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Media training: lo que un vocero nunca debería hacer frente a un periodista

Media training: lo que un vocero nunca debería hacer frente a un periodista

Conseguir una entrevista en un medio puede tomar semanas de trabajo. Una agencia identifica la oportunidad, propone el tema, coordina con el periodista, prepara información y finalmente consigue el espacio. Sin embargo, cuando llega el momento de la entrevista, una respuesta improvisada puede cambiar por completo el resultado de esa gestión.

Tener a cargo la voz representativa en una empresa implica saber explicar información compleja de manera sencilla, reconocer qué se puede responder, anticipar preguntas difíciles y comprender que cualquier declaración puede convertirse en un titular, un reel para redes sociales, un meme, o el punto de partida de una conversación mucho mayor.

Por ese motivo, en Trend analizamos los siete errores que un vocero debe evitar y por qué es mejor prepararse antes de hablar con los medios:

La preparación es la clave

Probablemente, uno de los errores más comunes sea asumir que una persona no necesita preparación porque lleva diez, veinte o treinta años trabajando en su industria. Pero conocer el negocio y saber desenvolverse frente a un periodista son habilidades diferentes.

Un CEO puede dominar las cifras de su compañía y, aun así, responder con demasiado tecnicismo. Un especialista puede conocer perfectamente un tema y extenderse durante varios minutos sin llegar a una idea concreta. Incluso un ejecutivo acostumbrado a realizar presentaciones puede encontrarse incómodo frente a una pregunta que no esperaba.

En ese contexto, el media training no busca fabricar respuestas ni convertir al vocero en alguien que repite un guion. Su objetivo es ayudar a ordenar sus ideas, identificar mensajes clave, anticipar escenarios y aprender a comunicarlos con naturalidad. Por eso, la preparación debe incluir tanto las preguntas que queremos recibir como aquellas que preferimos que nunca nos hicieran.

Responder algo solo para evitar decir: no sé

Frente a una cámara, un micrófono o una grabadora, el silencio puede resultar incómodo. Esa presión lleva a algunos voceros a intentar responder incluso cuando no tienen la información completa, y ahí comienza el problema.

Una cifra incorrecta, una estimación presentada como un hecho o una afirmación que después debe rectificarse puede tener mayor impacto reputacional que reconocer que un dato necesita ser verificado. Proporcionar información inexacta o sin fuentes puede deteriorar la relación con los medios, precisamente cuando las redacciones enfrentan una presión creciente por verificar lo que publican.

Un vocero no está obligado a saber absolutamente todo. Si desconoce un dato específico, puede indicarlo y comprometerse a verificarlo posteriormente. Lo importante es que esa respuesta no se convierta en una salida permanente para evitar asuntos incómodos.

Sin comentarios o no responder

Cuando aparece una pregunta difícil, dos palabras suelen parecer la salida más segura: sin comentarios. Pero no necesariamente lo son.

Negarse abruptamente a responder puede dejar espacio para interpretaciones y transmitir una actitud defensiva, especialmente en situaciones sensibles. En Trend, recomendamos que los voceros sean preparados para reconocer aquello que pueden y no pueden compartir y, cuando no dispongan de una respuesta concreta, expliquen que necesitan verificar la información en lugar de recurrir automáticamente a decir sin comentarios.

Esto no significa responder todo. Existen datos confidenciales, investigaciones en curso, información financiera restringida o asuntos legales sobre los que una organización legítimamente no puede pronunciarse. La diferencia está en cómo se explica ese límite. Un vocero preparado sabe reconocer la pregunta, explicar con transparencia por qué determinada información no puede compartirse y, cuando corresponde, regresar hacia aquello que sí puede aportar.

Hablar como si el periodista fuera el público final

Otro error frecuente aparece cuando el vocero responde pensando únicamente en quien está sentado frente a él. En realidad, la conversación es con el periodista, pero el mensaje está dirigido a cientos, miles o incluso millones de personas que leerán, escucharán o verán posteriormente la entrevista.

Por ejemplo, los tecnicismos, acrónimos internos y explicaciones excesivamente corporativas pueden resultar naturales dentro de una empresa, pero incomprensibles para una audiencia general. Un buen vocero debe ser capaz de traducir complejidad en claridad sin perder precisión. No significa simplificar hasta vaciar el mensaje, sino encontrar ejemplos, comparaciones y explicaciones que permitan comprender por qué el tema importa.

Intentar controlar la entrevista

Prepararse no significa controlar. La empresa puede proponer un tema, compartir antecedentes e incluso consultar previamente cuál será el enfoque general de una entrevista. Pero una vez iniciada la conversación, las preguntas pertenecen al periodista.

Pretender aprobar cada pregunta, exigir que determinados temas no sean abordados o intentar condicionar posteriormente la publicación puede generar tensiones innecesarias y afectar la relación con el medio. El media training debe preparar al vocero precisamente para desenvolverse en ese escenario de incertidumbre. La meta es estar preparado para responder incluso cuando la conversación tome un camino diferente al esperado.

Convertir cada respuesta en publicidad

Cuando cada respuesta intenta mencionar repetidamente la empresa, destacar atributos comerciales o introducir mensajes de venta, el vocero pierde naturalidad y la conversación pierde valor periodístico. La oportunidad para las marcas existe, pero también la responsabilidad de aportar información que sirva al periodista y a su audiencia.

Un vocero gana autoridad cuando aporta contexto, conocimiento, datos estadísticos y una perspectiva útil. La marca estará presente de manera natural si realmente tiene algo relevante que decir.

Una frase puede generar mayor controversia que toda la entrevista

Antes, una declaración podía quedar dentro de una página de periódico o unos minutos de televisión. Hoy, una frase puede convertirse en titular, publicarse como un video de pocos segundos en TikTok, circular como captura en X o LinkedIn y reaparecer meses después cuando la organización enfrente otra conversación pública.

Por eso, un vocero debe pensar también en cómo podría interpretarse una frase fuera del contexto original. Esto no significa comunicar con precisión. Una buena regla es sencilla: si una frase puede resultar problemática cuando aparece sola en un titular, probablemente necesite formularse mejor.

Antes de una entrevista, un vocero debería poder responder estas preguntas

La preparación empieza mucho antes de encender una cámara o contestar una llamada. Antes de conversar con un periodista, conviene comprobar algunos aspectos básicos:

  • ¿Cuál es el objetivo de esta entrevista?
  • ¿Quién es el periodista y qué temas suele cubrir?
  • ¿A qué audiencia se dirige el medio?
  • ¿Cuáles son los tres mensajes que necesitamos transmitir?
  • ¿Qué cifras podemos mencionar y cuáles debemos verificar?
  • ¿Qué preguntas difíciles podrían aparecer?
  • ¿Existe algún tema sensible que requiera especial preparación?
  • ¿Cómo explicaríamos nuestro mensaje sin utilizar lenguaje técnico?
  • ¿Qué haríamos si no conocemos una respuesta?
  • ¿Qué frase no quisiéramos ver mañana convertida en titular?

Preparar estas respuestas no elimina la espontaneidad. Al contrario, permite que el vocero se concentre en la conversación porque conoce previamente el terreno sobre el que está hablando.

La propuesta de Trend: preparar no significa guionizar

En Trend, creemos que un buen media training no debería producir voceros que parecen haber memorizado un discurso. Debería conseguir exactamente lo contrario, personas capaces de conversar con naturalidad porque saben qué quieren comunicar, conocen los riesgos y están preparadas para responder incluso cuando aparece una pregunta inesperada.

Una entrevista representa una oportunidad para construir autoridad y reputación, pero también expone a una organización a una conversación que ya no controla completamente. Por eso, preparar a los voceros forma parte de una estrategia de comunicación y no debería reservarse únicamente para momentos de crisis. 

«Improvisar frente a un periodista es tentar a la crisis. Un media training hecho a medida busca empoderar a líderes auténticos para conversar con transparencia, responder con aplomo y proteger la reputación de su marca,” finalizó Augusto Ayesta, CEO de Trend.pe.

Estrategias de relaciones públicas que perdieron efectividad, pero en las que muchas marcas aún insisten

Estrategias de relaciones públicas que perdieron efectividad, pero en las que muchas marcas aún insisten

Hace algún tiempo —y quizás ahora también— enviar una misma nota de prensa a cientos de periodistas, insistir con llamadas o medir el éxito únicamente por el número de apariciones en medios era una práctica habitual para evaluar una estrategia de relaciones públicas. Sin embargo, esto cambió y evolucionó la manera de construir relaciones entre periodistas, marcas y consultores de PR.

El State of the Media Report 2026, elaborado por Cision, confirma esta transformación. Cuando se consultó a periodistas qué hace que un pitch destaque entre los cientos de correos que reciben, la respuesta fue contundente: la relevancia. El 79 % afirmó que es mucho más probable que considere una propuesta cuando está alineada con su fuente, audiencia o cobertura, mientras que solo un 13 % prioriza que el mensaje sea simplemente breve y fácil de leer.

El PR dejó de ser una carrera por enviar más correos

Durante muchos años, la lógica era que, mientras más periodistas recibieran una nota de prensa, mayores serían las posibilidades de obtener cobertura. Hoy ocurre exactamente lo contrario. Los envíos masivos y poco personalizados suelen terminar ignorados porque no responden a las necesidades reales de cada medio. Justo sobre ese tema, nuestro CEO, Augusto Ayesta, acaba de publicar un profundo blogspot en su blog

«Los periodistas reciben decenas de mensajes cada día. La diferencia está en la calidad del vínculo y en ofrecer información realmente relevante para cada medio», comenta Tamara Dávila, ejecutiva PR de Trend.

Conocer la línea editorial, entender qué temas cubre cada periodista y ofrecer propuestas que aporten información útil genera relaciones mucho más sólidas que cualquier envío indiscriminado. En la misma línea, Raisa del Castillo, ejecutiva PR de Trend, señala que seguir enviando notas de prensa con un enfoque excesivamente corporativo y sin un ángulo noticioso claro ha perdido efectividad. «Hoy el reto es entender qué le interesa a las personas y construir historias que conecten con esa realidad”, comentó.

El informe de Cision respalda esta visión. Entre los recursos que más valoran los periodistas al recibir propuestas de PR destacan los datos e investigaciones (47 %), seguidos por los embargos y el acceso anticipado a la información, ya que les permiten verificar, contextualizar y producir contenidos de mayor calidad.

Más voceros no significan más credibilidad

Algunas marcas piensan que mientras más voceros aparezcan en una nota de prensa, mayor será el impacto de la marca. Sin embargo, la experiencia demuestra lo contrario. Cada representante debería aportar una perspectiva distinta que ayude a enriquecer la historia. Si todos repiten el mismo mensaje, el resultado termina siendo redundante y resta claridad al contenido.

Lo mismo ocurre con las menciones de marca. Repetir el nombre de una empresa una y otra vez en un contenido periodístico no fortalece el posicionamiento; por el contrario, puede hacer que la nota pierda naturalidad y parezca más una pieza comercial (publirreportaje o branded content) que una historia de interés periodístico.

Como explica Raisa del Castillo: «Un segundo o tercer vocero solo tiene sentido si aporta una mirada distinta, como tendencias, impacto social, contexto o análisis del mercado. Lo mismo ocurre con las menciones de marca. No importa cuántas veces aparezca, sino que cada una tenga una razón de ser dentro de la historia».

Las marcas que consiguen mayor visibilidad suelen ser aquellas que entienden que primero deben aportar valor a la conversación y después hablar de sí mismas.

El backlink nunca debería ser la noticia

En los últimos años, muchas estrategias digitales comenzaron a incorporar solicitudes específicas dentro de las gestiones de prensa, como la inclusión obligatoria de backlinks o enlaces hacia determinados sitios web. Si bien estos recursos pueden aportar contexto cuando complementan la información, el problema aparece cuando se convierten en la principal condición para gestionar una nota de prensa.

Los periodistas trabajan bajo criterios editoriales, no solo bajo objetivos de posicionamiento SEO. Su prioridad sigue siendo ofrecer contenido útil y relevante para sus audiencias.

De acuerdo con Raisa, cuando una marca prioriza un backlink por encima del valor periodístico de la nota, la conversación deja de centrarse en la noticia y pasa a responder a un interés comercial. “La estrategia siempre funcionará mejor cuando entendamos y respetemos la lógica editorial, no cuando impongamos la lógica del marketing”, agregó.

Las relaciones públicas funcionan precisamente porque se basan en la confianza y buena información entre periodistas y consultores. Cuando esa confianza se reemplaza por exigencias comerciales, la relación pierde equilibrio y puede romperse.

El éxito del PR no son solo publicaciones

Durante muchos años, el equivalente publicitario (AVE) fue uno de los principales indicadores para medir el éxito de una estrategia de relaciones públicas. Sin embargo, esa forma de evaluación quedó atrás. Hoy resulta mucho más relevante analizar preguntas como:

  • ¿En qué contexto apareció la marca?
  • ¿El tono de la cobertura fue positivo, neutral o negativo?
  • ¿La historia fortaleció la reputación de la organización?
  • ¿Los mensajes clave estuvieron presentes en la cobertura periodística?
  • ¿La conversación generó confianza en la audiencia?

«Durante muchos años medimos el PR por el equivalente publicitario, pero hoy ese indicador resulta insuficiente para entender el verdadero impacto de una estrategia. Prefiero evaluar la calidad de la cobertura, el contexto en el que aparece la marca, la relevancia de las menciones y, sobre todo, si esa conversación realmente contribuye a fortalecer la reputación”, dijo Del Castillo.

También cambió la forma de relacionarnos con los periodistas

Las relaciones públicas siempre han sido, ante todo, una profesión basada en las relaciones humanas. Sin embargo, la manera de construir esos vínculos también evolucionó. Hace algunos años, las llamadas telefónicas sin previo aviso eran parte habitual del trabajo diario. Hoy, la dinámica es distinta. Los periodistas gestionan múltiples plataformas, trabajan con tiempos mucho más cortos y valoran que se respete su disponibilidad.

Como señala Tamara, antes las llamadas sin previo aviso eran parte de la rutina. “Hoy prefiero escribir primero por WhatsApp y preguntar si es un buen momento. Respetar el tiempo del periodista también es construir confianza”. Este pequeño cambio refleja una transformación mucho más profunda, teniendo en cuenta el generar relaciones basadas en el respeto mutuo.

La propuesta de Trend: menos presión, más relaciones

Las relaciones públicas han evolucionado al mismo ritmo que los medios, las audiencias y la forma en que consumimos información. Las prácticas que hace una década podían dar resultados hoy necesitan replantearse desde una mirada mucho más estratégica.

En Trend, creemos que el PR ha dejado de ser una disciplina basada únicamente en la difusión de información. Hoy consiste en construir relaciones de confianza entre marcas, periodistas y stakeholders. Eso implica entender que la cobertura no se negocia, la confianza no se impone y la reputación comienza a construirse mucho antes de que una nota llegue a una redacción. Porque, al final, las herramientas cambian, y lo que permanece es la confianza, y ese sigue siendo el activo más valioso de cualquier estrategia de relaciones públicas.

«Al final del día, las herramientas cambian y la automatización avanza a pasos agigantados, pero el activo más valioso de cualquier estrategia de relaciones públicas sigue siendo exactamente el mismo: la confianza. En este nuevo entorno, no basta con hacer ruido para ganar visibilidad, sino que debemos enfocarnos en construir una legitimidad social que sea sostenible entre marcas y audiencias”, finalizó Augusto Ayesta, CEO de Trend.

¿Qué queda para los comunicadores cuando la IA puede crear contenido en segundos?

¿Qué queda para los comunicadores cuando la IA puede crear contenido en segundos?

La inteligencia artificial forma parte de nuestro día a día. Hoy redacta correos, crea imágenes, produce videos, resume reuniones y responde consultas complejas en cuestión de segundos. Lo que hasta hace pocos años parecía una promesa futurista, se ha convertido en una herramienta cotidiana para agencias, áreas de marketing, comunicación corporativa y medios de comunicación. Según un informe de Mckinsey, el 88 % de las organizaciones reporta utilizar IA de forma regular en al menos una función empresarial, frente al 78 % registrado apenas un año antes.

Sin embargo, surge una pregunta que cada vez cobra más relevancia: si la IA ya puede escribir, diseñar y responder, ¿qué seguirá siendo exclusivamente humano? La respuesta tiene menos que ver con la tecnología y más con la confianza.

La IA acelera procesos, pero no construye relaciones

Uno de los mayores aportes de la IA generativa es su capacidad para optimizar tareas y aumentar la productividad. Permite generar contenido en minutos, automatizar procesos y agilizar decisiones operativas. Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre producir información y construir relaciones. La confianza se construye a partir de experiencias compartidas, coherencia en el tiempo, empatía y credibilidad. Son elementos que se fortalecen con cada interacción y que siguen dependiendo, en gran medida, del criterio humano.

El estudio de la Universidad de Melbourne y KPMG revela una realidad interesante, y es que aunque la adopción de la IA crece aceleradamente, también aumentan las preocupaciones sobre su uso. El 64 % de las personas afirma confiar en los resultados generados por inteligencia artificial sin verificar necesariamente su precisión, mientras que el 53 % reconoce haber cometido errores en su trabajo como consecuencia de esa confianza excesiva en la tecnología.

Estos datos reflejan que utilizamos más la IA, pero seguimos necesitando juicio humano para interpretar, validar y contextualizar sus resultados. Por eso, aunque la IA y la comunicación avanzan de la mano, la confianza continúa dependiendo de factores profundamente humanos.

La confianza se ha convertido en el activo más escaso

Las audiencias viven expuestas a una cantidad de información sin precedentes. Cada día consumen noticias, contenido generado por usuarios, publicaciones corporativas, recomendaciones de creadores de contenido, publicidad segmentada y respuestas automatizadas. Paradójicamente, cuanto más contenido existe, más difícil resulta generar credibilidad.

El mismo estudio global de KPMG, revela que el 49 % de las personas en el mundo está dispuesta a confiar en los sistemas de inteligencia artificial. Esta cifra demuestra que, aunque la tecnología avanza, la confianza todavía no la acompaña al mismo ritmo. Ahora, las organizaciones compiten por generar credibilidad, legitimidad y vínculos duraderos con sus públicos.

Lo que la IA todavía no puede replicar

Muchos se han preguntado: ¿reemplazará a las personas? Pues, la historia demuestra que las tecnologías transforman profesiones, automatizan tareas y redefinen industrias, pero rara vez sustituyen aquello que constituye la esencia del trabajo humano. En comunicación ocurre exactamente lo mismo. La IA puede redactar un comunicado de prensa, proponer titulares, resumir informes o identificar tendencias. Sin embargo, todavía existen capacidades que siguen dependiendo del criterio, la experiencia y la sensibilidad humana, como por ejemplo:

Interpretar contextos complejos

La comunicación ocurre dentro de realidades sociales, culturales y emocionales. Comprender esos matices sigue siendo una tarea muy humana.

Gestionar crisis reputacionales

Cuando una organización enfrenta una crisis, las decisiones no se toman únicamente con datos. También requieren juicio, experiencia y sensibilidad.

Construir relaciones de confianza

Las relaciones con periodistas, clientes, colaboradores, comunidades y otros stakeholders se construyen a través de vínculos humanos.

Ejercer empatía

Entender cómo se siente una audiencia, anticipar reacciones o conectar emocionalmente continúa siendo un diferencial humano.

Reputación corporativa en tiempos de inteligencia artificial

La expansión de la IA también plantea nuevos desafíos reputacionales. Deepfakes, contenido sintético, desinformación y automatización masiva están cambiando el entorno comunicacional. En este contexto, la reputación corporativa se vuelve más relevante que nunca. 

Cuando las audiencias dudan de lo que ven, escuchan o leen, la confianza acumulada por una organización se convierte en un activo fundamental. Las marcas que han construido credibilidad durante años tienen una ventaja competitiva difícil de replicar. Por el contrario, aquellas que basan su comunicación únicamente en volumen o visibilidad pueden enfrentar mayores dificultades para diferenciarse. La confianza actúa como un filtro.

¿Qué habilidades necesitarán los comunicadores del futuro?

Las habilidades más valoradas en los próximos años probablemente serán:

  • Pensamiento crítico.
  • Gestión reputacional.
  • Inteligencia emocional.
  • Escucha activa.
  • Capacidad de análisis.
  • Creatividad estratégica.
  • Gestión de crisis.
  • Construcción de relaciones.

Curiosamente, todas tienen un elemento en común: son profundamente humanas.

Más IA, más humanidad

A medida que la inteligencia artificial gana protagonismo, los atributos humanos se vuelven más valiosos:

  • La empatía destaca en un entorno automatizado.
  • La autenticidad sobresale frente al contenido masivo.
  • La confianza se convierte en un diferenciador cuando cualquier mensaje puede ser generado por una máquina.

Las organizaciones más exitosas serán aquellas capaces de combinar eficiencia tecnológica con criterio humano.

El enfoque Trend: la tecnología potencia, la confianza diferencia

En Trend, creemos que la IA representa una oportunidad extraordinaria para transformar la comunicación. Nos permite ser más eficientes, más ágiles y más productivos; pero también creemos que los elementos que realmente construyen reputación siguen siendo humanos.

La inteligencia artificial y la comunicación continuarán evolucionando juntas. La IA generativa seguirá revolucionando procesos, la comunicación estratégica será más importante que nunca, y la reputación corporativa continuará siendo un activo esencial para las organizaciones. 

«La inteligencia artificial es una herramienta excepcional para amplificar la voz, pero nunca podrá suplantar nuestra alma corporativa. En la era de la reputación algorítmica y los motores generativos, la ventaja competitiva no estará en quién tiene el mejor prompt, sino en quién mantiene la relación más honesta y transparente con sus stakeholders. Al final del día, la tecnología genera la data, pero solo los humanos otorgamos la credibilidad y confianza que el mercado requiere», finalizó Augusto Ayesta, CEO de Trend PR & Reputación. 

#MesDelAmor N° 1. Del like al love: por qué la reputación corporativa es el activo más rentable de tu empresa

#MesDelAmor N° 1. Del like al love: por qué la reputación corporativa es el activo más rentable de tu empresa

Febrero llega cargado de la simbología del amor: corazones, promesas y una atmósfera generalizada de romanticismo. Es fácil, e incluso tentador, descartar este ambiente como algo ajeno al mundo de los negocios, reservado para las tarjetas de felicitación y las floristerías. Sin embargo, si retiramos la capa de azúcar del Día de San Valentín y analizamos la mecánica profunda de las relaciones humanas, encontramos el motor que mueve la economía global: la confianza.

En el entorno corporativo, este amor no es un sentimiento etéreo; es un activo tangible, medible y financiero y tiene un nombre técnico: reputación corporativa. Y en una era digital obsesionada con métricas de vanidad como los likes (que son efímeros, transaccionales y a menudo superficiales), las marcas verdaderamente inteligentes están invirtiendo sus recursos en generar Brand Love.

¿Por qué? Porque mientras el like alimenta el ego, el love blinda la cuenta de resultados. En Trend PR & Reputación, creemos que es momento de hablar de la única relación que determinará si tu empresa sobrevivirá a la próxima década: la relación con tus stakeholders.

El dato duro: cuánto vale realmente el amor corporativo

A menudo, cuando hablamos de gestión de reputación con Comités de Dirección o CEO escépticos, nos encontramos con la creencia de que es un intangible blando (soft skill). Nada más lejos de la realidad. La reputación es un activo financiero duro (hard asset).

Para entender la magnitud de esto, debemos remitirnos a la data. Según el reporte global The State of Corporate Reputation de Weber Shandwick, los ejecutivos globales estiman que, en promedio, el 63% del valor de mercado de su empresa es atribuible a su reputación.

Esto implica un cambio de paradigma. Significa que más de la mitad del valor de tu compañía no reside en tus fábricas, ni en tu inventario, ni en tu código fuente, ni siquiera en tus patentes tecnológicas. El valor real reside en lo que la gente siente, cree, dice y espera de ti cuando no estás presente en la sala.

En la economía de la atención y la desconfianza, el capital reputacional es lo que diferencia a una empresa líder de una mercancía intercambiable (commodity). Si tus clientes te compran solo por precio o disponibilidad, tienes una transacción. Si te compran porque confían en tu propósito y ética, tienes un futuro.

Fama vs. reputación: la diferencia entre una primera cita y un matrimonio

Uno de los errores más comunes en las estrategias de Marketing y PR es confundir la visibilidad con la confianza. En Trend, nos gusta explicarlo con una analogía propia de febrero:

La fama (awareness): la emoción de la primera cita

La fama es que muchos sepan quién eres. Es conseguir un video viral en TikTok, aparecer en la portada de un diario o tener un spot en el horario estelar. La fama genera dopamina; es ruidosa, inmediata y, a menudo, volátil.

Aquí el riesgo es que puedes tener fama por las razones equivocadas. Una crisis reputacional te hace “famoso” en segundos. La fama te consigue la primera cita con el consumidor, pero no garantiza que te conteste la llamada al día siguiente.

La reputación (trust): la solidez del matrimonio

La reputación es que crean en ti. Es la admiración, el respeto y la estima sostenidos en el tiempo. Se construye con la acumulación de miles de pequeñas acciones coherentes: cómo tratas a tus empleados, cómo respondes ante un error, la calidad de tu producto o servicio y tu impacto real en la sociedad.

El valor de la reputación es lo que asegura que celebren las bodas de oro contigo. Es lealtad a prueba de ofertas de la competencia.

Buscar solo visibilidad sin trabajar la base de la reputación es como querer construir una relación de pareja sólida basándose únicamente en fotos con filtros de Instagram. Tarde o temprano, la realidad, la experiencia del cliente o la cultura interna, sale a la luz, y la caída es dolorosa.

El colchón emocional: tu seguro ante la crisis

Ninguna relación es perfecta. En el ciclo de vida de cualquier corporación, el error es inevitable. Un fallo en el producto, una declaración desafortunada de un vocero o un accidente operativo sucederán tarde o temprano. Aquí es donde el Brand Love actúa como un mecanismo de defensa financiera.

Cuando una marca que solo tiene likes, pero no fondo, comete un error. Hoy en día, la audiencia es implacable. La cultura de la cancelación se activa de inmediato porque no existe un vínculo emocional real previo que frene el golpe.

Sin embargo, cuando una marca que ha cultivado su capital reputacional o Brand Love se equivoca, se activa el fenómeno del beneficio de la duda. Entonces, los stakeholders (clientes, periodistas, reguladores, trabajadores) piensan: “Esto no es propio de ellos. Esperemos a ver qué dicen”.

La reputación funciona como un colchón emocional. No evita la caída, pero amortigua el impacto, reduce la volatilidad de la acción en bolsa y acorta significativamente el tiempo de recuperación. La gente está dispuesta a perdonar a quien admira y en quien confía, siempre y cuando la disculpa sea genuina, transparente y venga acompañada de una reparación real. 

GEO y la brecha de autenticidad: el reto de 2026

En 2026, gestionar este amor es más complejo que nunca debido a dos factores: la Inteligencia Artificial y la exigencia de autenticidad. El informe Authenticity Gap nos recuerda que existe una distancia peligrosa entre lo que las marcas prometen en sus campañas y lo que realmente hacen en su operación diaria. Los consumidores de hoy, armados con herramientas digitales, son expertos detectando esta hipocresía.

Además, en la era del GEO (Generative Engine Optimization), tu reputación ya no depende solo de lo que dice la primera página de Google, sino de cómo la Inteligencia Artificial (ChatGPT, Perplexity, Gemini, entre otros) interpreta y sintetiza tu historia. Si tu narrativa no es coherente y no está respaldada por fuentes de autoridad y acciones reales, la IA puede amplificar tus incoherencias o, peor aún, invisibilizarte. Para cerrar esta brecha y enamorar tanto a los humanos como a los algoritmos, la estrategia debe cambiar.

La fórmula Trend: cómo construir relaciones que duren

Entonces, ¿cómo pasamos del Like al Love? En Trend, trabajamos bajo un modelo que integra estrategia, creatividad y ética. Aquí las claves para este mes y el resto del año:

Menos promesas vacías, más propósito tangible

El amor se demuestra con hechos (Walk the Talk). No digas que te importa la sostenibilidad; demuéstralo en tu cadena de suministro y en tus reportes ESG. La coherencia es el afrodisíaco más potente en el mundo corporativo actual.

El amor empieza por casa (employee advocacy)

No puedes enamorar a tus clientes si tu equipo interno no ama la camiseta. Tus colaboradores son tus primeros embajadores o tus detractores más peligrosos. Una cultura interna sana se proyecta hacia afuera y valida tu promesa de marca.

Humanidad radical

Las personas conectan con personas, no con logotipos abstractos ni con comunicados de prensa escritos que parecen escritos, con mucho respeto, por abogados. Necesitamos portavoces que hablen con empatía, vulnerabilidad y cercanía. En Trend entrenamos a líderes para que comuniquen desde su humanidad, no desde un guion robótico.

Escucha activa (Social listening & IA)

El amor es un diálogo, una negociación permanente, no un monólogo. Utiliza herramientas de escucha social e Inteligencia Artificial para entender realmente qué preocupa a tus audiencias, no para interrumpirlas con publicidad. Escuchar antes de hablar es la base del respeto que esperan los stakeholders de tu marca.

¿Eliges aventura o compromiso?

En este mes del amor y la amistad, te invitamos a hacer una pausa y mirar tu estrategia de comunicación y asuntos públicos con honestidad. ¿Estás gastando todo tu presupuesto buscando la atención de una noche (viralidad) o estás invirtiendo en construir la lealtad de una vida (reputación)?

En este mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo (BANI) en el que nos toca gestionar reputaciones, la confianza es la única moneda que no se devalúa.  Y en Trend PR & Reputación, nos especializamos en construir esas relaciones profundas. Nuestro enfoque va más allá de la simple imagen; buscamos construir una marca creíble, respetada y querida. Porque al final del día, las marcas con propósito son las que se ganan el corazón y la participación de mercado, de la sociedad. 

¿Quieres que tu marca enamore de verdad? Tenemos que hablar.

Cinco creencias sobre PR que debes abandonar

Cinco creencias sobre PR que debes abandonar

En Trend sabemos que las relaciones públicas evolucionan continuamente, pero todavía existen creencias que distorsionan el verdadero valor de la profesión. Estos mitos reducen el valor y trabajo de los comunicadores a clichés y limitan el potencial de las empresas que aún no entienden al PR como un socio estratégico.

Las percepciones equivocadas afectan la reputación del sector y también frenan la posibilidad de que la comunicación sea parte de la toma de decisiones estratégicas, limitándola al ámbito táctico. Por eso, hoy queremos desmentir cinco de esos mitos:

Mito 1: El PR solo sirve en situaciones de crisis

Es común escuchar que las agencias de relaciones públicas se activan únicamente para apagar incendios cuando estalla una crisis. No, no somos bomberos. Pensar en PR solo en ese contexto es como aprender a nadar en medio de la tormenta. La realidad es que la gestión de la comunicación de crisis es apenas una parte del trabajo. La reputación se construye desde mucho antes, con comunicación constante, transparente y coherente entre lo que se dice y se hace. Las empresas que invierten en estrategias de PR a largo plazo logran anticiparse a riesgos, construir confianza con sus audiencias y reaccionar con mayor solidez en situaciones críticas. Por mencionar un ejemplo, durante la pandemia de Covid 19, las marcas que ya tenían canales de comunicación sólidos lograron reaccionar rápido, informar con claridad y mantener la confianza de sus clientes.

Mito 2: Los contactos en medios reemplazan la comunicación estratégica

Uno de los mitos más arraigados es creer que basta tener amigos periodistas para asegurar cobertura. Sin embargo, ningún contacto puede reemplazar una estrategia de comunicación organizacional bien diseñada. El PR efectivo se basa en contenidos relevantes, datos de valor y mensajes alineados a la estrategia del negocio. Los periodistas buscan historias que aporten a la conversación pública, y eso se logra con investigación, análisis de audiencias y narrativas claras. La relación con la prensa es muy importante, pero nunca será reemplazada por una buena historia.

Mito 3: Las relaciones públicas son solo para multinacionales

Existe la idea de que solo gigantes como Google, Coca-Cola o Apple pueden invertir en PR. Sin embargo, la comunicación estratégica también es clave para startups, ONG y pequeñas empresas que buscan crecer en mercados cada vez más competitivos. Con una narrativa auténtica y un plan ajustado a su realidad, cualquier organización puede usar las relaciones públicas en Perú como palanca para ganar visibilidad, relevancia, fortalecer su reputación y competir en igualdad de condiciones. Hoy en día, numerosas startups peruanas de sectores como fintech, edtechs y Healthtech, educación y gastronomía han logrado reconocimiento mediático y atracción de inversión gracias a planes de PR bien ejecutados.

Mito 4: Aparecer en todos los medios asegura éxito

Todavía se piensa que estar todos los días en televisión, radio o portales garantiza posicionamiento. Pero la realidad es que la saturación mediática no equivale a reputación, pero así a mucho ruido. Lo que realmente importa es estar en los medios y espacios adecuados, en el momento correcto y con el mensaje preciso. Una cobertura mal dirigida puede diluir el mensaje, mientras que una estrategia selectiva logra impacto y credibilidad en las audiencias correctas.

Mito 5: El PR es solo eventos sociales y networking

La caricatura del relacionista público como organizador y asistente de eventos sociales todavía persiste. Sin embargo, detrás de cada evento exitoso hay meses de investigación, planificación, producción y definición de mensajes clave, entre otras cosas. Hoy, el trabajo del PR abarca desde la gestión de reputación online, la comunicación interna y la estrategia digital hasta el storytelling corporativo. Los eventos son solo una parte importante dentro de un ecosistema mucho más amplio.

Estos cinco mitos aún rondan la profesión, pero la realidad es que el PR es mucho más que crisis, contactos o eventos sociales. Es estrategia, investigación, narrativa, confianza y medición constante. En Trend PR & Reputación sabemos que el verdadero poder de las relaciones públicas está en obtener y mantener una reputación con propósito, conectar de forma transparente con audiencias y gestionar riesgos reputacionales. Derribar estos mitos dignifica nuestra profesión y permite que más empresas -grandes o pequeñas- aprovechen el valor de las relaciones públicas en toda su dimensión.

Trend | Agencia de PR & Reputación
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