboradoras, y entrevistas a 11 expertos y expertas: Aitor Jauregui, director de BlackRock para América Latina; Alberto Andreu, profesor asociado de la UNAV y Senior Advisor de EY; Ángel Pascual-Ramsay, profesor y director de riesgos globales del Centro de Economía Global y Geopolítica de ESADE; Daniel Fernández Trejo, director General de Deep Learning en LLYC; Gabriela González-Valdés, directora general del Instituto de Auditores Internos de España; Lucía Carballeda, co-General Manager & Head of Reputation de Edelman Spain; Manuel Muñiz, decano de IE School of Politics, Economics & Global Affairs; Nerea de Luis, doctora en Ciencias de la Computación y divulgadora de inteligencia artificial; Oriol Iglesias, Full Professor & Member of the Board of Directors ESADE, codirector del Programa The Global CCO; Perrine Bouhana, Managing Director de GlobeScan; y Ramón Pueyo, responsable de Sostenibilidad y Gobierno Corporativo de KPMG España.

Diez conceptos sobre reputación que te harán reflexionar sobre tus estrategias actuales

Diez conceptos sobre reputación que te harán reflexionar sobre tus estrategias actuales

Para Justo Villafañe Gallego, presidente de Villafañe & Asociados, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, la reputación corporativa se define como el reconocimiento que los stakeholders de una compañía hacen del comportamiento corporativo de esa compañía a partir del grado de cumplimiento de sus compromisos con relación a sus clientes, empleados, accionistas si los hubiere y con la comunidad en general. 

La reputación corporativa es el concepto más emergente dentro del management actual y una de las principales fuentes del valor intangible de las empresas. A diferencia de otros conceptos que ha generado el management en las últimas décadas y que tuvieron un escaso desarrollo teórico y profesional, más allá del glamour inicial que los popularizó, la reputación corporativa constituye una síntesis de los factores de éxito de una compañía, de los duros como los resultados económico-financieros o la calidad de la oferta comercial, y también de los blandos como la responsabilidad social corporativa o la calidad laboral. La imagen corporativa cuando se alarga en el tiempo se convierte en reputación corporativa.

Este es uno de los conceptos que el recientemente publicado Diccionario de la reputación y de los intangibles empresariales -del que Villafañe es coautor- trata de definir. Se trata de un diccionario temático que establece los conceptos y conocimientos básicos, y los más admitidos empresarial y académicamente, sobre la reputación y los recursos intangibles de las empresas según una Teoría de la Reputación Corporativa. Es una obra coral, redactada por consultoras y consultores de Villafañe & Asociados, que además ha contado con la inestimable colaboración de unas decenas de CEOs de las principales corporaciones y de académicos de prestigio de Hispanoamérica.

Estos son solo algunos de los más de 200 conceptos presentes en la publicación:

  1. Activo intangible. Son activos inmateriales, sin sustancia ni esencia física pero que sí poseen capacidad para generar beneficios económicos futuros controlables por la empresa propietaria. Los activos intangibles visibles son los generados internamente, o por adquisición a terceros, y sobre ellos existe una regulación contable; los activos intangibles ocultos, como el talento de una organización, no tiene regulación contable y su valor económico, que existe, no puede incluirse en el balance porque dicho activo no está protegido.
  2. Activismo empresarial. La iniciativa de organizaciones de participar activamente en asuntos públicos, sociales y medioambientales desligados de su negocio, con la intención de influir en la opinión pública. El activismo corporativo podrá generar reputación en la medida en que el objeto de ese activismo esté alineado con el propósito, visión, misión y valores corporativos de una compañía y contribuya a generar confianza entre sus stakeholders. 
  3. Binomio reputacional. La reputación corporativa es un binomio cuyo primer elemento es la realidad, o el desempeño de una empresa y el segundo, el reconocimiento que sus principales stakeholders hacen de dicha realidad y desempeño.
  4. Compromisos de marca. Concretan la propuesta de valor de una marca reputada y como compromisos fehacientes que son, deben cumplir tres condiciones: ser explícitos, suficientemente conocidos por aquellos grupos de interés a quienes conciernen y que normalmente suelen ser los clientes; verificables, de manera empírica y por último, han de ser consecuentes, es decir, que cualquier incumplimiento parcial o total de la empresa tendrá consecuencias y la empresa, libremente y de acuerdo a una escala de consecuencias, resarcirá al sujeto que sufriera el incumplimiento. 
  5. Cálculo económico de la incidencia reputacional (CIR). Permite realizar una aproximación de la contribución de la reputación a los resultados de una empresa. La metodología del CIR se basa empíricamente en la elaboración de la Matriz de Incidencia Reputacional (MIR) donde se identifican los impactos en la reputación corporativa que tienen los stakeholders más relevantes a través de los procesos productivos o comerciales de la organización. Estos procesos son valorados económicamente para poder aislar el factor reputacional o contribución económica de la reputación.
  6. Crisis de reputación. Cualquier riesgo vinculado o no a la cadena de valor de la compañía, que afecte negativamente a la satisfacción de las expectativas de alguno de sus grupos de interés clave, de manera suficientemente grave que menoscabe severamente la reputación corporativa debe considerarse una crisis de reputación.
  7. Matriz de materialidad. Es el resultado del estudio de materialidad que prioriza los aspectos claves para la organización teniendo en cuenta tanto su importancia para el desarrollo del negocio como su relevancia para los stakeholders clave de la compañía. Las prioridades establecidas en dicha matriz determinan el impacto económico, social y ambiental de la compañía y establecen las bases para la definición de la estrategia de sostenibilidad de la organización y el reporte de su actividad en estos tres pilares ante terceros.
  8. Índice Global de Reputación (IGR). El IGR es una métrica específica de cada empresa que se desglosa en unidades de gestión concretas y accionables y que permite medir –de acuerdo con un baremo de 0 a 1000– todas las métricas internas y externas que maneja una organización para conocer la evolución de su realidad o desempeño y de las valoraciones de sus stakeholders de forma comparable a lo largo del tiempo y con respecto a las ratios de su sector y/o de la competencia. Dichas métricas se ponderan en función de la importancia que representan para cada stakeholder y de la propia importancia del stakeholder en la reputación corporativa.
  9. Propósito. El primer autor que utiliza el término “liderar con propósito” es Richard R. Ellsworth (2002), aunque esta noción no se ha incorporado definitivamente al management empresarial hasta hace poco tiempo. Por propósito se entiende la idea que da sentido y significación a una organización en el medio y largo plazo. El propósito de una organización tiene su origen en la identidad corporativa de ésta y constituye el origen del relato corporativo que se completa con las declaraciones de visión, misión, valores corporativos, proyecto empresarial y marca. 
  10. Valor emocional de una marca. Es el valor con mayor capacidad de diferenciación de una marca y, en consecuencia, el que más hay que fortalecer. Las marcas son, fundamentalmente, objetos de intermediación cognitiva con sus públicos; las marcas facilitan –aunque sea por simplificación– una mejor comprensión de la complejidad del mundo actual, una de cuyas características según Lipovetsky (2006) es una visión individualista y vacua del entorno social, de la comunidad, en la que viven y se desenvuelven. En esta era del vacío, las marcas ordenan algo el caos en el que se desenvuelve ese individuo que carece, según el autor francés, del criterio suficiente para discernir, y le facilitan la adscripción personal en torno a valores que expresan su propia personalidad. El valor de autoexpresión de una marca es el que mayor retorno económico le puede reportar.
Definiendo conceptos básicos: Identidad, imagen y reputación corporativas. ¿Qué las diferencia?

Definiendo conceptos básicos: Identidad, imagen y reputación corporativas. ¿Qué las diferencia?

Si bien los conceptos pueden parecer obvios para los profesionales que se desempeñan en el campo de las relaciones públicas, hay muchas personas que no tienen claras las diferencias entre cada uno de ellos. Incluso es posible que los propios comunicadores y profesionales de otras áreas no se hayan detenido nunca a preguntarse por su definición exacta y cómo se relaciona cada concepto con la gestión de una agencia de PR y lo que busca un cliente.

  1. La identidad corporativa. Según el Reputation Institute de Australia, se define como el conjunto de símbolos que una organización utiliza para identificarse ante distintos grupos de personas. La identidad de una empresa es como la personalidad de un individuo, que se tiene, quiérase o no, por el mero hecho de existir. Sin embargo, esto no significa que no se pueda cambiar. Al contrario, si una empresa considera que sería conveniente cambiar la manera cómo se define ante sus públicos puede y debe hacerlo. Para seguir con la alegoría, sería el mismo caso si una persona averiguara que sus amigos consideran que algunos rasgos de su personalidad son desagradables.

    La identidad corporativa puede subdividirse a su vez en dos. Por un lado, la cultura corporativa, que es el conjunto de creencias (conjunto de ideas básicas sobre la organización), valores (los principios que rigen la organización) y las pautas de conducta (modelos de comportamiento que expresan las creencias y valores de la organización). En segundo lugar está la filosofía corporativa, que se define como lo que la organización quiere ser y vincula el presente con el futuro de la empresa.  Esta filosofía se ve plasmada en la misión, visión y valores corporativos.
  1. La imagen corporativa. Esta va un paso más allá. Es la impresión que produce en el público la identidad de la empresa. En ese sentido, la imagen es el conjunto de significados asociados a una organización. La imagen de una empresa es la visión que tienen de ella cada uno de sus públicos, es decir, las ideas y asociaciones que utilizan para describirla o recordarla.

    El tener bien definida la imagen corporativa ofrece grandes beneficios como aumentar el reconocimiento del negocio, generar mayor confianza a empleados y clientes y posicionar la marca en la mente de los consumidores. 
  1. La reputación corporativa. Finalmente, la reputación corporativa es un juicio de valor de la empresa que los públicos efectúan comparando la imagen corporativa con los valores y comportamientos que consideran ideales para este tipo de organización a partir de las interacciones que tienen con ella. La imagen de la empresa que se forman los públicos tiene que ver con el conjunto de inputs que reciben, mientras que la reputación es la valoración  de  estos  inputs según unos criterios.  La  reputación deriva de las relaciones que una compañía establece con sus grupos de interés y la calidad de cada relación forma la particular imagen que la compañía da a este grupo. Consistentes  o  inconsistentes,  esas  imágenes  se  combinan  para  crear  el  concepto de «reputacional de la compañía».

    Además, es muy importante señalar que la reputación es un intangible que tiene un gran componente emocional y subjetivo. Se basa en expectativas, cuanto más grande y fuerte eres más se espera de ti. Por lo tanto, si te equivocas la caída es más dura y levantarte cuesta más. También debemos señalar que si la reputación es buena por mucho tiempo, los consumidores pueden darte una oportunidad ante la crisis, pero no puedes esperar que siempre lo hagan, sobre todo cuando tienen diferentes opciones para reemplazarte. Cuando una marca no cumple con su promesa, definida en su identidad, o su comportamiento no se ajusta a la misma, el público lo notará y su reacción puede ser tan grande como las expectativas que tiene hacia la marca.

Toda empresa, supuestamente basándose en su identidad, desarrolla su labor empresarial relacionándose con sus proveedores, con sus clientes, con sus accionistas, es decir con sus diferentes públicos de interés. Esas acciones generan en ellos una “imagen” de esa empresa. Por lo tanto, todas y cada una de las acciones llevadas a cabo desde una corporación son generadoras de imagen corporativa, toda acción comunica y toda comunicación es una forma de acción.

El estado ideal sería conseguir que nuestros públicos nos vieran como nosotros queremos ser vistos, es decir, que la reputación e imagen corporativa que generamos sea lo más parecida posible a nuestra identidad; eso querría decir que en nuestra relación con nuestros públicos hemos sabido comunicar, y que se entiendan, los valores y propósito que nos mueven como organización. 

¿Por qué la diversidad aporta a la reputación corporativa?

¿Por qué la diversidad aporta a la reputación corporativa?

La sociedad evoluciona y las empresas deben adaptarse a estos cambios para mantenerse en el tiempo. La lucha por la igualdad, pasa de ser algo de individuos a ser una cuestión de colectivos, de organizaciones y de la sociedad.

Tal es así, que cada vez más empresas en el mundo se dan cuenta de que la diversidad es un activo de reputación. Reconocer esta realidad social, destaca el lado humano de las organizaciones, y sus directivos.

Por eso, los directivos de grandes marcas a nivel global ya han comenzado a instituir políticas que promuevan la diversidad. Los resultados, en muchos casos, ya se vienen traduciendo en beneficios tangibles e intangibles y estos son algunos de ellos:

Mejora la relación con los públicos

Aumentan las posibilidades de generar empatía con los distintos stakeholders, pues estos ven a la empresa como un espacio abierto al diálogo, cercano y donde se valoran los distintos puntos de vista. Además, es más fácil la apertura a nuevos mercados pues el trato con personas diversas aporta experiencia y mayor conocimiento de las otras realidades. De igual manera, se obtienen más aportes cuando se debe tomar una decisión. Mientras más enfoques se tenga, surgen más alternativas para un mismo problema.

Aumenta la creatividad y la productividad

Un equipo diverso se enriquece de distintos puntos de vista, experiencias, enfoques y perspectivas. Se reconocen y respetan las diferencias, para evitar caer en errores relacionados a discriminación de cualquier tipo. Es probable que los equipos a cargo de algunas de las campañas de comunicación más criticadas por estos aspectos, hayan carecido en su momento de puntos de vista diversos que adviertan la equivocación.

Potencia el talento humano

Dejar de lado viejos prejuicios, abre la posibilidad de reconocer el talento en las personas, independientemente de su procedencia, género o confesión. Como consecuencia, se crea un ambiente de igualdad en el que los colaboradores deseen permanecer por más tiempo y al mismo tiempo proyecten ese entusiasmo hacia el exterior.

Diferenciarse de la competencia

Las organizaciones proyectan una personalidad y cuando esta se basa en las propias características de las personas que conforman el grupo humano, se siente más auténtica y natural. Así, la diversidad contribuye a formar un estilo único que se destaque de los competidores. El público sabrá cuando una empresa proyecta algo que no es y cuando realmente es transparente.

Reputación que se traduce en rentabilidad

El reconocimiento y aceptación de la diversidad, influye positivamente en la percepción de los públicos, dando lugar a consumidores de nuevos sectores y a la expansión de las posibilidades del negocio. Por ejemplo, estudios como el de Peterson Institute han demostrado que actualmente las organizaciones con al menos un tercio de mujeres en puestos directivos, son más rentables.

Las personas y las sociedades son diversas, las empresas deben reconocer esta diversidad y hacerla parte de ellas. Solo de esta manera podrán estar al ritmo de los cambios sociales y seguir conectados con sus distintos públicos.

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