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¿Qué es Twitch y por qué deberías prestarle atención?

¿Qué es Twitch y por qué deberías prestarle atención?

En el 2011, Twitch.tv nació como una plataforma enfocada en videojuegos que permite realizar transmisiones en vivo. Hoy, ya cuenta con 3,8 millones de streamers, 15 millones de visitas diarias y reporta mensualmente 14 millones de usuarios en todo el mundo. Se trata del principal site de videojuegos en el mundo. 

Las transmisiones, además, permiten a los usuarios interactuar directamente con los streamers. Se suelen formar comunidades a través de videojuegos en específico, géneros, temáticas, fanbases de los propios streamers o incluso alrededor de marcas o consolas específicas. Todas ellas están conformadas por usuarios muy activos, ávidos de consumir contenido y adquirir productos ligados a su estilo de vida gamer.

Los visionados en Twitch llegaron en el segundo trimestre de este año a los 5.000 millones de horas, lo cual representa un crecimiento del 62,7% con respecto a los tres meses previos. Hay, claramente, una audiencia cautiva que las marcas pueden aprovechar.

El ecosistema de los videojuegos es atractivo para todo tipo de empresas vinculadas a la tecnología: computadoras, laptops, celulares y consolas. Sin embargo, no se limita a ello. Son cada vez más los periféricos y accesorios que se están ligando al mercado gamer, como sillas, iluminación, coleccionables o decoración. Incluso la oferta educativa -como universidades e institutos que ofrecen programas de diseño de videojuegos o distintas carreras tecnológicas- están observando la plataforma con interés.

Si tu empresa se encuentra en alguno de esos rubros o tienes interés en conectarte con el público joven, estas son algunas maneras en las que puedes aprovechar Twitch.tv.

  1. Auspicios. Los deportistas y equipos de e-sports ya cuentan con auspicios como podría tenerlos un jugador de fútbol de alto nivel. Con ello, las marcas obtienen visibilidad y generan vínculos afectivos con los usuarios, pues estos equipos también tienen fans que buscan apoyar a sus estrellas favoritas.
  2. Torneos. En nuestro país, grandes empresas como Claro y Movistar han llegado a organizar torneos de e-sports incluso con premios en efectivo. En ambos casos la conexión es clara: es imposible jugar online o ver videos en Twitch sin una buena conexión de internet. Pero no es el único caso. A nivel mundial, la marca de bebidas energizantes Red Bull es una de las que más invierte en este tipo de eventos. ¿Por qué no replicarlo a nivel local?
  3. Eventos digitales. El ecosistema gamer permite ir todavía más allá. Existen eventos que no necesariamente se tratan de jugar videojuegos, pero pueden atraer a la misma audiencia. Este es el caso de los conciertos de música, por ejemplo. Una marca podría organizar un concierto de música ligada a videojuegos a través de su propio canal de Twitch.
  4. Influencer aliados. La relación entre los streamers de videojuegos y sus fans es bastante cercana. Esto puede ser aprovechado para crear transmisiones patrocinadas o alentar a sus seguidores a probar determinado producto. La inversión suele ser mucho menor a lo que costaría recurrir a la publicidad tradicional.
  5. Entrevistas. Más allá de los videojuegos, la plataforma también permite llegar a una demografía específica: los jóvenes. Esto ya es aprovechado incluso en las campañas políticas. Incluso el precandidato a la presidencia estadounidense, Bernie Sanders, creó su propio canal de Twitch en el que exponía sus propuestas dirigidas a jóvenes.
Redes sociales: ¿Entretenimiento o adicción?

Redes sociales: ¿Entretenimiento o adicción?

The Social Dilemma, disponible en Netflix, explica cómo las redes sociales captan la atención de sus usuarios. Expertos advierten sobre la dependencia a dispositivos.

Las redes sociales se han convertido en mucho más que una plataforma para conectarse con familiares y amigos. Actualmente, el uso que les damos va más allá de un espacio de ocio y es utilizado para leer noticias o buscar información de productos y servicios.

Y el balance no siempre es positivo; también se generan situaciones adversas, como la necesidad de estar siempre conectados.

Así lo explica el documental The Social Dilemma (El dilema de las redes sociales), que, a través de entrevistas a extrabajadores de las más reconocidas empresas de Silicon Valley, explica cómo los desarrolladores de estas aplicaciones utilizan métodos poco éticos para mantenernos siempre pendientes de nuestros dispositivos.

A lo largo de la cinta, disponible en Netflix, los especialistas analizan el impacto de las redes en la sociedad, yendo desde problemas de salud mental hasta la amenaza de las fake news.

El negocio de las redes

A raíz de este documental, Augusto Ayesta, consultor en comunicación digital, explica a Perú21 que el negocio de las redes sociales se basa en la publicidad, la cual se sustenta en la información que recogen de los usuarios mientras navegan en sus plataformas.

“Para que esto funcione, necesitan conocer los hábitos de comportamiento que tienen las personas. A partir de ese conocimiento pueden predecir, con mucha exactitud, qué nos gusta y brindarnos contenidos que nos mantienen atentos a ellos”, manifiesta.

El experto asegura que somos nosotros quienes alimentamos a estas plataformas con nuestra información.

No obstante, Ayesta precisa que, como usuarios, determinamos cuánto tiempo les ofrecemos a estas aplicaciones y cómo las recibimos. “Contrastar fuentes es importante para no caer en una ilusión de la realidad de estos espacios digitales”, indica.

Adicción digital

Milton Rojas, investigador de conductas adictivas y consultor de Cedro, explica que, tal como sucede con las drogas, existen conductas adictivas sin sustancias.

“Estas se pueden presentar si pasamos muchas horas frente a los dispositivos o si interfieren con nuestra actividad cotidiana a tal punto que dejamos de lado nuestras obligaciones”, señala.

Carolina Martínez, especialista en psicoterapia humanista, resalta que las redes sociales han creado una generación que necesita satisfacción inmediata: “Las nuevas generaciones buscan validar sus vivencias en las redes sociales a través de interacciones como los likes y comentarios”.

La especialista señala que esta situación nos hace perder relaciones humanas y el disfrute del presente.

Dato

El documental The Social Dilemma se estrenó en enero de este año en el Festival Sundance (Estados Unidos) y se emite por Netflix desde este mes.

Etiqueta a distancia: Cómo ser respetuoso durante una videollamada

Etiqueta a distancia: Cómo ser respetuoso durante una videollamada

Una de las principales ventajas de Internet ha sido la posibilidad de derribar las barreras de la distancia. A través del e-mail, salones de chat, foros y otras herramientas, los usuarios podían comunicarse desde cualquier lugar del planeta. Pero se hizo necesario tener normas para regular el comportamiento de los usuarios en las comunicaciones electrónicas.

Así, en 1995, a través de un documento titulado “RFC 1855: directrices de la netiqueta”, y que fue publicado por el Grupo de Trabajo de Ingeniería de Internet (IETF), se establecieron las primeras recomendaciones al respecto. Desde entonces, el tiempo ha pasado y las tecnologías de comunicación han evolucionado.

Hasta la pandemia. Y como ha sucedido con otros aspectos de la sociedad, nuestra manera de comunicarnos cambió. Por ejemplo, muchos adoptaron las videollamadas como elementos claves para sus actividades diarias.

Movistar había informado que entre marzo y la primera semana de mayo el tráfico móvil por videollamadas aumentó en 155%. Hace unas semanas, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones señaló que en junio el uso de Internet subió 24%, en comparación con la primera quincena de marzo, antes del inicio de la cuarentena.

Para Augusto Ayesta, consultor en comunicación y reputación, y CEO en Trend Agencia de PR & Reputación, las normas de etiqueta aplicadas a las videollamadas son claves para que la convivencia virtual sea positiva, basada en el respeto entre interlocutores, y permita mantener buenas relaciones a pesar de la distancia física.

“Es claro que no todas las videollamadas son iguales. Es diferente una reunión de fin de semana con amigos a una presentación con un cliente. Ahí es importante identificar el contexto y necesidades de cada espacio digital”, comenta.

Sabiendo que una reunión laboral pueda ser más participativa que una clase a distancia, la cual, probablemente, tendrá más momentos expositivos, Ayesta considera que “en ambos casos lo fundamental es saber escuchar a quien está hablando y solo participar cuando es requerido o necesario”.

El experto brinda algunas recomendaciones para videollamadas efectivas. “Para evitar reuniones interminables, se debe llevar una agenda de temas a tocar y ser puntuales con estos. Se debe elegir un moderador. Para evitar problemas de conectividad conéctese a la red por cable o, si es por Wi Fi, acérquese al módem. Emplee buena iluminación, una webcam externa y auriculares con micrófono. Si va a tener muchas videollamadas, ordénese para tomar descansos entre ellas”.

Consigue una comunicación virtual mucho más eficiente

  • Enfocarse y ser respetuoso
    Cuidar el lenguaje corporal.
    Mirar siempre a quien está hablando en la videollamada.
    No revise el celular ni conteste otras llamadas durante la reunión. Silencie siempre su micrófono si no es su turno de hablar.
  • Encuentre un lugar adecuado
    Es mejor tener una pared neutral como fondo.
    Evite los lugares transitados.
    Las aplicaciones como Zoom permiten cambiar de fondo e incluso usar uno personalizado.
  • Cuidado al compartir pantalla
    Cierre todo lo que no sea necesario para la videollamada.
    Si requiere tener otros programas abiertos, procure compartir solo una pestaña del navegador o un programa específico.
  • Cuide la seguridad
    No publique en sus redes sociales los enlaces abiertos para una videollamada.
¿Puede y debe una PYME aplicar el compliance en su gestión?

¿Puede y debe una PYME aplicar el compliance en su gestión?

El área compliance -o cumplimiento, traducido al español- dentro de una organización se dedica a la supervisión del respeto a toda normativa que rige a la empresa, ya sean regulaciones externas (como las legales y económicas) hasta reglamentos internos (como aquellos relacionados con los compromisos con cliente). Esta área actúa sin la necesidad de intervención de los órganos de asesoría legal a los que antes se les atribuía tales actividades, pues las regulaciones se han vuelto cada vez más complejas y requieren de un departamento específico para su asistencia.

El sistema de compliance se puede complementar con otras normativas que se orientan a la gestión empresarial como la prevención de riesgos laborales, la protección de datos, la competencia o la protección al consumo. Su implementación puede necesitar del apoyo de otras áreas. Por ejemplo, para desarrollar una herramienta de gestión de la evidencia de cumplimiento o para  elaborar el plan de comunicación interna, formación y gestión del cambio.

¿Qué debe contener y cuales son los objetivos de un programa de compliance? En primer lugar, debe contener todo el marco regulatorio que rige a la empresa, debe prever todos los riesgos propios de la actividad de que se trate, las infracciones y sanciones que deberá soportar quien las infrinja, y fijar como premisa fundamental, cuáles son los objetivos éticos que persigue la compañía.

Un poco de historia…

Los programas de compliance nacieron en Estado Unidos en las décadas de 1960 y 1970, pero en ese entonces se enfocaban únicamente en temas legales. Es recién para la década de 1990 que estos programas se estandarizan, generalmente luego de que grandes empresas hayan sobrevivido a escándalos de corrupción.

Esto obligó a que las empresas ampliaran sus departamentos de asesoría jurídica o que se decidieran por contratar a personas que vigilaran que las acciones de una compañía cumplieran con la legalidad vigente. 

Se trata de un instrumento de gran valor dentro de las organizaciones que evitará riesgos y potenciará la cultura empresarial. También permitirá la construcción de procesos legítimos, formalizará la presencia diferenciadora de la compañía en la industria, aumentará la lealtad de los empleados, el interés de las audiencias y el amparo del capital intelectual. 

¿Se puede aplicar a nivel de Pymes?

De acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el Perú, las pequeñas y medianas empresas (Pymes) conforman el 98,6% del total de las empresas. Así, representan el 75,9% de la población ocupada, su participación en el PBI es del 42% y contribuyen con el alrededor del 3% a las exportaciones.

La relevancia de las Pymes para la economía del país y el rápido avance que han experimentado en los últimos años -gracias a su modernización y desarrollo tecnológico- hace que también sea necesario aplicar los programas de compliance en estas organizaciones, aunque su implementación, obviamente, no puede ser idéntica al caso de las grandes organizaciones.

En términos básicos, una Pyme podría -y debería- verificar la identidad de las empresas con las que establezcan relaciones, como asociados, proveedores o clientes. Además, debería asegurarse de que estas empresas y sus administradores sean confiables, si se encuentran en algún listado de sanciones o si se ha publicado información negativa sobre ellos.

Si las Pymes no atienden estas cuestiones, podría suponer un daño para su reputación o incluso implicar una sanción, por ejemplo, al relacionarse con alguna compañía que esté siendo investigada por actos ilícitos o incluso haya recibido sanciones que le impidan contratar con el Estado. De darse el caso, su actividad comercial y sus resultados también se verían perjudicados.

Otra medida a considerar es la implementación de un canal de denuncia o canal ético. Este es un sistema interno de comunicación que pone una empresa a disposición de empleados, y opcionalmente, de terceros relacionados (socios, proveedores, clientes., etc.), para que estos puedan informar (de forma confidencial, segura y con garantías) sobre actos delictivos, incumplimientos o irregularidades de los que hayan tenido conocimiento y que contravengan el código ético de la compañía o sean contrarios a la normativa interna o externa aplicable a la empresa.

Tomar estas medidas no solo permitirá a la empresa evitar conflictos legales futuros, sino también mejorará su reputación y -a la larga- su desempeño a nivel comercial.

Si quieres saber más sobre cómo aplicar el compliance a nivel de Pymes, la World Compliance Association (WCA) ha preparado esta guía que puede ayudar a cualquier empresario a adaptar su organización a estos programas. 

¿Qué es la economía de la reputación?

¿Qué es la economía de la reputación?

De acuerdo a la consultora Mazars, dedicada a servicios de financial advisory en 90 países, el 80% del valor de una marca recae hoy en sus activos intangibles. Estos pueden dividirse en cinco aspectos: la reputación, identidad, compromiso de los empleados, satisfacción de los clientes y la propensión a recomendar mis productos y servicios.

La reputación encabeza la lista y no de manera gratuita. El término específico de “economía de la reputación” fue acuñado por primera vez en la XV International Conference on Corporate Reputation, Brand, Identity and Competitiveness, de Reputation Institute, celebrada en 2011 en Nueva Orleans (Estados Unidos). Su auge surgió tras las grandes crisis reputacionales que llevaron a los líderes de todo el mundo a entender que una mala reputación puede ocasionar la desaparición de una empresa. El concepto, como disciplina de gestión, se ha consolidado tras la crisis financiera de 2008 con el llamado ciclo económico de la economía de los intangibles y de la reputación corporativa.

En el marco de este nuevo paradigma, hoy las decisiones de compra, de inversión, o de trabajo, dependen en gran medida del grado de admiración, respeto y confianza que inspiran las organizaciones, las instituciones, las marcas y también los países. La gestión de los intangibles es un nuevo modelo de negocio de las organizaciones porque genera valor social.

Para triunfar en un mundo regido por la economía de la reputación, una empresa debe, entre varios otros factores, tener un propósito corporativo significativo, convertirse en un empleador de elección, administrar la privacidad de los datos y otras macrotendencias de reputación clave son las que determinan si las personas que más le importan a su confianza y negocio. 

¿Cómo aprovechar la economía de la reputación y destacarse? Aquí algunos consejos.

  1. Sé coherente. Hoy, las acciones son más importantes que las palabras. Pero ambas deben ir de la mano. Una empresa que afirme ser responsable con el medio ambiente o con los derechos de sus trabajadores debe demostrarlo a través de sus políticas y procesos. Es posible, por ejemplo, ser una empresa minera responsable y respetar al medio ambiente, pero esta no tendrá una buena reputación si al mismo tiempo, expone a sus trabajadores a peligros y no respeta sus derechos laborales.
  2. Cumple con tus seguidores y clientes. Por mucho que una marca lo intente, será imposible conseguir que la totalidad de la población la tenga en alta estima. Siempre habrá quien la tenga en el extremo opuesto. Esta es la razón por la que Apple ha logrado convertirse en una marca paradigmática con fervientes seguidores y también muchos detractores. Asumió riesgos de acuerdo a su propósito y tiene una legión de fans que la defiende incluso después de muchas polémicas a su alrededor.
  3. Monitorea las redes sociales. No solo las tuyas sino también las de la competencia y las conversaciones que involucren a tu rubro. Ahí encontrarás la opinión que tiene el público sobre tu marca. Estos nuevos canales han obligado a las compañías a afinar sus reflejos y a la vez su templanza, para no sobreactuar ante cualquier comentario que se produzca. Las redes han obligado a las empresas a escuchar qué espera la sociedad de ella y cómo debe reaccionar ante un error o escándalo.
  4. Mantén un equipo intachable. Actualmente, la reputación de una empresa está íntimamente ligada a la de sus directivos e incluso trabajadores. Cada vez es más común que, al darse a conocer una denuncia a nivel personal -como un caso de acoso- la organización empleadora del presunto acosador deba pronunciarse y desligarse del incidente. De no hacerlo, su reputación podría verse afectada, especialmente si intenta disminuir u ocultar el hecho. Por ello, no solo es necesario tener en cuenta las calificaciones académicas al contratar a alguien, también es importante asegurarse que esta sea una persona ética.
  5. El proceso nunca culmina. Construir la reputación de una marca es un proceso constante. Incluso empresas consolidadas con décadas de respaldo pueden caer en una crisis. Esto ocurrió con Volkswagen en el 2015, cuando se descubrió que había instalado ilegalmente un software para alterar los resultados de los controles técnicos de emisiones contaminantes en 11 millones de automóviles, vendidos entre 2009 y 2015. El escándalo es todavía una marca en el historial de la empresa.
  6. La mejor estrategia es la prevención. Ninguna crisis de reputación llega sin aviso ni razón. Siempre hay manera de prever las complicaciones que puede traer una decisión corporativa. Por ello, lo mejor es anticiparse y contar con un protocolo claro de respuesta ante cualquier problema o crisis que pueda dañar la reputación de la organización.
Trend | Agencia de PR & Reputación
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