por Trend | Agencia de PR & Reputación | 23 septiembre 2026 | Newsroom, PAVCO
Las ciudades están cambiando y, con ellas, también la manera en que se diseña y gestiona la infraestructura del agua. Nuevos materiales, soluciones de menor impacto constructivo, digitalización y sistemas para gestionar las aguas de lluvia están redefiniendo un sector que debe responder a una mayor demanda urbana y a condiciones ambientales cada vez más variables.
En Perú, el 90,7% de los hogares contaba en 2025 con abastecimiento de agua por red pública, según el INEI. Sin embargo, el país aún enfrenta importantes brechas de infraestructura: la Sunass estima que se requieren alrededor de S/138 mil millones en inversiones durante los próximos 30 años para cerrar las brechas de agua potable y saneamiento en el ámbito de las empresas prestadoras.
“En los próximos años veremos una infraestructura cada vez más orientada a la eficiencia y al desempeño durante todo su ciclo de vida. La innovación no está solo en el producto, sino también en la manera de diseñar, instalar, renovar y gestionar una red”, explica Luis Basadre, ingeniero de Pavco Wavin.
Según el especialista de Pavco Wavin, para quienes participan en proyectos de construcción, renovación urbana o infraestructura, estas son algunas de las tendencias que conviene tener en el radar:
- Diseñar pensando en todo el ciclo de vida: El costo inicial dejó de ser el único criterio para evaluar una solución. Hoy también se consideran variables como durabilidad, mantenimiento, facilidad de instalación y desempeño esperado. Antes de elegir una alternativa, Basadre recomienda comparar la inversión inicial con lo que requerirá durante su vida útil.
- Renovar infraestructura sin intervenir toda la ciudad: Las tecnologías de rehabilitación permiten trabajar sobre redes existentes, reduciendo excavaciones y el impacto sobre calles y espacios urbanos. Soluciones como ZinZanja, de Pavco Wavin, utilizan tecnologías de renovación para rehabilitar redes de agua potable, saneamiento y otras aplicaciones.
- Incorporar el agua de lluvia a la planificación urbana: Las lluvias también requieren infraestructura. Sistemas de almacenamiento, retención e infiltración permiten gestionar el agua dentro del propio proyecto y reducir la presión sobre las redes de drenaje. Aquacell, por ejemplo, permite almacenar temporalmente e infiltrar agua de lluvia mediante módulos instalados bajo superficie.
- Elegir materiales según las condiciones del proyecto: Presión, temperatura, tipo de suelo, ubicación y condiciones de instalación influyen en la selección de materiales y sistemas. “Realizar una evaluación técnica del entorno antes de especificar una solución permite elegir alternativas de acuerdo con las necesidades reales de la obra”, señala el especialista de Pavco Wavin.
- Pasar del mantenimiento reactivo al monitoreo: La digitalización permite conocer cómo se comporta una red y detectar variaciones antes de que se conviertan en problemas mayores. Sunass viene utilizando herramientas de monitoreo remoto para variables como presión, continuidad y calidad del agua.
- Preparar las obras para escenarios futuros: Antes de definir una obra, es clave evaluar cómo podrían cambiar las condiciones de la zona durante su vida útil. Esto permite incorporar desde el diseño soluciones de eficiencia y adaptación. Un estudio de Sunass y Senamhi proyecta reducciones de hasta 25% en la disponibilidad de agua en algunas cuencas entre 2036 y 2065.
“Cada ciudad tiene características y necesidades distintas. Por eso, hablar de innovación en infraestructura significa también tener la capacidad de elegir la solución adecuada para cada contexto y anticipar cómo funcionará durante los años de operación. La tecnología y el conocimiento técnico deben ir de la mano”, añade Basadre.
Estas tendencias muestran que la evolución de la infraestructura hídrica no depende de una sola tecnología. “La transformación ocurre al combinar nuevos materiales, mejores procesos constructivos, herramientas digitales y soluciones que permitan gestionar de manera más eficiente el agua. Esta evolución abre una oportunidad para que las ciudades incorporen desde el diseño criterios de durabilidad, eficiencia y adaptación, de modo que las inversiones en infraestructura puedan responder tanto a las necesidades actuales como a los desafíos de las próximas décadas”, finalizó el ingeniero de Pavco Wavin.
por Trend | Agencia de PR & Reputación | 16 septiembre 2026 | Newsroom, PAVCO
Abrir el caño y notar que el agua sale con menos fuerza de lo habitual es una situación que puede tener diferentes explicaciones. Aunque en algunos casos se trata de una variación temporal del servicio, también puede ser una señal de que existe algún problema en la instalación interna de la vivienda.
En Perú, el acceso a una red pública de agua no siempre significa contar con el servicio durante todo el día. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), durante 2024 los hogares que contaban con agua por red pública tuvieron, en promedio, 123 horas de servicio a la semana, mientras que en el área urbana el promedio fue de 119 horas semanales.
En este contexto, identificar qué está ocurriendo cuando disminuye la presión puede ayudar a diferenciar una situación relacionada con el abastecimiento externo de aquella que se origina dentro de la vivienda. Además, detectar oportunamente una fuga, una obstrucción o un problema en las conexiones puede evitar que una falla menor termine afectando otros componentes de la instalación.
Para Luis Basadre, ingeniero de Pavco Wavin Perú, cuando se percibe una disminución en la presión del agua, lo primero es observar si ocurre en toda la vivienda o únicamente en determinados puntos. “Esta información permite identificar si el origen podría estar en la instalación interna y determinar qué elementos requieren una revisión técnica”.
Al respecto, el especialista de Pavco Wavin menciona cinco causas que conviene revisar cuando baja la presión del agua:
- Una obstrucción en la instalación: la acumulación de sedimentos o residuos en las tuberías puede reducir el espacio disponible para el paso del agua y afectar progresivamente el caudal. Si la baja presión se presenta únicamente en determinados puntos de la vivienda, este puede ser uno de los aspectos que conviene revisar.
- Una fuga en la red interna: una fuga puede hacer que parte del agua se pierda antes de llegar al punto de consumo y reducir el caudal disponible. Además de generar desperdicio, una filtración que no se atiende oportunamente puede ocasionar humedad y daños en otras zonas de la vivienda.
- Problemas en conexiones, válvulas o accesorios: Las tuberías no son los únicos elementos que intervienen en el funcionamiento de una instalación. Una válvula parcialmente cerrada, una conexión deteriorada o un accesorio en mal estado puede restringir el paso del agua y generar una disminución de la presión.
- Diferencias de altura entre los puntos de consumo: En viviendas de varios niveles, la presión puede variar según la altura a la que se encuentre cada punto de consumo. Por ello, si el agua llega con menor fuerza a los pisos superiores que a los inferiores, es importante considerar las características y condiciones de operación de la instalación.
- Una demanda superior a la capacidad de la instalación: cuando varios puntos de consumo funcionan al mismo tiempo, el caudal disponible se distribuye entre ellos. Si la instalación no fue dimensionada considerando la demanda prevista, pueden presentarse disminuciones de presión, especialmente durante los momentos de mayor consumo.
¿Cuándo es necesario llamar a un técnico?
Para el especialista de Pavco Wavin, si la baja presión se mantiene durante varios días, afecta a diferentes puntos de la vivienda o aparece acompañada de señales como humedad, filtraciones o sonidos de agua cuando todos los caños están cerrados, es recomendable solicitar una revisión especializada. “También conviene observar si el problema se presenta únicamente dentro de la vivienda o si afecta a otros inmuebles de la zona, ya que esto puede ayudar a determinar si el origen está en la instalación interna o en la red pública”.
“Una instalación de agua debe evaluarse como un sistema; la selección adecuada de los materiales y una correcta instalación son fundamentales para garantizar su desempeño y vida útil. Ante una disminución persistente de la presión, una evaluación técnica permitirá identificar la causa y determinar si es necesario realizar una reparación, mantenimiento o ajuste en la instalación. Una conducción adecuada permite aprovechar mejor el recurso y reducir pérdidas ocasionadas por fugas, obstrucciones o fallas en la instalación, contribuyendo así a un abastecimiento de agua más seguro y eficiente”, finalizó.
por Trend | Agencia de PR & Reputación | 20 agosto 2026 | Newsroom, PAVCO
Cuando ocurre un evento extremo, mantener operativo el servicio de agua potable y saneamiento depende de mucho más que la disponibilidad del recurso. Las redes que lo transportan deben responder a las condiciones del terreno, las cargas externas y las variaciones que puede generar una emergencia. Por ello, la resiliencia de estos sistemas empieza desde el diseño y la elección de las soluciones de infraestructura.
El desafío es especialmente relevante en un país expuesto tanto a actividad sísmica como a fenómenos climáticos. En mayo, el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento realizó una simulación para poner a prueba el protocolo de respuesta y restablecimiento progresivo de los servicios de agua potable y saneamiento ante un sismo de gran magnitud seguido de tsunami en Lima Metropolitana y Callao.
“Una red resiliente debe considerar desde su diseño las condiciones a las que estará expuesta durante toda su vida útil. En zonas con actividad sísmica, por ejemplo, la flexibilidad del sistema, el comportamiento de las uniones y la adaptación a las características del terreno son aspectos que pueden contribuir a reducir el riesgo de fallas”, explica Juan Durand, especialista de Pavco Wavin.
En el caso de las redes de agua potable, esto implica evaluar variables como presión, tipo de suelo, condiciones de instalación y comportamiento de los materiales. En alcantarillado y drenaje, además, se debe considerar la capacidad del sistema para responder ante cargas externas, movimientos del terreno y variaciones en los caudales. La elección de una solución, por tanto, no debería responder únicamente a las condiciones normales de operación, sino también al entorno en el que permanecerá instalada.
La gestión preventiva también cobra relevancia frente a fenómenos climáticos. El ENFEN mantiene la alerta de El Niño Costero y, en su último comunicado disponible, señala que podría continuar hasta abril de 2027. En paralelo, SUNASS ha promovido que las empresas prestadoras desarrollen planes de respuesta ante posibles emergencias asociadas al fenómeno.
“La continuidad de un servicio se construye mucho antes de una emergencia. Además de contar con protocolos de respuesta, es importante que la infraestructura tenga las características necesarias para enfrentar las condiciones de cada territorio y que exista un mantenimiento adecuado. Diseñar pensando en el largo plazo permite reducir vulnerabilidades y facilitar una recuperación más rápida cuando ocurre un evento extraordinario”, agrega el especialista de Pavco Wavin.
Para las ciudades, el reto es avanzar hacia una infraestructura hidráulica que combine eficiencia, durabilidad y capacidad de adaptación. Esto supone considerar el comportamiento de las redes desde la etapa de diseño, utilizar sistemas adecuados para cada aplicación y mantener una gestión preventiva que permita anticipar puntos vulnerables.
La resiliencia de los servicios de agua y saneamiento, en ese sentido, no depende de una única medida. Se construye a partir de decisiones técnicas que permitan que las redes funcionen de manera confiable en condiciones normales y tengan mejores posibilidades de mantener o recuperar su operación cuando el territorio enfrenta un evento extremo.
por Trend | Agencia de PR & Reputación | 20 agosto 2026 | Newsroom, PAVCO
El sector construcción en Perú podría crecer hasta 9,4% durante 2026, según estimaciones de la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO). Este escenario, marcado por mayores perspectivas de inversión y desarrollo de proyectos, también plantea nuevos desafíos para los especialistas que participan en la industria, quienes necesitan mantenerse preparados frente a la incorporación de nuevas tecnologías, materiales y soluciones.
Hoy en día, la capacitación técnica resulta fundamental para fortalecer las competencias de quienes participan en el sector. Mantenerse actualizado permite conocer y aplicar buenas prácticas, y contribuir a una ejecución más eficiente de los proyectos, reduciendo errores que pueden derivar en sobrecostos durante la construcción de una infraestructura.
“La evolución del sector construcción está haciendo que la especialización técnica cobre cada vez mayor importancia. Hoy, la incorporación de nuevas soluciones y los cambios en los procesos requieren especialistas que actualicen constantemente sus conocimientos y fortalezcan sus competencias. La capacitación debe acompañar esta transformación, acercando conocimientos prácticos que puedan ser aplicados directamente en el trabajo y contribuyan a elevar los estándares de la industria”, señaló Antonio Cotera, especialista de Pavco Wavin.
La realidad del mercado peruano también evidencia la necesidad de fortalecer la especialización en el sector. Según un informe del Grupo de Análisis para el Desarrollo (Grade), 7 de cada 10 viviendas en el área urbana nacional son autoconstruidas. En este contexto, contar con especialistas certificados resulta clave para acompañar los distintos procesos constructivos y garantizar una adecuada ejecución en obra.
Finalmente, el especialista de Pavco Wavin, resalta que los talleres técnicos son un espacio para actualizar conocimientos y acercar a los especialistas a nuevas prácticas. Como parte de este enfoque, el Club de la Gasfitería de Pavco Wavin impulsa talleres gratuitos dirigidos a técnicos gasfiteros, enfocados en técnicas de instalación, identificación de materiales, criterios técnicos y recomendaciones aplicables al trabajo en obra. Estos talleres se desarrollan a nivel nacional, permitiendo ampliar el acceso a capacitaciones para técnicos gasfiteros de distintas regiones.