por Trend | Agencia de PR & Reputación | 25 junio 2026 | Sociedad Digital
Hubo un tiempo en que las marcas competían por acumular seguidores. Cuantos más números aparecían en el perfil, mayor parecía ser su relevancia. Durante años, esa cifra, hoy considerada una métrica de vanidad, se convirtió en un símbolo de éxito digital, una especie de termómetro para medir notoriedad e influencia. Sin embargo, el panorama ha cambiado.
Hoy, una cuenta puede tener cientos de miles de seguidores y generar escasa interacción. Mientras tanto, perfiles mucho más pequeños logran movilizar conversaciones, construir comunidades sólidas e influir en decisiones de compra. Entonces, la pregunta es: ¿cuántas personas escuchan a tu marca, interactúan con ella y confían en lo que comunica?
Por eso, en 2026, las organizaciones están replanteando la forma en que evalúan su presencia digital. Y en ese cambio, los seguidores han dejado de ocupar el primer lugar.
La obsesión por los seguidores está perdiendo valor
Durante más de una década, las redes sociales impulsaron una carrera por el crecimiento de audiencias. Alcanzar los primeros mil, diez mil o cien mil seguidores era una meta habitual dentro de las estrategias digitales. Hoy, los algoritmos priorizan relevancia sobre volumen. El contenido llega a quienes siguen una cuenta y a quienes muestran interés por determinados temas, formatos o conversaciones.
Una publicación relevante puede llegar a miles de personas sin necesidad de contar con una comunidad masiva. Al mismo tiempo, perfiles con grandes audiencias pueden experimentar niveles mínimos de interacción. Las empresas han comenzado a entender que tener una comunidad grande no siempre significa tener influencia.
La verdadera métrica es la atención
Las personas consumen información a una velocidad sin precedentes. Cada día compiten por segundos de atención, publicaciones de amigos, medios de comunicación, creadores de contenido, empresas e incluso herramientas de inteligencia artificial.
En este contexto, las organizaciones han dejado de preguntarse únicamente cuántas personas las siguen. Ahora buscan responder preguntas más relevantes:
- ¿Quién interactúa con nuestro contenido?
- ¿Qué conversaciones generamos?
- ¿Qué percepción estamos construyendo?
- ¿Las personas recuerdan nuestra marca?
- ¿Generamos confianza o solo visibilidad?
La diferencia parece sutil, pero cambia por completo la estrategia. Mientras los seguidores representan una cifra, la atención representa una oportunidad real de conexión.
Del alcance a la influencia
Durante años, muchas estrategias digitales estuvieron enfocadas en maximizar el alcance. El objetivo era aparecer frente a la mayor cantidad posible de personas. Hoy, las marcas entienden que aparecer no siempre significa influir, y esto se construye cuando una organización logra modificar percepciones, generar conversación o inspirar una acción.
Por eso, cada vez más empresas priorizan métricas relacionadas con engagement, tiempo de visualización, participación de la audiencia, conversaciones generadas, compartidos y recomendaciones, y sentimiento asociado a la marca.
Estas variables ofrecen una lectura mucho más profunda sobre el impacto real de la comunicación. En otras palabras, las marcas están dejando de medir exposición para empezar a medir influencia.
Las comunidades reemplazan a las audiencias
Otro cambio importante en 2026 es la forma en que las organizaciones entienden a sus públicos. Durante mucho tiempo se habló de audiencias masivas. Hoy, el foco está en las comunidades.
- La diferencia es importante.
- Una audiencia observa.
- Una comunidad participa.
Las comunidades comentan, recomiendan, defienden y construyen vínculos más profundos con las marcas. Por eso vemos cada vez más organizaciones apostando por espacios donde la interacción tiene más valor que el alcance.
Reputación digital: la métrica que no aparece en los dashboards
Las plataformas ofrecen cientos de indicadores. Alcance, impresiones, clics, visualizaciones y seguidores aparecen diariamente en los reportes. Sin embargo, existe una variable mucho más importante que no siempre resulta tan fácil de medir: la reputación.
La reputación digital se construye a partir de la percepción que las personas desarrollan sobre una organización; se forma con cada interacción, comentario, experiencia y conversación. Una marca puede tener millones de visualizaciones y, aun así, enfrentar problemas de credibilidad. También puede tener una comunidad más pequeña y disfrutar de altos niveles de confianza.
Por eso, las empresas más avanzadas están incorporando indicadores relacionados con:
- Sentimiento de marca.
- Confianza.
- Share of voice.
- Calidad de las conversaciones.
- Reputación digital.
Porque entienden que la percepción tiene un impacto mucho más profundo que la exposición.
El auge de los microinfluencers explica el cambio
Uno de los fenómenos más representativos de esta transformación es el crecimiento de los microinfluencers. Muchas organizaciones prefieren trabajar con creadores que tienen comunidades más pequeñas pero altamente comprometidas, ya que las personas confían más en quienes perciben como cercanos y auténticos. La influencia depende del tamaño de la audiencia y también de la calidad de la relación.
¿Qué están midiendo realmente las marcas en 2026?
Más allá de los seguidores, las organizaciones están prestando atención a indicadores que reflejan valor real para el negocio y la reputación.
Entre ellos destacan:
- Calidad de la interacción:
Importa la cantidad de comentarios que existen, y sobre todo qué dicen esos comentarios.
- Conversaciones generadas:
Las marcas buscan generar diálogo, no únicamente visualizaciones.
- Confianza:
La credibilidad se ha convertido en una métrica estratégica.
- Relevancia:
Las organizaciones quieren saber si forman parte de conversaciones significativas para sus públicos.
- Comunidad:
La fortaleza de una comunidad vale más que el tamaño de una audiencia.
La propuesta de Trend: priorizar la confianza sobre la visibilidad
La verdadera diferencia está en la capacidad de construir relaciones. Las métricas tradicionales seguirán existiendo, los seguidores continuarán siendo un indicador útil, pero ya no serán suficientes para explicar el impacto real de una estrategia digital.
En Trend, creemos que las redes sociales atraviesan una etapa de madurez. Durante años, la conversación estuvo dominada por indicadores de volumen. Hoy, las organizaciones más inteligentes están aprendiendo a mirar más allá de los números.
«En pleno 2026, seguir compitiendo por acumular seguidores es aferrarse a una métrica vacía que no aporta nada, en la mayoría de ocasiones. Con toda la saturación que tenemos, un seguidor más es solo un número; pero una persona que interactúa y cree en tu marca es realmente un activo muy valioso. La verdadera influencia consiste en lograr que te crean y te defiendan aquellos que realmente importan. La reputación no se mide en volumen ni en clics, se construye con autenticidad y se mide en confianza”, comentó Augusto Ayesta, CEO de Trend.
La influencia digital, la reputación digital y la comunicación estratégica están cada vez más conectadas. Porque una comunidad comprometida genera más valor que una audiencia pasiva, y la pregunta que deberían hacerse todas las marcas es: ¿cuántas personas creen en lo que decimos?
por Trend | Agencia de PR & Reputación | 17 junio 2026 | Sociedad Digital
La inteligencia artificial forma parte de nuestro día a día. Hoy redacta correos, crea imágenes, produce videos, resume reuniones y responde consultas complejas en cuestión de segundos. Lo que hasta hace pocos años parecía una promesa futurista, se ha convertido en una herramienta cotidiana para agencias, áreas de marketing, comunicación corporativa y medios de comunicación. Según un informe de Mckinsey, el 88 % de las organizaciones reporta utilizar IA de forma regular en al menos una función empresarial, frente al 78 % registrado apenas un año antes.
Sin embargo, surge una pregunta que cada vez cobra más relevancia: si la IA ya puede escribir, diseñar y responder, ¿qué seguirá siendo exclusivamente humano? La respuesta tiene menos que ver con la tecnología y más con la confianza.
La IA acelera procesos, pero no construye relaciones
Uno de los mayores aportes de la IA generativa es su capacidad para optimizar tareas y aumentar la productividad. Permite generar contenido en minutos, automatizar procesos y agilizar decisiones operativas. Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre producir información y construir relaciones. La confianza se construye a partir de experiencias compartidas, coherencia en el tiempo, empatía y credibilidad. Son elementos que se fortalecen con cada interacción y que siguen dependiendo, en gran medida, del criterio humano.
El estudio de la Universidad de Melbourne y KPMG revela una realidad interesante, y es que aunque la adopción de la IA crece aceleradamente, también aumentan las preocupaciones sobre su uso. El 64 % de las personas afirma confiar en los resultados generados por inteligencia artificial sin verificar necesariamente su precisión, mientras que el 53 % reconoce haber cometido errores en su trabajo como consecuencia de esa confianza excesiva en la tecnología.
Estos datos reflejan que utilizamos más la IA, pero seguimos necesitando juicio humano para interpretar, validar y contextualizar sus resultados. Por eso, aunque la IA y la comunicación avanzan de la mano, la confianza continúa dependiendo de factores profundamente humanos.
La confianza se ha convertido en el activo más escaso
Las audiencias viven expuestas a una cantidad de información sin precedentes. Cada día consumen noticias, contenido generado por usuarios, publicaciones corporativas, recomendaciones de creadores de contenido, publicidad segmentada y respuestas automatizadas. Paradójicamente, cuanto más contenido existe, más difícil resulta generar credibilidad.
El mismo estudio global de KPMG, revela que el 49 % de las personas en el mundo está dispuesta a confiar en los sistemas de inteligencia artificial. Esta cifra demuestra que, aunque la tecnología avanza, la confianza todavía no la acompaña al mismo ritmo. Ahora, las organizaciones compiten por generar credibilidad, legitimidad y vínculos duraderos con sus públicos.
Lo que la IA todavía no puede replicar
Muchos se han preguntado: ¿reemplazará a las personas? Pues, la historia demuestra que las tecnologías transforman profesiones, automatizan tareas y redefinen industrias, pero rara vez sustituyen aquello que constituye la esencia del trabajo humano. En comunicación ocurre exactamente lo mismo. La IA puede redactar un comunicado de prensa, proponer titulares, resumir informes o identificar tendencias. Sin embargo, todavía existen capacidades que siguen dependiendo del criterio, la experiencia y la sensibilidad humana, como por ejemplo:
Interpretar contextos complejos
La comunicación ocurre dentro de realidades sociales, culturales y emocionales. Comprender esos matices sigue siendo una tarea muy humana.
Gestionar crisis reputacionales
Cuando una organización enfrenta una crisis, las decisiones no se toman únicamente con datos. También requieren juicio, experiencia y sensibilidad.
Construir relaciones de confianza
Las relaciones con periodistas, clientes, colaboradores, comunidades y otros stakeholders se construyen a través de vínculos humanos.
Ejercer empatía
Entender cómo se siente una audiencia, anticipar reacciones o conectar emocionalmente continúa siendo un diferencial humano.
Reputación corporativa en tiempos de inteligencia artificial
La expansión de la IA también plantea nuevos desafíos reputacionales. Deepfakes, contenido sintético, desinformación y automatización masiva están cambiando el entorno comunicacional. En este contexto, la reputación corporativa se vuelve más relevante que nunca.
Cuando las audiencias dudan de lo que ven, escuchan o leen, la confianza acumulada por una organización se convierte en un activo fundamental. Las marcas que han construido credibilidad durante años tienen una ventaja competitiva difícil de replicar. Por el contrario, aquellas que basan su comunicación únicamente en volumen o visibilidad pueden enfrentar mayores dificultades para diferenciarse. La confianza actúa como un filtro.
¿Qué habilidades necesitarán los comunicadores del futuro?
Las habilidades más valoradas en los próximos años probablemente serán:
- Pensamiento crítico.
- Gestión reputacional.
- Inteligencia emocional.
- Escucha activa.
- Capacidad de análisis.
- Creatividad estratégica.
- Gestión de crisis.
- Construcción de relaciones.
Curiosamente, todas tienen un elemento en común: son profundamente humanas.
Más IA, más humanidad
A medida que la inteligencia artificial gana protagonismo, los atributos humanos se vuelven más valiosos:
- La empatía destaca en un entorno automatizado.
- La autenticidad sobresale frente al contenido masivo.
- La confianza se convierte en un diferenciador cuando cualquier mensaje puede ser generado por una máquina.
Las organizaciones más exitosas serán aquellas capaces de combinar eficiencia tecnológica con criterio humano.
El enfoque Trend: la tecnología potencia, la confianza diferencia
En Trend, creemos que la IA representa una oportunidad extraordinaria para transformar la comunicación. Nos permite ser más eficientes, más ágiles y más productivos; pero también creemos que los elementos que realmente construyen reputación siguen siendo humanos.
La inteligencia artificial y la comunicación continuarán evolucionando juntas. La IA generativa seguirá revolucionando procesos, la comunicación estratégica será más importante que nunca, y la reputación corporativa continuará siendo un activo esencial para las organizaciones.
«La inteligencia artificial es una herramienta excepcional para amplificar la voz, pero nunca podrá suplantar nuestra alma corporativa. En la era de la reputación algorítmica y los motores generativos, la ventaja competitiva no estará en quién tiene el mejor prompt, sino en quién mantiene la relación más honesta y transparente con sus stakeholders. Al final del día, la tecnología genera la data, pero solo los humanos otorgamos la credibilidad y confianza que el mercado requiere», finalizó Augusto Ayesta, CEO de Trend PR & Reputación.
por Trend | Agencia de PR & Reputación | 10 marzo 2026 | Sociedad Digital
Las redes sociales han dejado de ser únicamente espacios de interacción cotidiana para convertirse en plataformas de visibilización, movilización y construcción de narrativa pública. En el debate sobre igualdad de género, su impacto ha sido más que importante.
Este cambio también responde a una realidad histórica de representación desigual en los medios. Según el informe Gender Snapshot 2025 (Panorama de Género 2025), publicado por ONU Mujeres y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (ONU DAES), las mujeres representan aproximadamente la mitad de la población mundial, pero solo una cuarta parte de las personas que aparecen en las noticias. Esta brecha ha cambiado muy poco en las últimas décadas; en los últimos 15 años apenas se ha registrado variación y el avance ha sido de solo nueve puntos en 30 años.
En este contexto, las redes sociales han contribuido a equilibrar parcialmente esa falta de visibilidad al abrir espacios donde las personas pueden compartir testimonios, denunciar desigualdades y construir nuevas conversaciones públicas. Desde movimientos globales como #MeToo hasta campañas locales que denuncian brechas salariales, violencia o desigualdad de oportunidades, las plataformas digitales han permitido amplificar voces que históricamente no siempre tuvieron espacio en los medios tradicionales.
Pero más allá del activismo espontáneo, el papel de las redes sociales en la promoción de la igualdad de género también plantea una pregunta clave para marcas, instituciones y líderes: ¿cómo comunicar con responsabilidad en un momento donde cada mensaje puede tener impacto social?
Las redes sociales como espacio de visibilización
Al permitir que las personas compartan testimonios, denuncias y experiencias en primera persona y en tiempo real, las plataformas digitales han contribuido a romper silencios y generar conversación pública.
La visibilidad no resuelve el problema por sí sola, pero sí crea presión social y política, que muchas veces se traslada a cobertura mediática, para que se tomen acciones.
Conversación digital y cambio cultural
El impacto de las redes radica en la construcción de nuevas narrativas; conceptos como igualdad salarial, corresponsabilidad en el hogar o liderazgo femenino hoy forman parte del debate cotidiano en entornos digitales.
Un informe del Digital 2024 Global Overview Report de DataReportal señala que más del 60% de la población mundial utiliza redes sociales. Esto convierte a estas plataformas en uno de los principales espacios de formación de opinión pública.
En ese contexto, cada publicación, campaña o posicionamiento institucional puede contribuir —positiva o negativamente— a la conversación sobre igualdad.
El rol de las marcas y organizaciones
Las redes sociales no son neutras, son escenarios donde las marcas también construyen reputación. Promover la igualdad de género no debe ser una acción aislada en marzo ni un mensaje circunstancial. La coherencia entre discurso y práctica es clave. Las audiencias detectan rápidamente cuando una empresa comunica compromiso sin respaldarlo con políticas internas o acciones concretas.
La comunicación con perspectiva de género implica:
- Representación diversa y real en campañas.
- Lenguaje inclusivo y respetuoso.
- Transparencia en políticas internas.
- Tolerancia cero frente a conductas discriminatorias.
Riesgos del activismo superficial
Las redes sociales también han evidenciado el fenómeno gender washing. Es decir, cuando una organización adopta un discurso de igualdad sin cambios estructurales reales. Este tipo de prácticas afecta la credibilidad y puede generar crisis reputacionales. La conversación digital es rápida y las inconsistencias se exponen con facilidad. Por eso, la igualdad de género debe ser un compromiso sostenido.
Redes sociales como herramienta educativa
Además de amplificar denuncias, las plataformas digitales cumplen una función pedagógica. Infografías, campañas de concientización y contenido educativo ayudan a desmontar mitos y estereotipos.
Las redes permiten democratizar el acceso a información sobre derechos, oportunidades y políticas públicas. Pero su efectividad depende de cómo se utilicen. El algoritmo puede amplificar mensajes positivos o discursos de odio. Por eso, la responsabilidad comunicacional es compartida.
Comunicar con propósito y coherencia, nuestro enfoque
En Trend entendemos que las redes sociales pueden ser una herramienta poderosa para promover la igualdad de género cuando se utilizan con estrategia, empatía y coherencia.
La comunicación digital no debe limitarse a reaccionar ante coyunturas. Debe anticipar conversaciones, generar espacios seguros y promover mensajes que construyan reputación desde la responsabilidad.
Promover igualdad es un acto social y una decisión estratégica que impacta la percepción pública de una marca. Las redes sociales han transformado la manera en que se visibilizan las desigualdades de género y se construyen narrativas colectivas. Pueden ser espacio de denuncia, pero también de educación y cambio cultural.
La pregunta ya no es si las marcas deben participar en estas conversaciones. La pregunta es cómo hacerlo con coherencia, respeto y compromiso real.
En Trend creemos que la comunicación también puede ser una herramienta de transformación social. Promover igualdad implica responsabilidad, estrategia y consistencia. Si tu organización quiere comunicar con propósito y coherencia en temas sensibles, podemos acompañarte en ese proceso.
por Trend | Agencia de PR & Reputación | 24 mayo 2023 | Sociedad Digital, Trend
En la era digital actual, el uso de las nuevas tecnologías y las redes sociales, se ha vuelto imprescindible en la vida de las personas, tanto en el ámbito privado, académico y laboral. Según cifras de Digital 2023: Global Overview Report realizado por Meltwater y We Are Social, actualmente hay 5.160 millones de usuarios de Internet en el mundo. De esta cifra, 4.760 millones de usuarios de redes sociales en todo el mundo, lo que equivale a poco menos del 60 % de la población mundial total.
Si bien, cada vez son más personas que pueden acceder a Internet y sacar el máximo provecho a este servicio en su día a día, esta red global también ha originado una serie de conductas autodestructivas en algunos usuarios, más conocidas “autolesiones digitales”, las cuales son una amenaza para la salud física y mental.
¿Qué son las autolesiones digitales?
Este fenómeno se refiere a la publicación, el envío o el intercambio anónimo en línea de contenido hiriente o dañino sobre uno mismo. Por lo general, las personas que se autolesionan digitalmente presentan síntomas como baja autoestima, estrés, depresión, ansiedad, trastornos alimentarios, aislamiento social, entre otros problemas psicológicos. Por ello, esta conducta autodestructiva está relacionado con un trastorno de ánimo crónico y de personalidad.
Formas de autolesiones digitales
A diferencia de una autolesión física en la cual una persona busca lastimarse el cuerpo y provocarse dolor, la autolesión digital es una conducta más elaborada y compleja, ya que una persona no lo realiza de un momento a otro. Entre las formas más comunes que un individuo exterioriza este comportamiento tenemos:
- Crea perfiles anónimos, diferentes al suyo, y desde dichas cuentas, deja comentarios desagradables o realizando algún ataque de sí mismo.
- Comparte información personal o sensible, imágenes o videos perturbadores o violentos a través de las redes sociales.
- Participa en discusiones en línea, empleando insultos.
Lamentablemente, este fenómeno se manifiesta principalmente entre jóvenes, adolescentes y niños. De acuerdo con el estudio Digital Self Harm Among Adolescents realizado por Justin Patchin, codirector del Centro de Investigación sobre el Ciberacoso de la Universidad de Wisconsin, en Eau Claire, indico que el 6 % de los estudiantes de secundaria y preparatoria se han involucrado explícitamente en un comportamiento de autolesión digital.
Consejos para prevenir las autolesiones digitales
Aunque esta conducta puede resultar un poco absurda, es necesario prestarle atención, ya que puede tener efectos duraderos en la salud mental y física de una persona. Como bien señala el Dr. Andrey Sindeev, psiquiatra y docente de la Maestría en Gestión en Salud de la Escuela de Posgrado Wiener, detrás de las autolesiones digitales, existe un trastorno de ánimo crónico y de personalidad.
Con el propósito de garantizar un entorno online seguro y saludable, a continuación, te presentamos algunas recomendaciones para evitar caer en este fenómeno digital:
- Reflexione antes de publicar. Pregúntate si el contenido que compartirás será incómodo para otras personas y si podría causar algún tipo de daño en ellas.
- Establece un horario. Evita pasar mucho tiempo en línea, ya que permanecer más de lo habitual aumenta la probabilidad de adoptar este tipo de comportamiento. Accede a Internet cuando sea realmente necesario para tu vida, tanto en plano personal, académico como laboral.
- Desconéctate. Tomar un tiempo libre de la tecnología y dedica tiempo a otras actividades fuera de línea, como hacer deporte, leer un libro, viajar, etc.
- Comunícate con los demás. Si sientas que eres víctima de ciberbullying, o tengas alguna inquietud del mundo digital, no dudes en conversarlo con persona de tu confianza, como por ejemplo, un familiar o amigo cercano. Lo mejor es buscar ayuda.
- Lee las políticas de privacidad. Revisa este documento, tanto de los sitios web como aplicaciones, para que puedas saber cómo se utiliza tu información online.
- Sé amable. Promueve el respeto, la tolerancia y empatía. Recuerda todos tenemos puntos de vista diferentes a los demás.
- Ignora comentarios negativos. Si recibes muchas críticas en tus redes sociales, no te lo tomes personal. Recuerda que en todas estas plataformas, como Twitter, existen cuentas falsas, bots, haters y trolls. Además, ten presente que cuando uno tiene presencia digital, podrá contar tanto con aliados como de detractores.
- Utiliza herramientas de ciberseguridad. Para mantener protegido tu información y tus dispositivos tecnológicos (ordenador, laptop, smartphones y tablets) de posibles amenazas, no dudes en instalar programas de antivirus.
- Infórmate sobre los riesgos de Internet. Tener conocimiento sobre las tendencias y peligros en línea, te ayudará a estar preparado y tomar acciones claves para prevenirlos y que no ser víctimas de ellos.
- Denuncia. En caso de que notes algún comportamiento violento o recibas una amenaza por parte de un sujeto en línea, repórtalo inmediatamente a las autoridades correspondientes.
Y tú, ¿estás listo para poner en práctica estas medidas preventivas? Recuerda que así como estamos informados de las nuevas tecnologías, también es importante ser conscientes de las amenazas y riesgos que presentan esta era digital.
por Trend | Agencia de PR & Reputación | 17 mayo 2023 | Efemérides, Sociedad Digital
Internet revolucionó el mundo, generando un gran impacto en la vida diaria de la sociedad. De hecho, con su aparición y evolución, esta red informática no solo no se limitó a mantener a los usuarios comunicados e informados, sino también ofrecerle una serie de beneficios en su día a día, como por ejemplo, trabajar, estudiar o comprar en línea hasta inclusive iniciar un negocio.
De acuerdo con el Informe Digital 2023 Global Overview Report realizado por We Are Social y Meltwater, hay 5.160 millones de usuarios de Internet en el mundo. Sin embargo, a pesar de los avances y la democratización de la tecnología, existe un sector de la población que no tiene la dicha de acceder a este servicio.
Brecha digital en el Perú y el mundo
Según cifras del estudio, 2850 millones de personas a nivel mundial permanecen desconectadas, siendo India considerado el hogar de la población «no conectada» más grande del mundo, con 730 millones de personas que aún no usan Internet a principios de 2023. Esta realidad demuestra una vez más que el cierre de la brecha digital sigue siendo una tarea pendiente por resolver.
En el caso del Perú, a pesar de los esfuerzos realizados por los gobiernos y autoridades, aún es una problemática social vigente. De acuerdo con el informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) de marzo del 2022, el 84.1 % de la población de Lima Metropolitana utiliza Internet, mientras que en las áreas rurales la cifra solo llega al 46.8%. Como bien señala el Diario El Peruano, una de las graves dificultades que enfrenta nuestro país es la enorme brecha digital, la cual es el reflejo de las profundas diferencias entre las lejanas zonas rurales y la capital.
Ante este panorama, hace que sea más difícil alcanzar la conectividad universal, Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) establecido por la ONU en la Agenda 2030. Por ello, es fundamental que los gobiernos, las empresas y la sociedad lleven a cabo acciones para lograr esta meta, a fin de que la población mundial acceda de manera segura y asequible a Internet, ofreciéndole una experiencia significativa, satisfactoria, enriquecedora y productiva de todos los servicios en línea.
Día de Internet 2023
Con el propósito de lograr esta meta y celebrar el Día de Internet, el tema central escogido para este año es: «Ciudadanía digital: Derechos y oportunidades». La temática fue aprobada por unanimidad en la primera reunión del Comité de Impulso de España para focalizar las acciones del #diadeinternet en su edición de 2023.
La UNESCO describe al término “ciudadanía digital” como un conjunto de habilidades que permite a los ciudadanos acceder, recuperar, comprender, evaluar y utilizar, crear y compartir información y medios en todos los formatos, utilizando diferentes herramientas tecnológicas, de manera crítica, ética y creativa. Asimismo, la entidad indica que este concepto comprenden valores, actitudes, aptitudes, conocimientos y la comprensión crítica necesarios para navegar de forma responsable en la era digital en constante evolución y adaptar la tecnología a nuestras necesidades en lugar de dejarnos adaptar por ella.
De esta manera, la edición del Día de Internet 2023 busca impulsar el acceso y el uso de las tecnologías digitales en nuestra sociedad con el objetivo, de situar a las personas en el centro de un mundo cada vez más digitalizado. Para apoyar esta iniciativa y lograr la conectividad universal, te compartimos las siguientes recomendaciones:
- Infórmate y comparte contenido de valor sobre los derechos digitales. Vela y haz respetar los derechos existentes relacionados con el mundo tecnológico. De la misma forma, comparte información útil y de calidad, para conocer a mayor detalle sobre las normativas y leyes, como por ejemplo, el derecho a la privacidad, al olvido, a la desconexión digital o a la no discriminación algorítmica, etc.
- Fomenta el uso seguro de las tecnologías digitales en tu comunidad. Esto permitirá reforzar su confianza en el ámbito digital, atendiendo al nivel de conocimientos o cercanía hacia la tecnología de colectivos específicos, como es el caso de las personas mayores.
- Impulsa el uso responsable de la Inteligencia Artificial. A través de campañas, empodera a los ciudadanos para que puedan beneficiarse de las ventajas que aporta este activo tecnológico en su vida diario.
- Contribuye al desarrollo sostenible. Capacita a tus familiares, amigos o vecinos sobre el uso responsable de las nuevas tecnologías, tanto desde el punto de vista medioambiental como humanista.
- Promueve los derechos digitales y sus nuevas reformas legislativas. Esta acción es clave, ya que se podrá mantener informada a la ciudadanía y dotarlas, cuando sea necesario, de los recursos más apropiados, viables y efectivos en el contexto digital.
- Incentiva la participación en la era digital. Imparte respeto, comprendiendo el derecho a la dignidad, libertad, intereses y preferencias. De esta manera, se podrá impulsar una participación en igualdad de condiciones y sin discriminaciones en la sociedad.
- Desarrolla políticas o acciones que faciliten el acceso a Internet, como por ejemplo, equipos, aplicaciones, conectividad, formación e información necesarios para la vida digital de la sociedad. Asimismo, prestar especial atención a los colectivos con mayor riesgo de exclusión y promover las oportunidades derivadas de una ciudadanía digital plena.
Recuerda que si adoptamos estas prácticas en nuestro día a día, no solo promoveremos un cambio positivo en la sociedad, sino también contribuiremos al cierre de la brecha digital de nuestro país y el mundo. Y tú, ¿estás listo para construir una ciudadanía digital?
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Fuentes consultadas